¿Cuántas horas de televisión son nocivas para la salud?

Francisco María García 25 diciembre, 2017
La televisión es un invento que ha generado un impacto significativo en el día a día del ser humano.

¿Es posible imaginar la vida diaria sin algunas horas de televisión? Para muchas personas solitarias la televisión es una compañía. Se vuelve una presencia que sustituye los movimientos y las voces de la compañía humana.

Para otras personas, la televisión es la marca que delimita el fin de la jornada laboral y el inicio del descanso. Son aquellas que tras un largo día fuera de casa, llegan al hogar, se visten con ropa cómoda, se instalan en el sofá como diciendo “que nadie me moleste, estas horas de televisión son mías”. Dueños del control remoto, se sienten los privilegiados del planeta.

Hay familias que usan la televisión para mantener entretenidos a los niños. Muchos padres, madres y hasta niñeras optan por el camino fácil de “regalar” al niño largas horas de televisión para que permanezca quieto y entretenido.

Si bien la renovación tecnológica ha puesto al alcance de la gente dispositivos variados que ocupan ahora parte del tiempo especialmente de los más jóvenes, la televisión sigue estando presente en la vida de las personas. Ocupa un sitio preferencial en el hogar y se ha vuelto parte del equipamiento de los dormitorios de grandes y de chicos.

¿Cuántas horas de televisión son las sugeridas por los profesionales de la salud?

La televisión y los niños pequeños

Aunque es imposible dar una cifra general, tanto los médicos como psicólogos están de acuerdo en que el número de horas favorables dependerá de la edad y de las condiciones de vida de cada persona.

Ver también: ¿Por qué somos adictos a las series de televisión?

La televisión y los niños pequeños

En general, se afirma que niños menores de 2 años no deberían ver televisión. Y los mayores de esa edad no deberían estar expuestos a más de dos horas de televisión por día.

Existen programas considerados “educativos” que permiten que el niño vea hechos y lugares que de otra forma no conocería. Pero también tienen sus efectos negativos, especialmente cuando se exagera en los tiempos de exposición. Entre ellos se destacan:

  • Trastornos del patrón del sueño. Es frecuente que los niños extiendan sus tiempos de permanencia “mirando tele” y retrasen los dedicados al sueño. Esto es un problema especialmente en los hogares en donde los niños disponen de un televisor en sus dormitorios. La sobreexcitación que algunos programas provocan, obstaculiza el descanso y ocasiona trastornos del sueño.
  • Visión demasiado idealizada del mundo que no se corresponde con la realidad. Los programas infantiles generalmente presentan mundos donde todo es más agradable y con menos problemas que en su propio entorno. Producto de las comparaciones surgen frustraciones e inconformidades que pueden llevar a depresiones.
  • Modelos físicos de las personas que aparecen en el mundo televisivo que provocan baja autoestima e inseguridad. El niño tiende a identificarse con los personajes que encarnan las personas en la televisión, generalmente personas que responden a estereotipos estéticos del momento. Luego, el espejo le muestra una imagen completamente diferente y eso puede trastornarlo.
  • Problemas en el aprendizaje escolar. Los niños viven con las imágenes de la televisión en sus cabezas y les cuesta mucho enfocarse en las tareas escolares.
  • Retrasos en el desarrollo del lenguaje. Vocabulario limitado formado por palabras propias del país de origen del programa. Estos conceptos nada tienen que ver con las de su lugar geográfico.
  • Comportamientos violentos, especialmente en los varones que eligen programas que tienen las luchas, peleas y guerras como tema.

Lee también: Cómo afecta la televisión a los niños

 Los adultos y la televisión

Los adultos y la televisión

¿Qué pasa en los adultos que viven muchas horas de televisión?  Aunque parezca que al adulto ya no lo afecta el exceso de televisión, en realidad sí lo hace. Algunos de estos impactos son:

  • Trastornos de sueño. Al igual que sucede con los niños, ver televisión muchas horas, especialmente antes de dormir, puede perjudicar el descanso.
  • Genera creencias que vacían los sistemas de valores, pasividad, aletargamiento del pensamiento crítico, pues todo se reduce a espectáculo.
  • Hace que la gente se cree falsas necesidades, y esto afecta especialmente a quienes tienen escasos recursos económicos, lo que mueve a envidia, insatisfacción, frustración. Todas las aspiraciones se reducen a comprar y comprar.
  • Reduce los tiempos compartidos en familia. Aunque permanezcan sentados frente al mismo aparato, la comunicación es casi nula.

Como sucede en todos los ámbitos de la vida, el exceso de horas de televisión es nocivo para las personas. Es preciso regular los tiempos de exposición y la programación que miran los niños. Además, hay que sentarse con ellos para reflexionar juntos acerca de diferentes situaciones y programas.

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