Cuándo tenemos que premiar a un niño

Lucía Ramírez · 14 junio, 2018
Premiar a un niño para que se porte mejor es una técnica muy común en las familias. Suele verse como una estrategia positiva. Sin embargo, para poder utilizarla adecuadamente es necesario conocer sus implicaciones. Sigue leyendo este artículo para conocerlas.

Premiar a un niño es muy común en las familias tradicionales. De hecho, los premios son una técnica que suele utilizarse para educar, principalmente a los pequeños ya que sirven como un modificador de conducta.

Por otra parte, los premios también funcionan como un motivador. Esto se debe a que, para desarrollar una conducta, se recibe algo que gusta. De hecho, podría decirse que premiar a un niño es lo contrario de corregirlos a través del castigo, siendo así una técnica positiva. ¿Qué niño puede resistirse a eso?

Este proceso de aprendizaje y enseñanza suele basarse en diversas teorías. Ejemplos de ello son la “Teoría del Condicionamiento Operante y la Teoría del Reforzamiento”, ambas de Barrhus Frederic Skinner, un prolífico psicólogo y filósofo social.

También pueden hallarse referencias en la “Teoría del Refuerzo Positivo” de Edward Thorndike, el padre de la psicología educativa moderna; así como “Teorías relacionadas con la motivación”, por si deseas profundizar al respecto.

Cómo funcionan las recompensas en los niños

Los premios son perfectos para convertir ciertas acciones en hábitos de manera gradual. En realidad, al funcionar como un reforzador positivo, se estimulan las conductas que deseas que tus hijos sigan practicando.

Incluso, si se aplica bien la técnica, puede ayudar a que dicho comportamiento cobre más fuerza. Así, con el paso del tiempo, la conducta se habrá reforzado y no existirá la necesidad de premiar a un niño.

Premiar a un niño con chocolate.

Este efecto se debe a que el comportamiento humano responde ante estímulos externos. En otras palabras, si hay un incentivo, entonces habrá una respuesta y un estado placentero. Entonces, si los estímulos son positivos, muy probablemente la conducta se repetirá.

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La motivación

Por otra parte, los incentivos se relacionan con la motivación. Ninguna persona nace con algún grado de estimulación para alcanzar metas o logros; es una condición que se adquiere desde la infancia. En realidad, existe una gran relación entre los hijos que tienen una fuerte motivación de logro y la crianza que reciben de los padres.

Quienes se preocupan por educar a sus pequeños con amor, que fomentan la independencia y autoconfianza, suelen tener hijos que se esfuerzan por alcanzar sus metas. Ahora bien, antes de saber cuándo tenemos que premiar a un niño es importante conocer cómo podemos utilizar los refuerzos positivos.

Cómo utilizar los refuerzos positivos

Antes que nada, debemos especificar que un refuerzo positivo puede ser cualquier actividad o privilegio que le guste a tu hijo. Es importante conocer qué puede funcionar como un refuerzo para así premiar a un hijo.

Por ejemplo, no sería buena idea regalar un libro al pequeño si lo que le gusta es jugar futbol. Más bien, con base en sus gustos podrías comprarle un balón o una pequeña portería para que en realidad se sienta motivado. O bien, también puede funcionar el permitirle realizar actividades que disfrute; por ejemplo, ir al cine, ver la tv, jugar con la tableta, etc.

Por otra parte, premiar a un niño no solo tiene que ver con regalos materiales. De igual manera, pueden incluirse palabras que transmitan aprobación y afecto centrándose en el comportamiento, no en su forma de ser.

Motivación en los niños.

Un ejemplo pudiera ser “Te felicito por lo que has hecho”, “Estoy muy orgulloso de ti”, “Muy bien. Yo sé que lo lograrás”, entre otras frases que puedan fomentar la motivación en los niños.

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Cuándo tenemos que premiar a un niño

Para premiar a un niño, es necesario hacerlo inmediatamente después de haber realizado la conducta que quiere reforzarse. ¿Qué clase de conductas pueden ser? Todo dependerá del comportamiento del pequeño.

Algunas ideas pueden ser el dejar de decir palabrotas, mantener ordenada su habitación; cepillarse los dientes, hacer las tareas de la escuela. También puede ser ayudar en casa, atarse los cordones de los zapatos, entre muchas otras actividades y conductas.

Al inicio, es conveniente explicar y enseñar con el ejemplo la conducta que se espera del pequeño. Si observas que tiene dificultades, puedes ayudarle.

No obstante, se espera que la guía que le suministres vaya disminuyendo hasta desaparecer. Para ello es vital analizar su evolución y premiar el avance que lo acerque a la meta. Ten paciencia, los cambios necesitan tiempo y refuerzo.

Método para premiar a un niño

Asimismo, un artículo de la revista Salud Mental plantea una serie de pasos para premiar a un niño de manera estructurada y eficaz. Dicho método se basa en una técnica conocida como “Economía de fichas”, por medio de la que se controlan e instauran conductas complejas en los pequeños.

Premiar niño.

Si el pequeño cumple con las conductas que se desean cultivar, entonces se le otorga una ficha con cierto número de puntos, los cuales podrá canjear por un premio que se haya acordado con anterioridad. A continuación compartimos las directrices brevemente.

  • Especificar la conducta a modificar
  • Identificar los premios idóneos
  • Administrar inmediatamente el premio
  • Utilizar reforzadores de distinto tipo para no cansar al pequeño
  • Acompañar con reforzadores sociales
  • Calcular la cantidad necesaria del premio o reforzador
  • Progresar desde el refuerzo continuo hacia el refuerzo intermitente favoreciendo la interiorización de las conductas

Conclusiones

Como notas, premiar a un niño implica análisis y esfuerzo por parte de los padres. Lo anterior es necesario para que el reforzamiento se oriente hacia el desarrollo de conductas positivas y útiles. Aunque los premios suelen ser materiales, también puedes emplear gestos o palabras de amor y orgullo para motivarlo.

Además, aunque premiar a un niño es una estrategia positiva, debemos dejar en claro que los premios deben utilizarse solo cuando sea necesario; de otro modo, los niños solo querrán hacer lo que les digamos para conseguir lo que desean y no por cuenta propia.

Debemos recordar que el propósito de premiar a un niño es ayudar a que él pueda desarrollar conductas o habilidades que son buenos para él independientemente de recibir un premio. Por eso es esencial valorar aspectos como el esfuerzo, el trabajo y la constancia por encima de los resultados.

Y tú, ¿qué opinas?, ¿cuándo crees que tenemos que premiar a un niño?