8 cosas que jamás debes hacer a un bebé recién nacido

Thady Carabaño · 5 abril, 2018
Una vez que tenemos a nuestro bebé, muchas veces no sabemos qué hacer con tanta información que hemos recibido del entorno en cuanto a cómo cuidarlo. Infórmate aquí sobre lo que no debes hacerle a tu bebé.

Un bebé recién nacido llega a los brazos de su madre y de solo sentirla cerca, oler su piel y oír su voz, ya encuentra sosiego. Su madre, sin duda, sentirá un montón de sensaciones hermosas, pero puede que también se haga un manojo de nervios, sobre todo si es primeriza.

Entre los consejos de las abuelas, las hermanas, las tías y las amigas que ya son mamá, el curso prenatal y todo lo que leyó en cientos de páginas en internet; lo más probable es que la madre, en lo tenga al bebé recién nacido en sus brazos, no sepa qué hacer con tanta información.

Si el bebé ya está en casa, vamos a resumir lo básico. La idea es comenzar a vivir la experiencia de la maternidad con buen pie. A continuación, te presentamos ocho situaciones que jamás debes hacerle pasar a tu bebé recién nacido.

Lo que jamás debes hacerle a un bebé recién nacido

1. Ignorarlo

4 pasos para ayudar a dormir al bebé

No dejes solo a tu pequeño ni en la cama, ni en la cuna, ni en el cambiador, ni en otro cuarto. Un bebé recién nacido no se deja solo, ni se ignora en ningún momento. Llorar es su forma de comunicación. Si llora es porque necesita algo: comer, el pañal está sucio, le duele algo o simplemente quiere a su mamá.

Suelta la creencia de que “es necesario que aprenda a ser independiente”. Ya habrá tiempo para que tu hijo se independice. Como todo mamífero, un recién nacido depende de que la madre esté muy cerca y lo atienda. Después de estar 9 meses en el útero de la madre, donde solo escuchaba su voz, llorará por tenerla a su lado.

¿Quieres conocer más? ¿Cómo enseñar a tu hijo a dormir toda la noche?

2. Amamantar con horario

Si escogiste el camino de la lactancia materna, a pesar de que es el más exigente, nada se compara con el momento en el que tu bebé se alimenta de tu pecho mientras te mira fijamente a los ojos. ¡Enhorabuena!

La lactancia materna no debe tener horario, debe ser a libre demanda. Los horarios de alimentación de cada 3 horas son para los bebés alimentados con fórmulas lácteas.

Un bebé recién nacido no solo requiere del pecho de su madre cuando tiene hambre o sed. También, es la única forma que tiene para vincularse, para encontrar consuelo, para sentir el amor de su madre.

3. Dejarlo llorar

gracias-a-una-fotografia-notaron-que-su-bebe-estaba-enfermo-600x400

No faltarán las abuelas o las tías que te digan que debes dejarlo llorar en una cuna porque sino se malacostumbra, y las más atrevidas te dirán que llora para manipularte.

La manipulación es un concepto que aplica a los adultos, no a un recién nacido. La pregunta clave que puedes hacerte es: ¿Después de que lo he esperado por 9 meses, lo voy a dejar llorar sin prestarle atención?

Un bebé que llora y no es atendido, efectivamente, en algún momento dejará de llorar porque le has transmitido algo: no te interesa lo que le pasa. Al ser el llanto su única forma de expresión; cuando llora, algo te está diciendo.

4. Dejarlo solo mientras duerme

Un bebé recién nacido no duerme como un adulto. Cada dos o tres horas se despierta y buscará a su madre para conciliar el sueño de nuevo. No se enseña a un bebé a dormir, dormirá porque es natural que lo haga.

Conciliar el sueño por sí mismo es un proceso que irá ocurriendo poco a poco, en la medida en que vaya madurando. Si no estás convencida de que el colecho sea una opción viable para ti y tu bebé, que su cuna esté al lado de tu cama para que puedas atenderlo lo más rápido posible. Esto también te ayudará a no levantarte tantas veces en la noche.

5. Sacudirlo bruscamente

Reflejos primitivos en los bebés

Hay que reconocerlo: después de noches de mal dormir, que tu bebé siga llorando y que nadie sepa qué hacer o qué le pasa; realmente, suele ser desesperante. El padre o la madre que niegue haber caído en la tentación de sacudirlo para ver si deja de llorar, probablemente, te está mintiendo.

Una sacudida brusca no ayudará a un bebé a dejar de llorar. Lo más seguro es que se asuste y llore más, aparte de que su frágil anatomía puede resultar lastimada. Los abrazos cariñosos y regulares le brindan la paz y la tranquilidad que necesita para calmarse.

6. Negarle tus brazos

Los brazos de la madre relajan al bebé recién nacido. Si no tiene la experiencia de relajarse regularmente en los brazos de mamá, difícilmente aprenderá a relajarse y dejarse llevar en la vida. Después de 3 horas de separación física de la madre, las respuestas de dolor del bebé se activan, lo cual le causa estrés y, a la larga, déficit en la memoria.

Un bebé recién nacido no puede valerse por sí mismo. Necesita del mayor contacto posible con la madre para que lo sostenga, lo proteja y le brinde lo que necesita. Limitar el contacto al comienzo de la vida degenera los receptores de las hormonas de la felicidad (serotonina, opioides endógenos y oxitocina).

¿No lo sabías? Cargadores de bebés: ventajas y desventajas

7. Castigarlo

parto (2)

Una nalgada enseña a un bebé a desconfiar de quien lo cuida, a suprimir sus necesidades, a debilitar sus motivaciones por descubrir el mundo que lo rodea, a no confiar en sí mismo porque sus impulsos no son importantes, a acostumbrarse al dolor y al estrés.

Para criar bebés felices y seguros de que sus necesidades son atendidas, hay que tener paciencia. Claro que es fácil dejarse llevar por la desesperación. ¡Es complejo cuidar a un recién nacido! Pero un bebé necesita la paciencia de los adultos que lo cuidan.

Algo muy importante: cuando las personas que más aman a un bebé son capaces de regular las emociones negativas que los azotan, garantizan adultos más empáticos y cooperativos en el futuro.

8. Desconfiar de tu instinto

Opiniones habrán muchas, desde lo que han propuesto y comprobado los especialistas hasta las experiencias que te contarán todas las madres de tu entorno. Si bien ese círculo de mujeres y madres puede ser un gran apoyo en el inicio de la relación con tu bebé, cuando algo dentro de tu corazón te diga que escojas otro camino, confía en ti.

Y es que la maternidad reconecta a la mujer con su naturaleza y su instinto más puro.