Corticofobia o miedo a los corticoides

14 Julio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
El miedo a los corticoides viene en aumento desde hace unas décadas. Estos medicamentos pueden tener varios efectos secundarios de importancia, pero esto sucede cuando no se emplean en las dosis correctas o se usan por lapsos demasiado prolongados.
 

La corticofobia, o miedo a los corticoides, se puede definir como un conjunto de creencias y actitudes de temor y rechazo hacia dicho tipo de medicamento. Esto ocurre con más frecuencia cuando estas sustancias se emplean en forma de crema para tratar la dermatitis atópica en los niños.

Según las estadísticas, entre un 20 y un 83 % de los pacientes con dermatitis atópica le tienen miedo a los corticoides. El rango es muy amplio, pero como puede verse, a veces llega a abarcar un segmento mayoritario de usuarios.

Lo más llamativo es que también existe un buen número de profesionales de la salud que le tienen miedo a los corticoides. El punto es que estos medicamentos, aunque causan efectos secundarios en casos específicos, también son la mejor opción para tratar diversas afecciones. Así mismo, hay mucho de mito en la corticofobia.

¿Qué son los corticoides?

Los seres humanos segregamos corticoides de manera natural, a través de las glándulas suprarrenales y a partir de las moléculas de colesterol. De este modo, nuestro cuerpo genera dos tipos de corticoides, también llamados corticosteroides.

Todas estas sustancias naturales cumplen infinidad de funciones, dentro de las que se destacan el metabolismo de glúcidos y proteínas, así como la regulación del sistema inmune y la respuesta al estrés.

El primer tipo de estos corticoides naturales contiene 21 átomos de carbono. Estos, a su vez, se dividen en dos grupos. El primero de ellos es el de los glucocorticoides, dentro de los que se encuentra el cortisol o hidrocortisona; y el segundo es el de los mineralocorticoides, dentro de los que se encuentra la aldosterona.

 

El segundo grupo de corticoides que produce el cuerpo son los de 19 átomos de carbono. Estos comprenden hormonas como los andro y estrocorticoides.

Los corticoides sintéticos son medicamentos que simulan la acción de los corticoides naturales. A la vez que copian la acción de esas hormonas, también actúan con mayor potencia que estas. Se emplean para tratar diversas afecciones, como dermatitis, rinitis, asma o psoriasis.

asma y corticoides
Los corticoides inhalados se emplean frecuentemente en la enfermedad asmática

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¿Cuáles son los más empleados?

Como hemos podido ver, los corticoides son medicamentos que ayudan a regular la respuesta del sistema inmunitario y a disminuir los procesos inflamatorios.

Los más empleados son la prednisona, la cortisona y la hidrocortisona, y lo cierto es que, actualmente, se utilizan para tratar numerosas enfermedades. Por ejemplo, en patologías inflamatorias como la artritis o el asma.

También se emplean en las enfermedades autoinmunes, en las que el sistema inmunitario ataca a nuestros propios tejidos. Una de estas patologías es el lupus. Del mismo modo, son necesarios en el tratamiento de la insuficiencia de las glándulas suprarrenales.

 

Lo cierto es que, aunque se han convertido en un pilar fundamental de la medicina actual, no están exentos de efectos secundarios.

Efectos secundarios de los corticoides

Los corticoides pueden tomarse por vía oral, a través de la piel, mediante una inyección o incluso con esprays intranasales. La forma de administración se elige según la patología que se desea tratar. Además, cada una de ellas tiene una serie de efectos secundarios.

En términos generales, cuando se utilizan correctamente, con una dosis adecuada y por un tiempo limitado, muy rara vez tienen efectos secundarios. Sin embargo, estos pueden aparecer si no se cumplen las condiciones mencionadas y su uso supera los límites permitidos por la ciencia médica.

Algunos de los efectos secundarios de los corticoides son los siguientes:

  • Aumento de peso: provocan retención de líquidos y alteran el metabolismo de los lípidos, por lo cual pueden provocar una distribución anormal de grasa en el cuerpo. Sin embargo, este efecto solo se produce después de un uso prolongado.
  • Afecciones en la piel: la piel se puede tornar más delgada y frágil; también pueden aparecer estrías, telangiectasias o vasos sanguíneos dilatados; pérdida del color de la piel o hipopigmentación; hipertricosis o aparición de vello en zonas inapropiadas; y lesiones acneinformes.
  • Aumento de la concentración de glucosa en la sangre: los corticoides modifican el metabolismo de la glucosa y, eventualmente originan subidas de azúcar.
 

Otros posibles efectos secundarios:

  • Cambios de humor.
  • Mayor riesgo de sufrir ciertas infecciones.
  • Mayor riesgo de sufrir osteoporosis y fracturas.

Hay reportes de aumento en la presión arterial e incremento del riesgo de sufrir osteoporosis. También se eleva el riesgo de contraer infecciones, generan nerviosismo y cambios de humor e inciden en el desarrollo de cataratas.

No todas las personas que toman corticoides experimentan estos efectos. Todo depende de la dosis, del tiempo que se tomen y de la vía de administración que se emplea. La mayoría de los efectos mencionados aparecen solo al tomarlos por vía oral. En este sentido es necesario comprender que, la mayoría de veces, si se recetan es porque su uso mejorará notablemente la patología que se sufra.

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El miedo a los corticoides

Todos esos posibles efectos secundarios son los que originan miedo a los corticoides. Sin embargo, como ya se anotó, cuando estos medicamentos se emplean en las dosis adecuadas y durante un tiempo prudencial, es muy raro que provoquen esas incidencias.

En la mayoría de los casos, los efectos nocivos aparecen solo después de un uso prolongado que abarque varios años. Por lo mismo, la respuesta frente a esos riesgos no puede ser un temor irracional, sino un uso responsable de esos medicamentos, tomando todas las precauciones en cada caso.

Así como hay riesgos evidenciados, también han surgido un conjunto de mitos que carecen de fundamento. Uno de ellos señala que estos medicamentos detienen el desarrollo cerebral de los niños. No existe ningún dato científico que corrobore esa creencia, pero aún así muchos piensan que es cierto y alimentan su miedo a los corticoides.

 

La dermatitis atópica y el miedo a los corticoides

El miedo a los corticoides está tomando fuerza respecto a ciertas patologías. Por ejemplo, actualmente son muchos los padres que se niegan a utilizarlos para tratar la dermatitis atópica en sus hijos.

La dermatitis atópica es una afección de la piel que afecta sobre todo a los niños. Provoca enrojecimiento y picor continuo. Para tratarla se suelen emplear cremas que contienen corticoides. Es complicado que, si se siguen las recomendaciones del tratamiento, surja algún problema.

Aún así, los padres son cada vez más reacios a emplearlos. Se tiende a pensar que los efectos secundarios que producen los corticoides al ser tomados por vía oral son los mismos que al utilizar las pomadas.

Este miedo a los corticoides también se nutre de una falta de confianza en los médicos. Debemos tener presente que, si se usan adecuadamente y según sus prescripciones, no tienen por qué producirse efectos nocivos. Al menos en el caso de la dermatitis atópica no son frecuentes.

Dermatitis atópica en el bebé
Muchos padres se niegan a utilizar corticoides para tratar las dermatitis atópicas de sus hijos, siendo que rara vez estas cremas causarán efectos adversos

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Para tener en cuenta

El miedo a los corticoides nace, principalmente, del desconocimiento y la desconfianza. Sin embargo, debemos tener en cuenta que los médicos valoran tanto los beneficios como los riesgos a la hora de prescribir un medicamento.

 

Por ello, no podemos dejar que las connotaciones negativas nos invadan. Si bien es cierto que los corticoides –especialmente cuando se toman por vía oral y durante mucho tiempo– pueden tener efectos secundarios, no es así en todos los casos.

Es importante hacer un uso prudente de los fármacos, y el conocimiento de sus efectos adversos para prevenirlos. El problema del miedo a los corticoides es que lleva a algunos a evitar estos medicamentos a toda costa, entorpeciendo o impidiendo el tratamiento de ciertas enfermedades.

Una cosa es la prudencia y otra muy diferente el miedo basado en prejuicios. Siempre será prudente consultar con un profesional para quitarnos las dudas.

 
Capdevila, E. F. (2004). Fobias y filias en el tratamiento con corticoides tópicos. Piel, 19(8), 405-6.