¡Cuidado con la carne roja!

En un estudio llevado a cabo en Harvard se estableció que reducir a la mitad nuestro consumo de carne roja puede prevenir la aparición de enfermedades.

Es muy común para todas las personas pensar que comer de todo alarga la esperanza de vida, suponemos que nuestro cuerpo lo único que necesita es nutrirse y ya, pues bien, estamos bastante equivocados respecto a esta absurda teoría.

Nuestro cuerpo necesita adquirir vitaminas y proteínas de manera balanceada; elegir los alimentos a la ligera, prepararlos y comerlos es sólo una salida fácil para satisfacer la necesidad biológica de nuestro cuerpo, el hambre. Es necesario estructurar una dieta balanceada para el consumo diario de lo que nuestro cuerpo necesita, de tal manera que los alimentos que consumimos diariamente no lo perjudiquen, por lo contrario, que nos abastezca simplemente de lo que nos demanda diariamente.

Un estudio reciente ha confirmado que no sólo la carne procesada es perjudicial para la salud, la carne roja también trae sus contraindicaciones. Para aquellos amantes de las carnes rojas en general, su dieta a base de esta debe disminuir, no se debe consumir más de 70 gramos diarios de carne roja, ya que se ha confirmado que esta acorta la esperanza de vida de las personas.

Carnes rojas

Las grasas saturadas, las sales, y el exceso de calorías que contienen estas al ser preparadas para el consumo, son muy contaminantes para el cuerpo si se consumen en exceso, ya que puede aumentar un trece por ciento la probabilidad de muerte de una persona.

La cadena CNN ha destacado a los agentes carcinógenos como los principales productores de enfermedades letales, tales como el cáncer, la diabetes, y otras enfermedades cardiovasculares relacionadas con el exceso de grasas y azúcares simples, por lo que la cadena estableció que en más de 20 años, los hábitos alimenticios de más de 110.000 personas, no mejoran su esperanza de vida comiendo de todo.

En general, las ideas que surgen como alternativas a partir de esta difícil problemática es disminuir el consumo de carne roja y comer más frutas y verduras, pero si realmente se quiere mejorar el estilo de vida que se lleva y si se quiere mejorar los hábitos alimenticios, lo mejor que se puede hacer es dejar de consumir completamente la carne roja, aunque esta sea sin procesar, y optar por fuentes más sanas de proteínas como lo puede ser el pollo.

Aumentar el consumo de frutos secos tales como almendras, nueces, o maní, pueden mejorar el tránsito lento, lo que es muy habitual cuando se está consumiendo demasiada carne.

REFERENCIAS:
Harvard School of Public Health — Red meat consumption linked to premature death