¡Cuidado! 5 errores que cometes y que te ocasionan insomnio

Cuando te vayas a la cama, procura cambiar tu costumbre de comprobar el correo electrónico desde el móvil por un buen libro de papel para no sobreestimular tu cerebro

¿Cuántas veces al mes tienes problemas para conciliar el sueño? ¿Es el insomnio algo recurrente en tu vida? ¿Empiezas a tener problemas a lo largo del día relacionados con tu falta de sueño? Si es así, entonces es necesario que empieces a tomar medidas.

Un descanso profundo y reparador nos ofrece calidad de vida y la energía suficiente para poder hacer frente a nuestra jornada, algo esencial en nuestro día a día. Sin embargo, hemos de tomar conciencia de que, en ocasiones, cometemos errores que, sin saberlo, sobreexcitan nuestro cerebro y nuestro organismo, impidiéndonos obtener un adecuado descanso por las noches.

Hoy en nuestro espacio te invitamos a conocer cuáles son esos hábitos incorrectos que nos provocan insomnio. ¡No te lo pierdas!

1. Tengo que dormir, tengo que dormir…

Insomnia

Este es un fenómeno muy común y que vale la pena tener en cuenta. Empezaremos poniéndote un sencillo ejemplo para que lo entiendas: has llegado tarde a casa y te has puesto a hacer un sinfín de cosas pendientes que necesitabas tener terminadas para el día siguiente. Cuando terminas, te das cuenta de que es muy tarde.

Vas a la cama y cierras los ojos mientras verbalizas interiormente aquello de “tengo que dormirme ya o no podré descansar lo suficiente para poder encontrarme bien mañana”. ¿Sabes lo que siempre ocurre en estos casos? Que nos mantenemos más horas despiertos.

Nuestro cerebro necesita “desconectar” y relajarse, al menos, dos horas antes de ir a dormir. Si focalizamos su atención en una sola cosa y de modo obsesivo, elevamos el estrés , con lo cual, no llegará a relajarse. ¿Solución? Intenta no hace nada que te ocasione ansiedad antes de ir a dormir. Termina tus tareas dos horas antes de ir a la cama y, después, coge un libro, distrae tu mente. El sueño llegará poco a poco.

2. Horarios erróneos

Dormir-mal

Nuestro cuerpo necesita hábitos, rutinas, pautas con las que regular sus funciones básicas, tales como la alimentación y los ciclos de sueño. ¿Qué significa esto? Que no puedes acostarte hoy a las 22 h y mañana a la 1 de la madrugada. Intenta llevar una pauta y unos horarios estables.

Lo ideal es cenar dos horas antes de acostarnos, para poder darle así tiempo a nuestro organismo para que haga la digestión. Después, debes ofrecerle descanso a tu cerebro y alivio a tus músculos con una ducha caliente. La mejor hora para ir a dormir está siempre entre las 22.30 y las 23.00, aunque ello no evita, por ejemplo, que una o dos veces a la semana podamos alargar un poco más nuestra hora de ir a la cama.

3. Los equipos electrónicos

movil

Todos lo hacemos. ¿Cómo evitarlo? ¿Cómo no revisar nuestro correo, echar un ojo a las redes sociales, enviar mensajes o ver una película en la televisión? Es algo habitual. No obstante, hemos de ser muy conscientes de que las pantallas de nuestros dispositivos electrónicos sobreexcitan nuestro cerebro con sus ondas electromagnéticas, así que es necesario que mantengamos un equilibrio.

La televisión no nos ocasionará tantos problemas de sueño como el móvil, una tablet o el portátil. ¿La razón? Por lo general, establecemos una distancia más saludable, donde nuestra vista no experimenta tanta estimulación. No obstante, sea como sea, lo más adecuado si deseamos de verdad evitar el insomnio es apagar todo dispositivo y coger un libro (¡pero un libro de papel!).

4. ¿Qué comes por las noches?

Cenar en la noche

Es frecuente que muchas personas lleguen a casa con hambre después de una larga jornada de trabajo, de ahí que se preparen platos consistentes que el estómago va a tardar mucho en digerir. Tenemos que pensar que es la última parte del día, que apenas vamos a consumir energías y que todo ello es una tarea “extra” que le damos a nuestro organismo a esas horas en las que lo único que vamos a hacer es dormir.

Procura prepararte platos ligeros, donde no se falten las proteínas pero que, a su vez, sean cosas fáciles de digerir y ligeras, libres de grasas. Las sopas, las verduras al vapor, los pescados ricos en omega 3 y las infusiones siempre resultan muy adecuadas. Ten cuidado con las comidas precocinadas: todos sabemos que son muy fáciles y rápidas de preparar cuando llegamos a casa y no tenemos muchas ganas de cocinar pero, por lo general, su alto índice de conservantes y harinas refinadas las convierten en enemigos de nuestra salud y potenciadores del insomnio.

5. Esas preocupaciones que rondan en nuestra cabeza

Insomnio (2)

El estrés, esa ansiedad acumulada durante el día, tiende a emerger en especial por las noches, cuando nos metemos en la cama y nos dejamos envolver por el silencio. Es entonces cuando aparece esa voz interior que nos recuerda cada una de nuestras preocupaciones casi de modo obsesivo. Empezamos a darle la vuelta a las cosas sin darnos cuenta de que las horas se suceden sin que llegue ese sueño reparador.

Sabemos que es complicado, que gestionar el estrés no es nada fácil. No obstante, es necesario que establezcas prioridades y que los problemas no se conviertan en lo más importante de tu vida. Relativiza, desahoga, quítate pesos por el día y acude libre a la cama, sin nubes en tu cabeza, sin sombras que te enturbien cuando cierres los ojos.

Pon en práctica estos consejos y vence poco a poco tu insomnio.

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