Cuando comer sano se convierte en obsesión: ortorexia

Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 6 febrero, 2019
Yamila Papa Pintor · 8 diciembre, 2016
Si bien comer sano es una costumbre muy recomendable, como ocurre con todo, si se lleva al extremo puede resultar peligroso, ya que el afectado puede llegar a tener carencias nutricionales

Comer sano es algo necesario para estar en forma o no enfermarnos. Si bien esto es cierto, el problema comienza cuando la comida saludable se convierte en una obsesión. Este trastorno se llama ortorexia y hoy queremos hablarte de él para que sepas identificarlo.

La ortorexia es un desorden alimenticio moderno que afecta sobre todo a las mujeres jóvenes. Actualmente, nuestra sociedad da mucha importancia a la alimentación saludable. Esto, junto al bombardeo de información que existe, puede provocar el desarrollo de esta obsesión enfermiza.

¿Qué es la ortorexia?

Se trata de una obsesión por comer sano que puede llevar a la desnutrición e incluso a la muerte. La mayoría de los pacientes con ortorexia son mujeres jóvenes de hasta 35 años que se empeñan en comer de forma sana.

Comienzan por dejar de consumir carnes rojas, huevos y lácteos. Luego, estas prohibiciones se extienden a los azúcares, grasas, colorantes, etc. En resumen: la atención está puesta en el tipo de alimentos que se ingieren y no en la importancia de una alimentación equilibrada.

Además, estos pacientes sufren aislamiento social y rechazo por parte de su círculo íntimo, ya que suelen sentirse superiores a los demás por el tipo de vida que llevan. De hecho, suelen organizar su dieta con mucha anticipación, ir a mercados ecológicos y analizar los componentes de cada alimento.

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Mujer en la cocina preparando verduras como consecuencia de su ortorexia

Profundizando más en la ortorexia

Para entender un poco más este nuevo trastorno alimentario, debemos analizar su nombre que deriva del griego «orthos» (correcto) y «orexi» (apetito). Por lo tanto significa «apetito por lo correcto». Por otro lado, hay que tener en cuenta que la persona no siempre será delgada. La obsesión no tiene que ver con la imagen, sino con comer bien.

La ortorexia comienza como un intento de mejorar la calidad de vida y de alimentación pero luego se convierte en extremismo. De esta manera,lo que al principio es una elección de algo saludable, después puede convertirse en una obsesión.

Comportamientos típicos

La principal característica de una persona con ortorexia es la rigidez y la prohibición. Esto significa que va descartando de su dieta todo aquello que considera «no saludable». Es el caso de la grasa animal, las harinas refinadas, los conservantes y los aditivos.

El problema radica en que la lista de «no aptos» nunca deja de expandirse. Por lo tanto, cada vez son menos los alimentos permitidos y consumidos. Mientras que en la anorexia y en la bulimia el foco de atención recae sobre la cantidad, en la ortorexia lo importante es la calidad de los alimentos. No obstante, debemos prestar atención porque se puede convertir en anorexia.

Por eso, para poder identificar a alguien con ortorexia simplemente tenemos que analizar sus palabras frente a la comida. Saben de memoria cómo está compuesto cada alimento, tienen su criterio propio sobre qué es malo y qué es bueno… Asimismo, ejercen un juicio de valor en relación a lo que come el resto de las personas.

Ortorexia

Ortorexia y familia

La obsesión es tal que se busca el lado negativo de cada comida, la cual pasa a formar parte de la lista de prohibidos. Además, tienen siempre respuesta cuando se les pregunta por qué no come tal cosa. De hecho, su discurso está bien fundamentado y puede hasta incluir investigaciones científicas.

Otra cuestión que no podemos dejar de lado es que es una patología que suele comenzar en la adolescencia.  En muchos casos, los padres son también fanáticos de la vida saludable. Por ello, instan a sus hijos a comer bien y hasta acuden juntos al gimnasio.

La cultura por lo sano y orgánico se inculca a la siguiente generación, pero el problema reside en que los jóvenes ya nacen con ese legado, por lo que es más fácil que demonicen ciertos alimentos. Si en la casa no se comen dulces porque son malos para la salud hay más posibilidades de que los hijos padezcan ortorexia.

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Mujer comiendo un plato de ensalada

Este trastorno no es tan conocido como la anorexia o la bulimia, pero cada vez es más frecuente en las sociedades avanzadas debido a la preocupación excesiva por la vida saludable. Por eso, si conoces a alguien con este tipo de actitudes es importante que le convenzas para ponerse en manos de profesionales.

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