Cómo cuidar nuestro cuerpo tras dar a luz

17 julio, 2018
La recuperación postparto es un proceso lento. Después de dar a luz, el cuerpo de la mujer vive más cambios para recobrar la normalidad previa al embarazo. Podemos ayudar a la recuperación pero con paciencia.

Recuperarse tras dar a luz toma su tiempo. A muchas mujeres les preocupará su figura si ganaron mucho peso durante el embarazo, a otras los cuidados que ameritan los puntos de una episiotomía o de la cesárea, lo cierto es que estamos apuradas en volver a sentirnos como éramos antes del embarazo.

El embarazo es un proceso intenso de transformación que no culmina con la llegada del bebé al mundo. Todavía faltan muchos días, meses, para que la recuperación tras dar a luz sea total.

¿Cómo cuidarnos tras dar a luz?

Los cambios post natales que vive el cuerpo de la mujer son físicos, hormonales y emocionales. No obstante, es posible que podamos ayudar a nuestro organismo a recuperar la normalidad siguiendo las siguientes recomendaciones.

Lo mejor para perder peso

El puerperio no es época para hacer dieta. Tu recuperación depende de tu alimentación. Pero buena parte del peso que ganaste en el embarazo se pierde naturalmente porque son líquidos retenidos.

La lactancia materna puede ser tu aliada para perder los kilos extras que se sumaron durante el embarazo. Tienes que alimentarte bien, de forma sana y balanceada, porque los nutrientes que comes pasan a tu bebé. Para las madres que alimentan con biberón, tampoco hay excusas para que no se alimenten bien.

Es frecuente que el apetito de la mujer que amamanta sea mucho mayor que durante el embarazo. Lo genial de la lactancia materna es que todo el peso que ganaste y lo que ganarías por el aumento del apetito tenderás a perderlo con facilidad. ¡Te sorprenderás!

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Mucha atención a tus cicatrices

Cuida el proceso de cicatrización de procedimientos como la episiotomía o la cesárea. La primera se suele hacer en el momento del parto para facilitar la expulsión del bebé. Tiene las secuelas físicas más difíciles de sobrellevar tras el parto.

Los puntos utilizados para cerrar la incisión entre la vagina y el ano exigen mucha precisión para mantener la zona del perineo limpia, seca y libre de gérmenes que puedan contaminar la herida.

La cesárea debe ser tratada, igualmente, con sumo cuidado. Ambas incisiones se deben lavar con un jabón suave y secar muy bien con una toalla limpia con ligeros toques. Después de una cesárea, la mujer debe evitar levantar peso (salvo el de su bebé), barrer o limpiar el piso, conducir, o hacer abdominales.

Ten paciencia con tu abdomen

Después del parto, tu abdomen quedará muy flácido. Los músculos abdominales se han debilitado después de 9 meses en el que se estiraron al máximo. Tomará su tiempo que todo vuelva a su lugar.

El inicio de la actividad física para fortalecer tu musculatura lo debes acordar con tu gineco-obstetra o partera. Si hiciste ejercicio a lo largo del embarazo, tuviste un parto vaginal normal y no tienes ningún dolor, seguramente podrás retomar una rutina ligera de ejercicios a los pocos días del parto.

Si te practicaron una cesárea, la incisión tarda varias semanas en cicatrizar. Aun cuando hayas llevado una buena rutina de ejercicios durante el embarazo, deberás esperar. Sin embargo, aunque la flacidez tiene poco de estética, lo único que están aconsejadas son las caminatas a paso lento, que además ayudan a prevenir los coágulos sanguíneos.

Una vez que tengas la autorización para empezar, si vas a asistir a clases de ejercicio, trata de ubicar opciones dedicadas a mujeres en postparto. La rutina debe ser de bajo impacto, con ejercicios de tonificación y estiramiento.

Acepta la ayuda que te ofrezcan y descansa

En los últimos días del embarazo, cada vez es más difícil conciliar el sueño. Luego, tras dar a luz, el bebé recién nacido tiene un patrón de sueño inestable que te proporcionará varias noches más de mal dormir.

Tienes un cansancio acumulado que te debilita para cumplir con las exigencias propias del cuidado de un recién nacido. Es momento de dejar las tareas del hogar para tu pareja, tu madre, una hermana, una amiga y hasta tu suegra. Quien sea que se ofrezca para ocuparse de tu casa mientras tú atiendes al bebé, recibe el apoyo agradecida.

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En lo que el bebé se duerma en el día, aprovecha y descansa. Estamos de acuerdo en que no es igual de reparador dormir de día que de noche, pero si tu bebé se duerme, duerme con él. Esos minutos que dediques a cerrar los ojos y relajarte son pequeños pasos en la recuperación de la normalidad tras dar a luz.

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Llora y acepta que estás en pleno puerperio

La recuperación física incide positivamente en la emocional. No obstante, hay que reconocer que el postparto es un vaivén de emociones. Las mujeres después del parto pueden pasar de eufóricas y felices a exhaustas y tristes.

Ciertamente, los días finales del embarazo, el parto y las primeras semanas de vida del bebé son exigentes desde el punto de vista físico, y eso repercute en cómo nos sentimos. Es común que te puedas sentir a ratos abrumada o incluso desesperada. El cansancio ayuda a incrementar esa inestabilidad.

Llorar te puede ayudar a descargar la presión que sientes, hazlo todas las veces que lo estimes necesario. Con el paso de los días debes ir mejorando. Pero si sientes que más bien empeoras, podrías estar sufriendo una depresión posparto. Deberás consultar con tu gineco-obstetra o partera. En casos severos, podrías necesitar ayuda psicológica o terapia con psicotrópicos.

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