Cuidados básicos para proteger tus manos del sol

Aunque no les solemos prestar atención, las manos son de las partes del cuerpo que más acusan los efectos del sol, por lo que es fundamental protegerlas para evitar su envejecimiento prematuro

Las manos son una parte de nuestro cuerpo bastante discreta. No obstante, en ellas podemos ver los signos del paso del tiempo. Por este motivo, debes conocer algunos cuidados básicos y consejos prácticos para que puedas proteger tus manos del sol, un factor que acelera su envejecimiento.

Aprende a combatir los rayos solares, la sequedad, las arrugas y la piel áspera de las manos con estos sencillos consejos. Para ello, solamente necesitarás constancia e ingredientes naturales. Tus manos lucirán mejor que nunca en muy poco tiempo.

¿Por qué debes proteger tus manos del sol?

Sin duda, las manos son una de las zonas del cuerpo que más reciben los rayos UV. En este sentido, siempre debemos recordar que una exposición prolongada al sol puede hacer que suframos quemaduras solares, insolación e, incluso, cáncer. De hecho, hay lunares o manchas en el cuerpo (también en las manos) que no deben exponerse por el riesgo de la aparición de un melanoma.

Dado que las manos se utilizan para casi todas las actividades que realizamos, es importante su cuidado diario. Además de mantenerlas jóvenes y bonitas por motivos estéticos, también debemos tener presente que cualquier inflamación, mancha o hinchazón puede afectar a nuestra vida o trabajo de forma directa.

¿Cómo proteger tus manos del sol?

Para proteger tus manos del sol no es suficiente con evitar los rayos ultravioleta siempre que sea posible. A continuación proponemos una rutina de cuidados fundamentales en todos los sentidos para que la protección sea completa.

1. La exfoliación

Para favorecer una buena regeneración celular de la piel de las manos deberíamos realizarnos una exfoliación una vez por semana. Podemos adquirir un peeling específico o bien usar algún producto casero y natural:

Recomendamos combinar estos exfoliantes con algún aceite para no resecar demasiado la piel. Otra opción consiste en hidratarnos bien la piel justo después. El resultado serán unas manos muy suaves y sin asperezas. Además, también ayudaremos a prevenir las manchas.

exfoliante para proteger tus manos del sol

2. La hidratación

Para el cuidado de la piel es imprescindible beber mucha agua. De este modo, nos hidratamos desde el interior. La cantidad que debemos beber son 8 vasos de agua al día, siempre fuera de las comidas y espaciados a lo largo del día.

No obstante, desde fuera deberemos hidratar también las manos con cremas y lociones adecuadas para nuestro tipo de piel. Recomendamos optar por productos naturales. Si nuestra piel es muy sensible deberían ser cremas con protección solar. De este modo, mantendremos nuestras manos tersas, suaves, juveniles, nutridas y sin arrugas.

Si buscamos una opción sencilla podemos usar solamente un aceite vegetal. Según la textura que deseemos, podemos probar diferentes de ellos:

  • Almendra: Muy nutritivo. Para pieles secas.
  • Coco: Para pieles normales.
  • Jojoba: Para pieles normales.
  • Manteca de karité: Para pieles muy secas.
aceite de coco para proteger tus manos del sol

3. La protección

No te olvides de estos consejos fundamentales para proteger tus manos del sol y de otros factores externos:

  • Es aconsejable el uso de guantes a la hora de realizar las tareas domésticas como, por ejemplo, lavar platos, limpiar cristales, fregar suelos, etc. En definitiva, se recomienda emplear unos guantes para cualquier actividad en la que tengamos que usar productos químicos, ya que sus ingredientes dañan la piel de las manos y las exponen a sufrir reacciones cutáneas.
  • También se deben proteger las manos en otras actividades, como algunos trabajos, deportes, etc. Incluso en zonas de frío, en las que el sol rebota con fuerza sobre la nieve, es aconsejable usar guantes contra los rayos ultravioleta.
  • Lavarse o tener las manos en contacto con agua caliente no es beneficioso para la piel. El agua muy caliente puede matar a ciertos patógenos. No obstante, la temperatura debería ser tan elevada que nos escaldaría las manos. Por lo tanto, el agua caliente no es sinónimo de desinfección.

Además, si usamos agua muy caliente para lavarnos las manos, podríamos irritarnos la piel y acelerar la aparición de arrugas.

  • Cuando haga mucho viento también podemos usar guantes a modo de protección, ya que el aire reseca y daña la piel. Existen guantes de diferentes tejidos y grosores, por lo que podremos elegir uno u otro según la temperatura.
Te puede gustar