¿Debemos vacunar a los niños? Mitos y verdades sobre vacunas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Silvia Martín Repullo el 4 diciembre, 2018
Vacunar a los hijos es una preocupación para muchos padres. Mientras la ciencia avanza en la fabricación de nuevas vacunas, aparecen tendencias en contra de su uso.

“¿Debemos vacunar a los niños?” es una pregunta difícil de responder para muchos padres. Muchos las recomiendan. Sin embargo, hay toda una corriente antivacunas. Todos tienen argumentos. Entre ellos, hay que diferenciar entre mitos y verdades sobre las vacunas para decidir qué hacer con nuestros hijos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) avala vacunar a los niños para prevenir un importante número de enfermedades. Pediatras en todo el mundo promueven el uso de vacunas entre sus pacientes. Los gobiernos implementan jornadas de vacunación masivas para proteger a niños y adultos.

A contracorriente, hay un creciente número de organizaciones sociales, naturistas y homeópatas, que advierten sobre la inseguridad de las vacunas. Entonces ¿qué debemos hacer los padres? ¿En quién confiamos a la hora de saber si debemos o no vacunar a los niños desde su nacimiento?

La opinión de la OMS

La OMS es categórica desmintiendo mitos sobre las vacunas. La vacunación ha permitido la erradicación de enfermedades infecciosas como la viruela, la poliomelitis o el sarampión. Por lo que la OMS advierte del peligro de no vacunar a los niños para evitar el resurgimiento de estas u otras enfermedades infecciosas.

Para la OMS, los riesgos que eventualmente pudiera tener la vacunación en algunos individuos son tan puntuales que son compensados con creces por los beneficios que traen consigo las vacunas para evitar enfermedades. Ya que no ponerlas puede tener serias consecuencias, incluso la muerte.

Los programas de vacunación desde la infancia son eficaces para prevenir enfermedades siempre que todos se vacunen. No solo aportan una protección individual, sino que crean barreras que impiden la entrada de las infecciones a conjuntos de poblaciones.

Las vacunas actúan con el sistema inmunitario como lo haría la infección natural, sin que el individuo tenga que padecer la enfermedad, sus síntomas o sus riesgos. Los niños se enfrentan a diario a numerosas situaciones que activan respuestas del sistema inmunitario. La vacunación aumenta su señal inmunitaria hacia infecciones de mayor gravedad.

Niño siendo vacunado por una enfermera.

Movimiento antivacunas

En el año 2000, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos consideraba la erradicación completa del sarampión entre sus fronteras, gracias a las campañas de vacunación masiva. Sin embargo, en 2014 saltaban las alarmas con 23 brotes de 668 infectados. Tras un intenso seguimiento de los brotes se determinó que más del 70% de los infectados no habían sido vacunados por motivos religiosos o ideológicos, no médicos, como así afirma un estudio de la revista JAMA.

No solo EEUU sufrió la reaparición de esta enfermedad infecciosa. La región europea también ha sido punto de mira con numerosos casos de sarampión, tos ferina o difteria. De hecho, en España en el año 2015 se produjo el primer fallecimiento de un niño por difteria desde 1987 en el hospital barcelonés Vall d’Hebrón.

De este modo, en todos los casos producidos en los últimos años existe un factor común: la presencia de movimientos antivacunas en porcentajes importantes de la población. En Europa, es Francia la nación con mayores tasas de recelo a las vacunas, lo que a su vez se corresponde con el país que más ha experimentado nuevos brotes infecciosos.

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El origen de la controversia

El nacimiento de las tendencias antivacunas se remonta a determinados acontecimientos producidos durante el siglo XX, que han ido creando un ambiente ideológico propicio para su puesta en duda.

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En 1998, un estudio de la revista The Lancet relacionaba el autismo con la vacuna triple vírica o TPV (asociación contra sarampión, paperas y rubeola). Ha sido uno de los estudios más mencionados, y un gran desencadenante de miedos y mitos en torno a las vacunas.

Sin embargo, la propia revista se retractó de la publicación, castigando al principal autor de la investigación, Andrew Wakerfield. Fue retirado de la medicina en Reino Unido por falsificación de datos del estudio.

Por otra parte, en la década de los 70, la vacuna TPV despertaba la controversia con un informe del hospital londinense Great Ormond Street. Aparecía una posible asociación entre niños vacunados que desarrollaron enfermedades neurológicas. Tiempo después, organizaciones líderes en medicina y salud pública de EE.UU enfocaban la atención en el timerosal, un conservante empleado en las antiguas vacunas de TPV que emplea mercurio y al que se han ido sumando estudios de seguridad para su reducción y eliminación en las vacunas modernas.

Médico vacunando a paciente
Inyección de una vacuna.

Vacunar a los niños ¿o no?

En los últimos años está apareciendo mucha información contradictoria al respecto. A día de hoy, la ciencia sigue avanzando en el desarrollo de vacunas contra infecciones presentes en nuestros países como el VIH, e incluso enfermedades degenerativas como el cáncer o el Alzheimer.

Aunque en Francia, la vacunación obligatoria está cerca de ser una realidad, en la mayoría de países la decisión final recae sobre padres y madres. En los últimos años se han visto en posiciones contradictorias desde los medios de comunicación.

Si algo está claro es que son numerosas las instituciones médicas de todo el mundo que apoyan las campañas de vacunación. Ya sea por su importante papel en la protección colectiva o en la prevención individual. Los beneficios de la vacunación superan a los riesgos asociados. Aunque como toda terapia, esos riesgos sí existen.

Por lo tanto, es necesario informarse adecuadamente con las recomendaciones de médicos pediatras. Hay que considerar el valor social que tiene la vacunación para la prevención de enfermedades.

  • Luis Maya, Flora Luna (2006), "El timerosal y las enfermedades del neurodesarrollo infantil", An. Fac. med. v.67 n.3 Lima jul.- sep. 2006.
  • Varun K. Phadke, Robert A. Bednarczyk et al (2016), "Association Between Vaccine Refusal and Vaccine-Preventable Diseases in the United StatesA Review of Measles and Pertussis", JAMA. 2016;315(11):1149-1158. doi:10.1001/jama.2016.1353.
  • Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), https://www.cdc.gov/Spanish/
  • Historia de los movimientos en contra de la vacunación (2018), https://www.historyofvaccines.org/es/contenido/articulos/historia-de-los-movimientos-en-contra-de-la-vacunaci%C3%B3
  • SH Murch, MB, A Anthony, MB et al (1998), "RETRACTED: Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children", The Lancet, DOI:https://doi.org/10.1016/S0140-6736(97)11096-0