¿Por qué crees que no puedes elegir?

Desde siempre te han enseñado a aceptar todo aquello que te ocurría haciéndote creer que no puedes elegir, pero la realidad es que tienes todo el potencial para hacerlo

¿Consideras que no puedes elegir a tus parejas? Esto también puede sucederte con los amigos o, incluso, en relación al trabajo. Sin embargo, lo cierto es que sí puedes elegir.

Muchas veces, creemos que hay un destino predeterminado e inmodificable. Un sendero que tenemos que recorrer y que no se puede cambiar. Esto no es así.

El destino lo vamos construyendo con nuestras decisiones y nuestras elecciones. Nada sucede porque sí e, incluso cuando crees que no puedes elegir, lo estás haciendo.

Veamos cómo sucede esto…

La importancia de la familia

Mujer agarrando la mano de una figura en llamas

Si crees que no puedes elegir, tal vez deberías echar un vistazo hacia tu familia y descubrir cuáles son las personas que han actuado según esta creencia.

  • Tal vez las mujeres de tu familia, por el ansia de tener hijos o por la presión de establecer pronto una familia, se quedaban con la primera persona que les hacía caso. No elegían, las elegían.

También, quizás nunca te hayan permitido elegir nada. A muchas personas les sucede que sus padres incluso les eligen la carrera universitaria que van a estudiar.

Estas experiencias dentro de la familia pueden dar lugar a dos tipos de personas: aquellas que se rebelan y llevan la contraria y aquellas que piensan que en verdad no pueden elegir.

Esta creencia es muy dañina pues, debido a ella, te encontrarás siempre a merced de las circunstancias, creyendo que no puedes cambiar lo que está sucediendo.

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Creerás en la casualidad, es muy probable que te conformes con lo que tienes y siempre tenderás a dejar las elecciones que en ocasiones te verás obligado a hacer en manos de los demás.

La creencia de que no puedes elegir ha menguado tu autoconfianza, de tal manera que no te crees capaz de tomar el timón de tu propio barco.

No obstante, esto tan solo es un creencia y puede modificarse.

Si no puedes elegir, irás a la deriva

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Si crees que no puedes elegir tu vida irá, indudablemente, a la deriva. Aunque no seas feliz con tu pareja, aunque tu trabajo no te guste, a pesar de que tus amigos te manipulen, te conformarás con ello.

El problema de todo esto es que la infelicidad será la emoción predominante en tu vida. No estás viviendo la vida que en realidad quieres. Lo haces con base en una creencia con la que te identificas, que crees que te define.

Las personas que creen no poder elegir, en ocasiones, caen en profundas depresiones y es muy habitual que incurran en acciones erróneas tales como culpar a los demás de lo que les ocurre o sentirse víctimas de todo lo que les sucede.

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Todo esto no hará más que alimentar esa creencia que tienen y con la que se identifican.

Por eso, es muy importante que si te sientes mal porque crees que no puedes elegir, empieces a moverte y a luchar para descubrir si eso es realmente cierto.

Construye tu propia vida

Mujer en el agua

En muchas ocasiones, no ponemos en duda lo que creemos que somos ni tampoco cuestionamos aquellas creencias que se han instalado de manera fuerte en nuestra mente. Sin embargo, hacerlo es algo muy sano.

Cuando crees que no puedes elegir, lo primero que debes hacer es mirar en tu interior, lo que se llama hacer introspección.

¿Sabes quién eres en realidad? ¿Qué quieres hacer? ¿Qué te define realmente? Los demás no pueden contestar a estas preguntas por ti. Tienes que hacerlo tú solo, observando a tu “yo” más profundo.

Nadie nos ha enseñado a hacer esto, nos enseñan a quedarnos en lo superficial. Por eso, será un camino difícil pero que, sin duda, valdrá la pena.

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La meditación o practicar determinadas técnicas de mindfulness te pueden ayudar a sentirte más cerca de ti mismo, a ganar una mayor autoconfianza y a mejorar el conocimiento que tenías sobre ti.

Con el tiempo, te darás cuenta de cómo las decisiones son algo clave y de que las etiquetas que te han puesto los demás no tienen que ser con las que te identificas.

No te conformes. Crees que no puedes elegir, pero en realidad sí puedes hacerlo.

Imágenes: Aliza Razell.