¿Cuáles son los efectos del herpes genital en una mujer embarazada?

La mayoría de las mujeres con herpes genital no contagian a sus bebés si adquirieron la infección previamente, o, en todo caso, antes del último trimestre del embarazo.

El herpes genital en una mujer embarazada debe ser motivo de preocupación, ya que puede contagiarlo a su hijo. En general, no hay de qué preocuparse si el virus no está activo. Si lo está, se debe hacer un seguimiento minucioso para evitar problemas.

Es muy importante aprender a reconocer los síntomas del herpes genital en una mujer embarazada. Si hay alguna sospecha de que se tiene la enfermedad, esto debe ser comunicado al médico de inmediato para evitar graves consecuencias en el bebé.

El riesgo de que el bebé contraiga el herpes es mucho menor si la madre contrajo la enfermedad antes del tercer trimestre de embarazo. En cambio, el peligro se incrementa significativamente si el virus se contagió en el último trimestre de la gestación.

El contagio del herpes genital en una mujer embarazada

La vía básica de contagio del herpes genital son las relaciones sexuales con una persona que esté infectada. En términos generales, si el contagio es previo al embarazo, o se produce en las primeras etapas de este, rara vez se transmite al bebé.

La mayoría de las mujeres con herpes genital dan lugar a hijos sanos. El herpes transmitido a través de la placenta es sumamente raro. La gran mayoría de contagios se producen si el bebé encuentra el virus del herpes activo en el canal vaginal, en el momento del parto.

Si el bebé es más propenso a contagiarse durante el último trimestre del embarazo es porque la madre aún no ha desarrollado suficientes anticuerpos contra la enfermedad. Por ello, básicamente el bebé no cuenta con ninguna protección biológica frente al virus.

Principales efectos del herpes genital en una mujer embarazada

Aunque el herpes genital es bastante común, solo 1 de cada 10.000 bebés contrae el virus, aunque su madre esté infectada. Cuando esto ocurre, las consecuencias que se desprenden pueden llegar a ser muy graves. Los principales efectos en el bebé, cuando hay herpes en una mujer embarazada, podrían ser los siguientes:

  • Infecciones en la boca, los ojos o la piel. Si el bebé se contagia, lo usual es que las primeras lesiones aparezcan después de la segunda semana posterior al nacimiento. Aparecen ampollas. Si no se tratan, dan lugar a mayores complicaciones.
  • Enfermedad del sistema nervioso central. Hasta un tercio de los bebés que se contagian con herpes presentan problemas en el sistema nervioso central. Los efectos incluyen fiebre, irritabilidad, letargo, convulsiones y problemas alimenticios.
  • Herpes diseminado. Una cuarta parte de los bebés contagiados desarrollan el herpes diseminado. El virus se dispersa por todo el organismo y generalmente llega al hígado y los pulmones. Se trata de una complicación grave que compromete la vida.

También es necesario decir que cuando se presenta el herpes genital en una mujer embarazada, durante los últimos tres meses de la gestación, los riesgos de aborto se incrementan.

Otras consecuencias importantes

Además de los efectos ya señalados, por la presencia de herpes genital en una mujer embarazada, también hay consecuencias adicionales. Si la enfermedad se contrajo en el último trimestre, lo más seguro es que el parto deba producirse por cesárea.

Si hay un brote de la infección, al nacer, el bebé puede entrar en contacto directo con las llagas. Esto lo lleva al contagio casi inminente. De ahí que si hay señales de que el virus está activo en el momento del alumbramiento, lo usual es que se acuda a la cesárea.

En general, no hay problema para amamantar al bebé, aun cuando el virus esté activo. La única excepción es que haya llagas en el seno materno. Si no es así, la infección no se transmitirá a través de la lactancia.

Aspectos a tener en cuenta

Es importante estar atentos a cualquier llaga que aparezca en la zona genital. De hecho, no solamente allí. A veces las llagas aparecen en los muslos, las nalgas, la columna vertebral o la parte inferior del abdomen. De ser así, hay que pedir una revisión médica inmediata.

Embarazo de riesgo.

Cuando hay herpes genital en una mujer embarazada, durante las primeras semanas de gestación, es necesario hacerse un examen de nivel de anticuerpos. Esto determinará la probabilidad de transmitirle la infección al bebé. El examen debe repetirse cada 7 días, a partir de la semana 32 de la gestación.

Si la infección está activa al momento del parto, lo recomendable es la cesárea. Si se activa después del nacimiento, se debe tener una higiene muy escrupulosa. Especialmente cuando se va a tocar al bebé. Después de 6 semanas el riesgo de contagio disminuye.

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