Cuando comer sano se convierte en obsesión: ortorexia - Mejor con Salud

Cuando comer sano se convierte en obsesión: ortorexia

Si bien comer sano es una costumbre muy recomendable, como ocurre con todo, si se lleva al extremo puede resultar peligroso, ya que el afectado puede llegar a tener carencias nutricionales
ortorexia

Comer sano es algo necesario para estar en forma o no enfermarnos. Si bien esto es cierto el problema comienza cuando la comida saludable se convierte en una obsesión.

La ortorexia es un desorden alimenticio “moderno” y afecta sobre todo a las mujeres jóvenes. Te contamos más en este artículo.

¿Qué es la ortorexia?

Qué es la ortorexia

Se trata de una obsesión por comer sano que puede llevar a la desnutrición, a problemas de salud e incluso a la muerte.

La persona que padece ortorexia evita bajo cualquier circunstancia consumir alimentos que contengan grasas, colorantes, conservantes y todos aquellos componentes no saludables.

La mayoría de los pacientes con ortorexia son mujeres jóvenes (de hasta 35 años) quienes se empeñan en comer de forma sana, cueste lo que cueste.

Comienzan por dejar de consumir carnes rojas, huevos, lácteos (se convierten al vegetarianismo o veganismo, mayormente) y luego continúan aumentando la lista de “prohibidos”: azúcares, grasas, refinados, etc.

El individuo afectado por este síndrome sufre de aislamiento social y de rechazo por parte de su círculo íntimo, ya que suele sentirse superior a los demás por el tipo de vida que llevan y la comida que consumen.

Si se tiene ortorexia la atención está puesta en el tipo de alimentos que se ingieren y no en la importancia de una alimentación equilibrada.

Por este motivo la persona puede organizar su dieta con mucha anticipación, ir a mercados orgánicos y ecológicos, aunque queden lejos de su casa, analizar los componentes de cada alimento.

Asimismo, pensará continuamente en cuán saludable está siendo con su actitud (y por supuesto, se comparará con los demás creyendo que es mejor).

Ver también: Recetas para sustituir los lácteos

Ortorexia: la trampa de comer sano

Ortorexia

Detrás de una elección por lo orgánico y saludable puede haber una obsesión por seguir una dieta “disfrazada”. La ortorexia comienza como un intento de mejorar la calidad de vida y de alimentación pero luego se convierte en extremismo.

La principal característica de una persona con ortorexia es la rigidez y la prohibición. Va descartando y eliminando de su dieta todo aquello que considera “no saludable”.

Es el caso de la grasa animal, las harinas refinadas, los conservantes y los aditivos, por poner algunos ejemplos.

El problema radica en que la lista de “no aptos” nunca deja de expandirse. Por lo tanto, cada vez son menos los alimentos permitidos y consumidos.

Para entender un poco más este nuevo trastorno alimentario, debemos analizar su nombre que deriva del griego “orthos” (correcto) y “orexi” (apetito). Por lo tanto significa “apetito por lo correcto”.

A diferencia de lo que sucede con la bulimia y la anorexia, donde el foco está puesto en la cantidad, en la ortorexia la fijación está en la calidad.

No obstante, debemos prestar atención porque, si avanza, el cuadro se puede convertir en anorexia.

Cuando vemos a alguien que padece este trastorno no siempre será delgado o con bajo peso. La obsesión no tiene que ver con la imagen y quizás coman más que otros.

El objetivo es comer bien. La elección de la comida por su calidad puede ser tan restrictiva o regulada que incluso puede llevar a la enfermedad.

Para poder identificar a alguien con ortorexia simplemente tenemos que analizar sus palabras y sus acciones frente a la comida.

Saben de memoria cómo está compuesto cada alimento, tienen su criterio propio sobre qué es malo y qué es bueno, conocen al dedillo la lista de prohibidos…

Asimismo, ejercen un juicio de valor en relación a lo que come el resto de las personas.

Ortorexia: el arte de demonizar la comida

el arte de demonizar la comida

Cualquier excusa es buena para no consumir ciertos alimentos. La obsesión es tal que se busca el lado negativo de cada comida (que luego pasa a formar parte de la lista de prohibidos).

Las típicas frases de aquellos que sufren ortorexia son: “yo como todo lo que sea sano”, “esto me da dolor de estómago”, “por culpa de esto me salen granos”, “soy intolerante a este tipo de comidas”, “soy alérgico a estas comidas”, etc.

Al tratarse de personas inteligentes o que son ávidas de información tienen siempre respuesta cuando se les pregunta por qué no se come cual o tal cosa.

Por ello, su discurso está bien fundamentado y puede hasta incluir investigaciones científicas o pruebas contundentes.

Otra cuestión que no podemos dejar de lado son las relaciones familiares o parentales de los pacientes con ortorexia.

Debido a que esta patología comienza en la adolescencia la incidencia de los padres es crucial.

Alimentación

En muchos casos los adultos en casa son también fanáticos de las dietas o de la vida saludable, instan a sus hijos a comer bien y hasta acuden juntos al gimnasio.

La cultura por lo sano y orgánico se inculca a la siguiente generación, pero el problema reside en que los jóvenes ya nacen con ese mandato o legado, y es más fácil que demonicen ciertos alimentos.

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Si en la casa no se comen dulces porque son malos para la salud, o se habla continuamente de las bondades de consumir verduras ecológicas, hay más posibilidades de que los hijos padezcan ortorexia (y en muchos casos, esta sea aceptada por los propios padres).