Datos curiosos sobre las uñas: ¿los conocías?

¿Adoras cuidar de tus uñas? ¿Lucirlas siempre bien recortadas y con una bonita manicura? Desde luego, a las mujeres nos gusta dedicar parte de nuestro tiempo a ellas, puesto que no solo son un símbolo de atractivo femenino, sino que además, dicen mucho de nuestra salud.

A menudo te hablamos de cómo cuidarlas, de cómo fortalecerlas o conseguir, por ejemplo, que crezcan más rápido. En esta ocasión, queremos invitarte a que descubras con nosotros una serie de curiosidades asociadas a las uñas que no te van a dejar indiferente. ¿Nos acompañas?

1. ¿Y si no nos cortáramos nunca las uñas?

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Si no nos cortáramos nunca las uñas, obviamente, no podríamos hacer nada, ni siquiera asearnos o comer. Ahora bien, ¿te has preguntado cuánto podrían llegar a medir? Calculando que crecen, más o menos, unos 3,5 milímetros cada mes, podríamos llegar a los 80 años con unas uñas de 3 metros y medio. Escalofriante, ¿no es así?

2. ¿A quién le crecen más las uñas?

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Este dato resulta curioso. Las mujeres siempre nos preocupamos por lo poco que nos crecen las uñas, por tenerlas frágiles, por no hacer determinadas cosas para evitar que se nos rompan… Es decir, somos nosotras quienes más nos preocupamos por ellas y, sin embargo, es a los hombres a quienes les crecen con más facilidad.

Apunta también este dato. ¿Sabes en qué estación crecen más las uñas? En verano.

3. Esas molestas manchas blancas en las uñas

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Seguro que ahora mismo estarás mirándote las uñas en busca de una de esas molestas manchas blancas. ¿Tienes alguna? Entonces seguro que también tú habrás oído aquello de “es por falta de calcio“. ¿Es cierto este dato? En absoluto. Las manchas blancas se deben a la “leuconiquia”, pequeñas lesiones por algún golpe, por el uso de detergentes u otra clase de sustancias agresivas que producen imperceptibles traumatismos que dejan estas manchas blancas.

4.  ¡Cuidado con el esmalte de uñas!

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¿Sueles llevar siempre las uñas pintadas? Entonces es posible que en más de una ocasión hayas visto que, de pronto, tu uña adquiere un tono amarillento. Cuidado, es un peligro. Esto se debe a que nuestra uña no puede “respirar” con normalidad, hay una falta de oxigenación en la capa superficial de la uña y, de seguir así, podemos acabar sufriendo una infección.

Permite que la uña esté libre de esmaltes periódicamente. Establece descansos de, al menos, 10 días al mes.

5. Las uñas arañando una pizarra

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¿Puede haber algo más desagradable que el sonido de unas uñas arañando una pizarra? Es una sensación incómoda e insoportable que casi ninguno de nosotros podemos aguantar pero, ¿a qué se debe? Según los expertos, es una reacción casi instintiva heredada de nuestros ancestros.

Los sonidos fuertes y agudos nos ponen en alerta, nos invitan a escapar, a huir. Se sabe que al rascar las uñas sobre una superficie similar a una pizarra se consigue emitir un sonido con una frecuencia muy fina y desagradable para el oído humano. Esta grima casi natural es, pues, un reflejo instintivo heredado.

6. Las uñas y nuestra salud

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Nuestras uñas, como ya sabes, dicen mucho de nuestra salud. Unas uñas frágiles son signo evidente de que nos faltan nutrientes, de que necesitamos hierro, calcio o zinc. Es interesante saber, por ejemplo, que las uñas comparten con el cabello una misma estructura: la queratina. Este elemento es el que les da fortaleza, así que es importante que sigas siempre una dieta rica en proteínas y vitaminas. 

Si observas que, en algún momento, tus uñas adquieren una tonalidad azulada, deberás acudir al médico para que te haga un chequeo, puesto que suele asociarse a una enfermedad pulmonar. Si ves que se tornan de un tono rojizo, es posible que padezcas diabetes. Así que, ya sabes, ante cualquier irregularidad, problema o aspecto inusual que veas en ellas, no dudes en consultarlo con tu médico.

Como puedes ver, las uñas son algo más que ese elemento que decora nuestras manos y que nos ofrece una delicada femineidad. Las uñas requieren cuidados y son un reflejo directo de nuestro bienestar interior, de nuestro equilibrio hormonal y vitamínico, de nuestras proteínas e incluso de nuestro estrés.

En esos días en que, por ejemplo, estamos más ansiosas y preocupadas, nuestro organismo suele detener el suministro de nutrientes al cabello y las uñas, así que son estas partes de nuestro cuerpo las primeras en indicarnos que algo ocurre. Así que… ¡Cuídate!