¿Cuáles son las causas del estrés?

Ekhiñe Graell · 22 diciembre, 2018

El teléfono está sonando sin parar. Estás 45 minutos atrasado de una fecha límite y tu jefe está llamando a tu puerta pidiendo ver cómo va tu propuesta más reciente. Esto es, estás estresado. Pero, afortunadamente para ti, estos son ejemplos de estrés agudo. ¿Cuáles son las causas del estrés?

El estrés agudo suele producirse a corto plazo. No va a durar más tiempo que tu jornada de trabajo y, en realidad puede hasta servirte de aliciente para ser más efectivo. Sin embargo, si tu vida es así cada día de la semana, puedes experimentar a largo plazo o el estrés crónico. Este tipo de estrés puede ser peligroso para la salud  no se trabaja para superarlo.

Los grandes estresantes tienden a incluir los problemas financieros, problemas laborales, conflictos de relación y los principales cambios de la vida, como la pérdida de un ser querido. Los factores de estrés más pequeños, como los largos desplazamientos diarios, rutinas de la mañana y los conflictos personales con colegas pueden sumarse y pueden ser tan malos para la salud como el estrés crónico.

Características de los factores de estrés

El estrés es un sentimiento subjetivo producido por sucesos incontrolables o amenazadores. Es una respuesta a las demandas percibidas en alguna situación. Es un sentimiento de ser abrumado por sucesos que al parecer uno no puede controlar. Los causantes de estrés son factores productores de estrés. Sus características principales son:

  • Son extremos: producen un estado muy elevado de sobrecarga.
  • Suelen producir con frecuencia tendencias opuestas: desear y no desear una actividad u objeto.
  • Son incontrolables: están fuera de nuestro poder de influencia.

Algunas de las fuentes más comunes

Problemas personales

El envejecimiento, el diagnóstico de una nueva enfermedad, las complicaciones de una enfermedad ya presente en el cuerpo o síntomas no diagnosticados pueden aumentar el estrés.

Relaciones

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Discusiones muy fuerte con un cónyuge, padre/madre o hijo/a, sin duda, pueden incrementar los niveles de estrés. Los problemas o conflictos con otros miembros de la familia, incluso si uno no está involucrado directamente, puede provocar una carga adicional.

Problemas emocionales

Sentirse incapaz de relacionarse con alguien o necesitar expresar emociones pero no poder hacerlo te pasará factura. Es importante dejar a un lado la inhibición y dejar salir los sentimientos que tenemos reprimidos.

Cambios de vida

La muerte de un ser querido, cambiar de trabajo o de residencia… E incluso la separación física de uno de los habitantes de la casa por tener que ir a trabajar o a estudiar a otro país son ejemplos de grandes cambios en la vida que pueden ser estresantes.

Dinero

Los problemas financieros son una fuente común de agobio. Las deudas, ir muy justo a final de mes, no poder pagar el alquiler, la incapacidad para mantener una familia, no ser capaz de acarrear tanto gasto pueden suponer una seria cantidad de estrés en una persona.

Creencias personales

Los estereotipos, las creencias personales, religiosas o políticas pueden estigmatizar a las personas de tu alrededor e incluso a ti mismo. Esto lleva a un mayor agobio sobre todo en situaciones donde no se puede resolver el conflicto o donde no haces «lo que se espera de ti».

Trabajo

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La investigación ha demostrado que la presión y el conflicto de un trabajo puede ser una fuente importante de estrés para muchas personas. La entrega de informes continuada, acabar una tarea y ya tener otras cinco por delante, fechas límite, reuniones, jornadas interminables… Todo ello hace que nuestro ritmo de vida aumente y lleguemos a ahogarnos.

Es necesario desconectar, tomarse cinco minutos para reflexionar. Y poner las ideas en su sitio. O aunque solo sea para respirar y dedicar esos minutos a dejar la mente en blanco y a relajarte. Recuerda que si tienes alto niveles de estrés puedes realizar varias acciones que te ayudarán a afrontrar las situaciones en condiciones óptimas.

Por ejemplo, evitar pensamientos negativos, armar el cuerpo a través de los hábitos (alimentarse especialmente bien, realizar deporte y mantener un buen hábito de sueño…). También puedes acudir a tu red social de confianza cuando se necesite ayuda (comenzando por tus familiares, allegados o amigos y terminando por especialistas). ¡Verás cómo te empiezas a sentir más aliviado!