Cuándo hay que llamar al pediatra inmediatamente

16 julio, 2018
Hay accidentes graves o enfermedades que empeoran que ameritan que llames inmediatamente al pediatra. Confirma con el especialista cuáles son los horarios y las formas de contacto en que puedes llamarle en casos de emergencia.

Cuando se tiene un hijo, sobre todo si esta recién nacido o todavía no es capaz de decir qué le duele o qué siente; se presentan muchas situaciones que hacen dudar a los padres, sobre si deben llamar al pediatra inmediatamente o se puede esperar hasta una consulta de rutina.

Los padres primerizos, sin duda, llamarán más que los que ya van por la segunda o tercera gestación. La inexperiencia los puede llevar a obsesionarse, y ante el menor síntoma que no logren interpretar bien, correrán a llamar al pediatra inmediatamente.

¿Cuántas veces puedo llamar al pediatra?

En la relación que se establece con el pediatra de los hijos debe primar la confianza. Como madre, debes sentirte libre de llamar al consultorio del pediatra, incluso por temas de rutina. Consulta con él si el consultorio tiene un horario para la atención de llamadas.

Sin embargo, es importante que tengas presente que no siempre el pediatra podrá responder a todas tus preguntas sin ver personalmente a tu hijo. Si tu médico te pide que le lleves a tu pequeño, lo más recomendable es que te acerques hasta su consultorio.

Hoy en día, la tecnología ha desarrollado numerosas formas de comunicación; puedes confirmar en tu primera cita con el pediatra, cuáles son las mejores formas de contacto con él para llamarle en casos de emergencia: buscapersonas, mensajes de texto, WhatsApp, notas de voz o llamarlo directamente.

Ver también: Cómo actuar ante la fiebre en los niños

¿Cuándo debes llamar al pediatra inmediatamente?

La Academia Americana de Pediatría desarrolló la siguiente lista de situaciones y recomendaciones a tener en cuenta, para saber cuando es necesario llamar al pediatra inmediatamente.

Si tu hijo presenta alguno de los siguientes síntomas, no dudes en comunicarte con el médico que lo atiende, sin importar las veces que debas insistir hasta que te atienda. Sea un bebé o un niño, su salud depende de tu llamada:

  • Vómitos y diarrea que duran varias horas en un niño de cualquier edad.
  • Erupciones en la piel, sobre todo si están acompañadas de fiebre.
  • Cualquier tipo de tos o resfriado que no mejore en varios días.
  • Cortes o heridas que ameriten sutura.
  • Cojera o incapacidad de mover un brazo o una pierna después de una caída.
  • Dolor de oído con fiebre, o secreciones en ellos.
  • Dolores graves de garganta o problemas para tragar.
  • Dolores punzantes o focalizados en el abdomen.
  • Dolor que empeora o no desaparece después de varias horas.
  • Fiebre que supera los 38 °C o más, en un bebé menor de 2 meses.
  • Fiebre y vómitos simultáneos.
  • Sangre en la orina o en las heces.
  • Diarrea con sangre.

 

Pérdida de apetito y vómitos de un niño con apendicitis.

¿Cuándo hay que llamar a los servicios de emergencia?

Hay situaciones en las que llamar al pediatra es insuficiente; los accidentes o síntomas graves, los que ponen en riesgo la vida de tu hijo; es por ello que en el caso de que se presenten estas situaciones, llames con urgencia a los servicios de emergencia de tu localidad, tanto para que te envíen una ambulancia como si ya vas en camino hacia el centro hospitalario y necesitas atención urgente.

  • Sangrado que no se detiene aplicando presión directa sobre la herida.
  • Sospecha de intoxicación con productos tóxicos como lejía, cloro, medicamentos, productos de limpieza, entre otros.
  • Convulsiones (sacudidas rítmicas y pérdida de la conciencia).
  • Dificultad para respirar.
  • Cambio de color de labios y piel (se torna azul, púrpura o gris).
  • Rigidez en el cuello.
  • Lesión en la cabeza con pérdida de la consciencia, confusión, vómitos o cambios en el color de piel.
  • Pérdida repentina de la energía o incapacidad de moverse.
  • Pérdida del conocimiento, el niño no responde a ningún estímulo.
  • Tu hijo actúa de manera extraña, se vuelve más retraído y menos alerta.
  • Un corte o una quemadura que sean grandes o que involucren la cabeza, el pecho, el abdomen, las manos, la ingle o la cara de tu hijo.

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Recomendaciones al llamar al pediatra

Antes de realizar la llamada, toma un bolígrafo y una libreta para escribir cualquier instrucción. Cuando se está nervioso, es fácil olvidar con rapidez las indicaciones que te este dando el médico.

Mientras llamas, asegúrate de que tu hijo esté cerca del teléfono, sobre todo si es un niño que puede responder alguna pregunta en específico que haga el especialista sobre el malestar o los síntomas que está presentando.

Es importante que brindes la mayor suma de información al pediatra; si tiene fiebre, anota la temperatura y la hora en que la tomaste; si ha tenido problemas médicos relacionados con la llamada, recuérdaselos al médico. Asegúrate de tener toda la información sobre los medicamentos que ha tomado.

Asimismo, cuando llames al pediatra ten a la mano el registro de vacunas que ha recibido tu hijo, por si el médico te hace alguna pregunta al respecto.

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