¡Cuidado! Tu dieta puede ser arruinada por las bebidas.

14 marzo, 2014
Si queremos que nuestra dieta para perder peso sea un éxito es conveniente que sustituyamos las bebidas carbonatadas por zumos y agua. De preferencia optaremos por esta última para evitar el azúcar

Hoy en día mantener un peso dentro de lo normal se ha vuelto casi una obsesión en la mayoría de las personas. Lastimosamente en un mundo tan agitado, se hace difícil llevar una alimentación saludable, la mayoría opta por lo más rápido, que no suele ser sinónimo de lo más saludable.

Los cortos tiempos de descanso en las empresas, no dan mucha opción a la hora del almuerzo o meriendas.  Y ni que hablar sobre las bebidas azucaradas, las cuales en lugar de aportar beneficios acumulan calorías y exceso de azúcar.

Por ello, el día de hoy hablaremos sobre las consecuencias negativas de las bebidas en una alimentación que intenta ser saludable.

¿Qué bebidas nos perjudican más?

En primer lugar se encuentran las bebidas gaseosas, que añaden muchas calorías a nuestra alimentación y gran cantidad de azúcar. El tipo o los tipos de azúcares contenidos en las bebidas gaseosas pueden estimular la insulina, leptina y grelina (encargada de estimular el hambre). Esta estimulación juega un papel importante en la ganancia de peso y posterior obesidad.

Otros efectos negativos de estas bebidas serían:

  • Osteoporosis: las bebidas gaseosas aumentan la eliminación de calcio por la orina, esta pérdida recurrente puede generar la aparición de osteoporosis.
  • Diabetes: la incidencia de esta enfermedad se encuentra elevada en las personas que consumen frecuentemente estas bebidas.
  • Caries dentales: el azúcar contenido puede inducir a la aparición precoz de caries dentales y a la pérdida de esmalte dental.
  • Problemas cardíacos: el alto porcentaje de azúcar presente en estos productos predispone a sufrir alteraciones del corazón.
  • Problemas en los riñones: personas consumidoras de estas bebidas tienen mayor predisposición a desarrollar cálculos renales.

Si se encuentra muy acostumbrado a la ingesta de este tipo de bebidas, un paso importante sería consumir las light, de esa manera ir bajando la cantidad de azúcar y calorías, para reservar su ingesta en ocasiones especiales y terminando de reemplazarla por la bebida más sana, el agua.

Agua.como.nutriente

Otras opciones saludables serían, los jugos en polvo light, agua gasificada o saborizada, jugos naturales de frutas, reemplazando el azúcar por edulcorante, sin exagerar la cantidad.

La cafeína, un ingrediente que se encuentra presente en la mayoría de las bebidas gaseosas, se caracteriza por un alto poder adictivo. De esa manera los consumidores sienten la necesidad de consumir periódicamente ese producto. Además puede producir irritabilidad, dolores de cabeza, insomnio, entre otros.

Recomendaciones

Es de vital importancia que tomemos conciencia sobre nuestra alimentación actual, hacer una evaluación sincera e ir modificando aquellos hábitos poco saludables. También debemos enseñar a nuestros hijos a alimentarse de manera saludable y natural. La mejor manera de hacerlo es con el ejemplo. Y hablando específicamente de las bebidas, si estas no asegurarán una buena nutrición o efectos positivos en su salud, ¿para qué enseñarles a beberlas?

Por qué no mejor inculcarles hacia lo sano, esto se irá convirtiendo en un hábito valioso para cuidar y preservar su salud. En edad escolar es donde debemos estar más atentos, no debemos preferir que consuman lo más rápido o fácil de comprar. Luchemos por una dieta saludable y variada, que incluya buena cantidad de frutas, verduras. Reemplazando las gaseosas, por jugos naturales o por la bebida más sana por excelencia, el agua.

Mientras más temprano empecemos a inculcar hábitos saludables, más beneficios obtendrán. Recuerda que la obesidad es un mal mundial y va en ascenso. Es hora de actuar, mañana puede ser muy tarde. Los alimentos son el combustible de nuestro cuerpo, no deteriores la máquina maravillosa con productos artificiales, que lo único que logran es llenarnos de ingredientes innecesarios con efectos negativos a corto y largo plazo.

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