Cuáles son las diferencias entre la tristeza y la depresión

La tristeza es un estado emocional frecuente, mientras que la depresión es un trastorno. Descubre qué más diferencias existen entre estos conceptos.

La tristeza y la depresión son dos conceptos distintos, pero que tienen algunos puntos en común. De ahí que muchas personas confundan ambos términos. La inclusión de la palabra “depresión” en el lenguaje popular ha provocado que en muchas ocasiones se genere cierto desprecio a este trastorno.

Por otro lado, también se ha fomentado con el paso de los años cierto rechazo hacia los estados de ánimo y las emociones, aunque bien es cierto que cada vez tienen más protagonismo tanto dentro como fuera del ámbito de la psicología. Ahora bien, si hay una diferencia importante entre ambos conceptos es que mientras que la tristeza es un estado de ánimo, la depresión es un trastorno. Profundicemos en las diferencias entre la tristeza y la depresión. 

La tristeza está un escalón por debajo de la depresión

La tristeza es una de las emociones básicas del ser humano. Su aparición puede ser por varios motivos, desde un despido hasta una ruptura o decepción. Se trata de esa emoción que nos invade por dentro para apagarnos y obligarnos a mirar hacia nuestro interior.

Podemos decir que la tristeza es la respuesta natural a un suceso infortunado, una situación negativa, una frustración… Es una respuesta normal a acontecimientos estresantes, amenazantes y que nos causan dolor. De hecho, según el médico Eduardo Calixto, el cerebro se encuentra más preparado para afrontar esta emoción que cualquier otra, ya que nos permite empatizar con otras personas.

La tristeza también tiene un lenguaje propio, ese que se refleja en la transparencia de las lágrimas, el rostro cabizbajo y la desgana del cuerpo. Ese que demanda más oxígeno y glucosa al cerebro porque necesita más combustible para funcionar.

Un dato importante es que la tristeza prolongada en el tiempo puede abrir la puerta a la depresión. Por esta razón, debemos estar pendientes de cómo nos encontramos. No obstante, cuando experimentamos este estado de ánimo dentro de una normalidad siempre es posible aprender de aquello que hemos vivido. Lo importante es reconocer que estamos tristes, aceptarlo y luego extraer un aprendizaje de ello.

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Mujer triste mirando hacia abajo

¿Qué es la depresión?

La depresión es un trastorno del estado de ánimo caracterizado por un conjunto de síntomas relacionados con un pesimismo crónico, desgana, anhedonia y una sensación de malestar general. Ahora bien, es importante puntualizar que la depresión puede presentarse de muchas formas, al igual que cada persona puede experimentarla de una manera diferente.

Así, mientras que la tristeza es un estado de ánimo pasajero, la depresión es un trastorno que perdura en el tiempo. De ahí que sea tan importante que sea tratada por un profesional porque afecta de forma significativa la calidad de vida de la persona.

Según el Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales, también conocido como DSM-5, para que una persona sea diagnosticada de depresión mayor tiene que cumplir ciertos criterios, como los siguientes:

A. En el transcurso de dos semanas, deben estar presentes al menos 5 de los siguientes síntomas, de los cuales al menos 1 incluya el primer síntoma o el segundo:

  • Estado de ánimo deprimido casi todos los días durante la mayor parte del día, según la información subjetiva (sentirse vacío, triste o sin esperanza) o de la observación por parte de terceras personas. En niños y adolescentes puede ser irritable el estado de ánimo.
  • Disminución del placer o de interés en casi todas las actividades durante la mayor parte del día, casi todos los días.
  • Aumento o pérdida importante del peso que no sea debido a un régimen o dieta alimentario en particular, o aumento o disminución del apetito casi todos los días.
  • Insomnio o hipersomnia casi todos los días.
  • Agitación o retraso psicomotor casi todos los días (se requiere ser observado por terceras personas y no solo por la sensación subjetiva).
  • Fatiga o pérdida de la energía casi todos los días.
  • Sentimientos de sentirse inútil o de culpa excesiva o inapropiada (el cual puede ser delirante) casi todos los días (excluyendo el autorreproche o culpa por sentirse enfermo).
  • Disminuye la capacidad de tomar decisiones, de pensar o de concentrarse casi todos los días.
  • Pensamientos recurrentes de muerte, ideas recurrentes de suicidio sin plan determinado, intento de suicidio o plan específico para llevarlo a cabo.

B. Estos síntomas causan un deterioro importante y significativo en el funcionamiento social, laboral o de otras áreas del individuo.

C. Este episodio no se puede atribuir a efectos fisiológicos de alguna sustancia u otra afección médica.

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Mujer con depresión en el sofá

¿Cómo diferenciar entre la tristeza y la depresión?

A pesar de todo lo comentado anteriormente, existen otros aspectos que también pueden ayudarnos a diferenciar entre la tristeza y la depresión. Son los siguientes:

  • En la depresión muchas veces no puede identificarse la causa o el motivo del malestar que se experimenta. Algo que no suele suceder cuando estamos tristes, ya que solemos identificar el hecho o la situación que nos ha provocado ese estado de ánimo.
  • La presencia de abulia, es decir, de la falta de voluntad o energía para hacer algo también es un síntoma muy característico de la depresión. Las personas que presentan este trastorno sienten que no existe nada por lo que merezca la pena actuar. Es como si les faltara iniciativa para llevar a cabo tareas y actividades básicas de la vida diaria como ir a comprar o al trabajo.
  • Los bajos niveles de serotonina están relacionados con la depresión. 
  • La depresión influye de forma negativa en todos los ámbitos de vida de la persona, mientras que la tristeza al ser pasajera no ejerce demasiada influencia y si lo hace suele ser más específica.

Como hemos visto, la tristeza y la depresión tienen muchos ejes en común, a pesar de existir diferencias. Lo importante es no dejar pasar el malestar que comenzamos a sentir y consultar con un profesional especializado que pueda ayudarnos según nuestra situación.

La tristeza es pasajera y la depresión es tratable. En nuestras manos está decidir qué hacer dependiendo de la situación. No olvidemos que pedir ayudar es la mejor opción para sentirnos mejor.