¿Cuáles son los síntomas de la deficiencia de Magnesio?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico José Gerardo Rosciano Paganelli el 19 diciembre, 2018
Yamila Papa Pintor · 30 enero, 2014
El magnesio es vital en la producción de energía, por ello su falta afecta a todos los sistemas del cuerpo. Entre otras dolencias, la carencia de este mineral puede desencadenar la diabetes.

La deficiencia de magnesio no se suele diagnosticar, ya que en los análisis de sangre no aparece. De hecho, solo el 1% del magnesio se almacena en el torrente sanguíneo.

Se dice que a gran cantidad de las personas en los países industrializados como Estados Unidos les falta magnesio, pero muy pocos lo saben. Es bueno tener en cuenta que esto puede conllevar a muchas enfermedades.

Deficiencia de magnesio: qué saber

El magnesio es uno de los minerales más importantes que tenemos en el organismo, después del agua, el oxígeno y los alimentos básicos.

Es vital en nuestro desarrollo, siendo más relevante que el calcio, el sodio o el potasio. Esto se debe a que se encarga de regularlos a los tres.

Uno de los síntomas más habituales de la falta de magnesio es tener mucha sed, por más que se beba una gran cantidad de agua o líquidos al día. No se están recibiendo los nutrientes necesarios a través de la comida y el cuerpo lo expresa de una manera, pidiendo hidratación.

Otros síntomas

La deficiencia de magnesio puede perturbar los ciclos del sueño, aumentar el estrés o reducir el rendimiento deportivo. El problema se refleja fundamentalmente en la calidad de vida. 

Los primeros síntomas son muy sutiles y casi imperceptibles. Luego pasan a un plano más delicado, como por ejemplo calambres en las piernas, dolores en los pies o “tics” en los músculos sin haber hecho ejercicio.

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Una vez que va empeorando el cuadro hay entumecimiento, convulsiones y hormigueos frecuentes. Ya en casos agudos espasmos coronarios, cambios de personalidad y ritmos anormales del corazón.

Es que la falta de magnesio puede afectar a todos los órganos del cuerpo, sobre todo los músculos. Por ello hay mucho dolor o tensión, calambres o espasmos.

También podría provocar trastornos en la articulación de la mandíbula, jaquecas u opresión en el pecho. 

Jaqueca.

A su vez, se contraen los músculos, lo que provoca estreñimiento, calambres menstruales, espasmos al orinar, dificultad para tragar y “nudos” en la garganta.

También podrían presentarse otros efectos como fotofobia, alta sensibilidad al ruido, sistema nervioso afectado, insomnio y ansiedad. 

En el ámbito cardiovascular la falta de magnesio puede provocar arritmias, palpitaciones, angina de pecho, espasmos en las arterias, hipertensión y prolapso de válvula mitral.

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¿Por qué es tan importante el magnesio?

Básicamente porque el organismo lo necesita para todas sus funciones. Las células viven gracias al magnesio, es vital para que las enzimas trabajen, sintetizar las proteínas, los hidratos de carbono y las grasas.

También es vital en la producción de energía. Por ello su falta afecta a todos los sistemas del cuerpo. Beber agua alta en magnesio puede prevenir su deficiencia.

Es interesante saber que la falta de este mineral puede desencadenar la diabetes. Según los estudios, los pacientes que sufrieron de deficiencia de magnesio fueron más vulnerables a padecer problemas de azúcar en la sangre. 

¿Cómo añadir magnesio en la dieta diaria?

La dosis que se recomienda de magnesio es de 300 miligramos en los hombres y 280 en las mujeres. Además., las embarazadas deben consumir 350.

El magnesio se encuentra mayormente en los frutos secos, como almendras, castañas de cajú o nueces. También en las legumbres (como arvejas o guisantes).

Un plan alimentario rico en magnesio para un día puede ser el siguiente:

  • Desayuno: té, leche desnatada y dos tostadas de pan multicereal.
  • Media mañana: 10 nueces o 10 almendras.
  • Almuerzo: una taza de espinacas crudas, 120 gramos de atún al natural y 1 taza de arroz integral cocido. De postre, 1 flan light con dos nueces picadas.
  • Merienda: un yogur desnatado con cereales y una manzana.
  • Media tarde: 2 galletas de arroz o avena con un puñado de pasas de uva.
  • Cena: una pechuga de pollo con un budín de acelga y una ensalada de tomate y pepino. De postre media taza de fresas.
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