Cómo cuidar el ombligo del bebé

21 marzo, 2020
Este artículo fue redactado y avalado por el médico Leonardo Biolatto
Para cuidar el ombligo del bebé basta con realizar curas con agua y jabón, y secar bien la zona. Antes se indicaban cremas antisépticas, pero en la actualidad sólo se reservan para casos con infecciones confirmadas.

El ombligo es ese círculo que todos tenemos en el abdomen, aunque cada uno tenga una forma diferente y propia. Es, en realidad, una cicatriz que se forma tras cortar el cordón umbilical. Este cordón es el que une al bebé con la madre durante la gestación.

El cordón umbilical permite que, tanto los nutrientes como los gases, se intercambien entre la madre y el bebé durante todo el embarazo. Es decir, es la zona que une realmente a la madre con su hijo.

Poco después de nacer, el cordón umbilical se corta para dejar libre al feto. Sin embargo, no se corta justo al nivel del abdomen, si no que se dejan unos centímetros libres que tardan unos días en desprenderse. Al final, el cordón se cae por sí solo, dejando el ombligo del bebé.

A muchas madres les preocupa esto, ya que el ombligo del bebé, en esos primeros momentos de vida, necesita ciertos cuidados para curarse correctamente. De lo contrario, corre riesgo de infectarse. Por ello, en este artículo te explicamos cómo cuidar el ombligo del bebé.

¿Cómo se cuida el ombligo de un bebé?

ombligo del bebé
El ombligo es la cicatriz que queda en el abdomen por la presencia del cordón umbilical

Como ya hemos mencionado, el ombligo es una cicatriz que se forma al cortar el cordón umbilical del bebé. Por ello, es una zona delicada, ya que existe riesgo de que se infecte. Es esencial prestarle atención y mantenerla con una higiene adecuada.

Los primeros días, si el bebé y la madre han permanecido ingresados en el hospital, seguramente se encarguen las enfermeras de realizar los cuidados. Sin embargo, lo más frecuente es que todo suceda con normalidad y que sea la madre quien deba realizar los cuidados.

En primer lugar, es muy importante lavarse las manos a conciencia antes de tocar esta zona. Nuestras manos son un gran foco de gérmenes, por lo que este es uno de los pasos ineludibles a seguir.

Una vez te has lavado correctamente, puedes comenzar la cura. Lo cierto es que, aunque durante años se hayan empleado otros líquidos desinfectantes, como alcohol o agua oxigenada, no es necesario. La cura debe hacerse con jabón y agua.

El procedimiento

Para hacerlo, puedes utilizar una gasa estéril. Limpia el ombligo con la gasa impregnada en agua y un poco de jabón neutro. Después, debes dejar que la zona se airee y se seque un poco. Con que pasen unos segundos es suficiente. El aire favorece el proceso de cicatrización del ombligo.

Hay que destacar que se debe realizar, al menos, una cura al día. En el caso de que el bebé se manche, debe repetirse este lavado. Además, no se recomienda tapar el ombligo. De hacerlo, es esencial asegurarse de que la zona está seca previamente.

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¿Cuándo se utilizan otros productos?

Durante mucho tiempo se ha recomendado utilizar cremas antibióticas o desinfectantes para tratar la zona del ombligo. Se pensaba que así se reducía el riesgo de infección. Sin embargo, se ha comprobado que esto no es así.

De hecho, estos productos hacían que el cordón umbilical tardara más tiempo en desprenderse. Por ello, las cremas antibióticas y antisépticos sólo se utilizan cuando ya hay infección o el riesgo es muy alto. Por ejemplo, en zonas donde no hay buenas condiciones de higiene.

cuidados en el ombligo del recién nacido
Las cremas antisépticas no están indicadas, a menos que ya exista presencia de infección

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¿Qué riesgos existen para el ombligo del bebé?

Al tratarse de un proceso de cicatrización, el ombligo del bebé está expuesto a infecciones. Por ello, es importante seguir los pasos mencionados. Además, hay que tener presente que existe este riesgo para poder distinguir los síntomas y tratarlos a tiempo.

Cuando el ombligo se infecta, puede ser que aparezca enrojecido o hinchado. Incluso, el bebé puede llegar a tener fiebre. Otro signo de infección es que aparezca sangre en la zona, o algún tipo de secreción maloliente.

Si alguno de estos signos aparece, hay que acudir al pediatra para que observe el ombligo correctamente. Lo mismo ocurre si el cordón no se desprende por sí solo en los 12 a 15 primeros días tras el parto.

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