¿Cuáles son los pasos a seguir en una dieta inteligente?

Hoy en día hay una gran variedad de dietas, pero no todas son saludables para nuestro cuerpo. Conoce la dieta inteligente y aprende a comer de manera sana.

Para mantener una dieta inteligente es muy importante conocer los alimentos que consumimos, cuáles son sus propiedades nutricionales y qué proporciones debemos tomar.

El problema de la comida basura contra la dieta inteligente

Muchas personas aseguran no poder controlarse ante la comida y les cuesta diferenciar entre hambre y ansiedad. En estos casos, la principal enemiga de una alimentación balanceada y la primera fuente a la que recurrimos en los momentos de tentación es la comida basura. Estos son alimentos que no poseen valor nutricional y que solo aportan calorías, azúcares, sal y grasas saturadas.

Comida basura.

Además, está el problema añadido de que la comida basura genera una mayor ingesta. Es rica en grasas saturadas e hidratos de carbono, lo que desencadena en nuestro cerebro el querer consumir mayor cantidad.

Junto a esto, la gente, en general, come porciones distorsionadas de este tipo de productos. Consumen mucho más de lo que necesitan y asimilan más calorías de las que sus cuerpos pueden quemar, con el consecuente aumento de peso descontrolado.

La importancia de las porciones adecuadas en una dieta inteligente

Una porción saludable y adecuada es aquella que el cuerpo requiere para funcionar óptimamente y suplir las demandas de energía. Estas deben adecuarse a la edad, la altura, la cantidad de actividad física que realiza, las enfermedades existentes y las etapas fisiológicas, como por ejemplo, el embarazo o la lactancia, entre otras.

Es necesario generar conciencia sobre la cantidad y calidad de las porciones, incorporando vegetales y carnes magras, que nos van a dar más saciedad. Además, en las proporciones debemos contar con disminuir en la medida de lo posible las harinas, aunque sin llegar a eliminarlas.

Consejos para una rutina de alimentación saludable

Frente a las dietas rápidas y restrictivas, tendremos ciertas pautas para una alimentación más sana. Mediante estas recomendaciones, podremos seguir una dieta inteligente y equilibrada sin temer el efecto rebote propio de las “dietas milagro”.

Alimentación sana.

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Consejos:

  • Realizar siempre las tres comidas diarias principales, junto con el almuerzo y la merienda. Lo ideal es planificarlas desde el día anterior para no tentarnos con comida al paso.
  • Consumir un caramelo ácido unos 15 minutos antes de cada comida para disminuir el apetito y la sensación de ansiedad.
  • Tomarse tiempo para comer y no hacerlo mientras vemos la televisión o utilizamos videojuegos o el teléfono móvil. De esta forma, comeremos más despacio, con más control y con menos distracciones. Además, será importante masticar adecuadamente los alimentos.
  • Utilizar platos más pequeños para medir mejor las cantidades. Debemos sentarnos en la mesa para comer, así organizamos mejor las comidas y gestionamos el tiempo.
  • Comer con la mano no dominante nos hará comer más despacio y con bocados más pequeños.
  • Tomar nota de los consumos de alimentos para remarcar aquellos con un mayor contenido de calorías.
  • Disminuir la variedad de alimentos en el plato. Para evitar comer mayores cantidades y las posibles tentaciones de añadir más elementos al plato.
  • Tener a mano algún aperitivo saludable para evitar recurrir a snacks poco recomendables.
  • Tomar bebidas sin azúcar, evitando los refrescos o zumos con demasiado azúcar.
  • Evitar asistir a eventos sociales con el estómago vacío. Así evitas la tentación de tomar snacks.
  • Descansar adecuadamente, con al menos 7 u 8 horas de sueño diario.

Diferenciar el hambre real de la ansiedad

Junto a todas las recomendaciones anteriores, será muy importante aprender a diferenciar el hambre real del hambre emocional.

El hambre real suele aparecer unas cuatro horas después del consumo de comida. Cuando la digestión ha finalizado y hemos quemado parte de las calorías incorporadas.

Diferencia entre hambre real o emocional.

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Por otro lado, el hambre emocional puede aparecer en situaciones de estrés o ansiedad. Para hacer frente a esta sensación, lo más recomendable puede ser centrarse en realizar actividad física, hacer ejercicios de relajación y respiración o charlar con algún amigo por teléfono.

También está la opción de esperar unos minutos para relajarnos y que la sensación de hambre como consecuencia de la ansiedad se mitigue. Controlando este hambre emocional podremos evitar la tentación de tomar alimentos menos saludables y seguir una dieta sana de forma más sencilla.

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