¿Qué son las convulsiones?

Las convulsiones suelen ser síntoma de problemas mayores. Suelen ser breves y caracterizarse por cotracciones musculares involuntarias y presencia de espuma en la boca.

Las convulsiones son síntomas de un problema cerebral. Estos síntomas están caracterizados por una actividad eléctrica anormal en el cerebro.  En ocasiones, estas convulsiones pueden ir acompañadas de la contracción y distensión repetida de uno o varios músculos de forma brusca y violenta. Sin embargo, no siempre provocan estas sacudidas.

Tipos de convulsiones

Hay distintas formas de clasificar las convulsiones. En este artículo nos centraremos en dos grandes tipos: focales y generalizadas.

Convulsiones focales o parciales

Son aquellas convulsiones en las que la actividad convulsiva se limita a segmentos corporales o a un hemicuerpo (un lado del cuerpo). En este caso no se produce pérdida de conciencia.

Ver también: Distintas opciones para el tratamiento de la epilepsia

Convulsiones generalizadas

Este tipo de convulsiones constituyen ataques resultado de actividades anormales en ambos lados del cerebro. Por tanto, afectan a ambos lados del cuerpo. Dentro de las convulsiones generalizadas podemos distinguir dos:

  • Crisis tónico-clónicas o gran mal: como ya hemos mencionado, son crisis que afectan a todo el cerebro. Y constituyen el tipo de convulsiones más frecuentemente asociado a la epilepsia.
  • Crisis de ausencia o petit mal: este tipo de convulsiones se caracteriza por breves episodios de alteración del estado de conciencia o “ausencias”. Por otra parte, una crisis de ausencia puede suceder por sí sola, pero es más frecuente que se produzcan combinadas con otros tipos de crisis convulsivas.

Por otro lado, podemos hablar de convulsiones no epilépticas cuando son el resultado de una lesión como puede ser un golpe en la cabeza o una enfermedad. Si este tipo de convulsiones reciben tratamiento desaparecen.

Causas

Cualquier condición que resulte en una excitación eléctrica anormal del cerebro puede provocar una convulsión. Entre las causas de convulsiones más comunes podemos encontrar:

  • Tumor cerebral.
  • Lesión o trauma en el cráneo.
  • Accidente cerebrovascular.
  • Infecciones como abscesos cerebrales, meningitis, encefalitis, sida o neurosífilis.
  • Enfermedades que cusan deterioro en el cerebro como la demencia o el alzheimer.
Niño sufriendo un ataque de epilepsia tumbado en la cama

Además, las condiciones médicas que irriten las células cerebrales pueden desencadenarlas. En general, las condiciones médicas que comúnmente provocan ataques convulsivos son:

  • Hipoglucemia: un nivel de azúcar en sangre bajo.
  • Fiebre alta: en este caso podemos hablar de convulsiones febriles en niños.

Asimismo,una convulsión puede estar relacionada con un evento temporal o disparador de la crisis, como pueden ser ciertos medicamentos o drogas como la cocaína y anfetaminas. Sin embargo, la abstinencia del hábito de consumir dichas drogas, licor o fármacos también pueden actuar como disparador de la crisis.

En algunas personas, puede haber factores hereditarios que hacen que se presente una predisposición a las convulsiones. En estos casos, las convulsiones suceden espontáneamente sin una causa inmediata. Además, se repiten con el tiempo. Por otro lado, hay casos en los que puede haber malformaciones del desarrollo cerebral durante la embriogénesis.

Síntomas

Los síntomas de las convulsiones dependerán del tipo de convulsión del que se trate. A veces, las convulsiones parciales y generalizadas pueden suceder al mismo tiempo o preceder una a la otra. Asimismo, la duración de un episodio puede ir de unos pocos segundos hasta 15 minutos.

A veces, ciertos síntomas pueden preceder a la convulsión en sí. Entre ellos, podemos encontrar:

  • Mareos.
  • Cambios en la visión.
  • Movimientos desiguales entre los brazos y las piernas.
  • Dolor de cabeza.

Entre los síntomas que indican una crisis en curso se encuentran:

  • Pérdida de conocimiento seguido de sensación de confusión.
  • Presencia de espuma en la boca.
  • Alternación entre contracción y relajación muscular incontrolables.

Diagnóstico

Para realizar un diagnóstico, dado que son un síntoma de algo más el médico realizará un examen físico. Asimismo, realizará ciertas preguntas sobre las características de las convulsiones sufridas como el tiempo qué duró el ataque o qué lado del cuerpo se vio afectado. Además se pueden realizar los siguientes exámenes de diagnóstico:

  • TC (tomografía computarizada) de cabeza.
  • IRM (imagen por resonancia magnética).
  • EEG (electroencefalografía).
  • Punción lumbar.
  • Pruebas sanguíneas.

Tratamiento

El objetivo principal del tratamiento de convulsiones será evitar o reducir al mínimo el número de convulsiones. Además, en algunos casos el tratamiento de las causas identificables puede disminuir o eliminar las convulsiones.

El tratamiento para las convulsiones dependerá del tipo de convulsiones y la zona del cerebro afectada. El tratamiento para pacientes con convulsiones estará basado en medicamentos anticonvulsionantes. Éstos pueden prevenir o disminuir el número de ataques.

Las crisis de ausencia, generalmente responden a medicamentos como el ácido valproico, etosuximida y clonazepam. Hay que tener en cuenta que la respuesta a estos medicamentos puede variar. Por ello, es probable que se deba ajustar repetidamente tanto su dosis como el medicamento.

Por otro lado, en el caso de pacientes con epilepsia, que sufren ataques múltiples y de manera  frecuente, se pueden tratar con medicamentos intravenosos.

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¿Qué no hacer si alguien que conoce sufre convulsiones?

La mayoría de las convulsiones terminan a los pocos minutos, y la persona afectada no sufre daños permanentes. Sin embargo, ser testigo de cómo alguien sufre convulsiones puede ser intimidante. Por eso, a continuación ofreceremos algunos consejos sobre qué no hacer si vemos a alguien sufrirlas:

  • Es importante no tratar de sujetar a la persona para evitar que se mueva.
  • No poner nada en la boca de la persona afectada porque podría lesionarse los dientes o la mandíbula. Además, una persona con convulsiones no se tragará la lengua, por lo que no hay por qué hacerlo.
  • Evitar ofrecer agua o alimentos a una persona que a sufrido convulsiones hasta que se encuentro totalmente alerta.
  • No intentar hacerle la respiración boca a boca. En general las personas comienzan a respirar normalmente por sí solas.