¿Debemos vacunar a los niños? Mitos y verdades sobre vacunas

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Silvia Martín Repullo el 4 diciembre, 2018
Thady Carabaño · 13 diciembre, 2018 · Última actualización: 18 enero, 2019 18 enero, 2019
Vacunar a los hijos es una preocupación para muchos padres. Mientras la ciencia avanza en la fabricación de nuevas vacunas, aparecen tendencias en contra de su uso.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) soporta la vacunación infantil para prevenir numerosas enfermedades. Pediatras en todo el mundo promueven la utilización de vacunas, mientras los gobiernos implementan jornadas de vacunación masivas para proteger a niños y adultos.

Sin embargo, hay un creciente número de organizaciones sociales, naturistas y homeópatas, que advierten sobre la inseguridad de este método de curación. Entonces ¿qué debemos hacer los padres? ¿En quién confiamos a la hora de saber si debemos o no vacunar a los niños desde su nacimiento? En este artículo te presentamos algunos mitos y verdades sobre las vacunas.

Las vacunas

Niño siendo vacunado por una enfermera.

Las vacunas fueron creadas para estimular la respuesta de nuestro propio sistema inmunitario.  Éste es capaz de fabricar antígenos, que son como nuestro sistema de defensa, y nos ayudan a  combatir el patógeno causante de la enfermedad cada vez que entre a nuestro organismo. De esta manera, mediante inyecciones controladas, se ha logrado prevenir y contrarrestar numerosos brotes.

Existen varios tipos de vacunas:

  • Vacunas muertas o inactivadas: Son creadas a partir de fragmentos o moléculas que provienen del agente causante de la enfermedad. Ejemplo: Vacuna contra la tos ferina.
  • Vacunas de virus vivos: Utiliza el virus causante de la afección, pero debilitado. Ejemplo: Vacuna contra las paperas.
  • Vacunas toxoides:Su base es una sustancia química producida por la bacteria o virus en cuestión. Se usa para inmunizarnos contra el mismo.  Ejemplo: Vacuna antitetánica.
  • Vacunas biosintéticas:Se crean sustancias artificiales que semejan fragmentos de patógenos. Ejemplo: Vacuna contra la hepatitis B.

Teniendo en cuenta lo agresivas que pueden resultar las infecciones, sobre todo en el caso de los niños, se han implementado campañas de vacunación inmunizarlos. Sin embargo, en los últimos años han surgido dudas en diferentes sectores de la población con respecto a la utilidad de las vacunas.

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¿Cuál fue el origen de la controversia?

El nacimiento de las tendencias antivacunas ocurrió a finales del siglo XX.  Analicemos entonces los cuatro principales ejemplos a los que se recurre para asegurar la peligrosidad de las vacunas:

  • TPV y enfermedades neurológicas

En la década de los 70, la vacuna triple vírica o TPV (contra el sarampión, las paperas y la rubeola) fue fruto de controversia. Un informe del hospital londinense Great Ormond Street mostraba una posible correspondencia con el desarrollo de enfermedades neurológicas en los niños que la recibían. Sin embargo esta relación nunca fue comprobada.

  • TPV y autismo

En 1998, una publicación de la revista The Lancet relacionaba el autismo y la aparición de enfermedades gastroentestinales con la TPV. Este artículo resultó ser un gran desencadenante de los miedos y mitos en torno a este tema. Sin embargo, la propia revista se retractó de la publicación. Andrew Wakerfield, el autor principal del estudio fue procesado por el Consejo Médico General del Reino Unido. Se le retiró el derecho a ejercer la Medicina debido a que falsificó los datos de la investigación.

  • Las vacunas y el timerosal

Hace unos años, organizaciones líderes en medicina y salud pública de Estados Unidos enfocaron su atención en el timerosal. Esta sustancia, derivada del mercurio, era empleada desde 1930 como conservante en las vacunas. En la actualidad, se han realizado numerosas investigaciones para su eliminación en las vacunas modernas. En realidad, no existen pruebas científicas de que existan vínculos entre el timerosal y la aparición de trastornos del habla y el comportamiento, como afirman los movimientos antivacunas.

  • Reaparición de enfermedades erradicadas

En el año 2000, el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos consideraba que el sarampión estaba totalmente erradicado en el país, gracias a las campañas de vacunación masiva. Pero, en 2014 saltaron las alarmas con la aparición de 668 personas infectadas. Tras un intenso seguimiento de los brotes se determinó que más del 70% de los afectados no habían sido vacunados por motivos religiosos o ideológicos, no médicos. Lo mismo ha sucedido en países europeos.

De hecho, en España, en el año 2015, se produjo el primer fallecimiento de un niño por difteria desde 1987. En todos los casos producidos en los últimos años se ha comprobado la presencia de un fuerte movimiento antivacuna en dicha área.

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La existencia de vacunas que aún contienen mercurio, el incremento en las alergias en áreas citadinas, así como falsos estudios, han causado el surgimiento y fortalecimiento de movimientos antivacunas en todo el mundo. No obstante, deberíamos analizar los pros y los contras de la vacunación.

La opinión de la OMS

La OMS es categórica desmintiendo mitos sobre las vacunas. Éstas han permitido la erradicación de enfermedades infecciosas como la viruela, la poliomelitis o el sarampión. La posibilidad de que resurjan debido a la no vacunación de los niños es real.

Para la OMS, los riesgos que pudieran tener las vacunas en algunos individuos son tan puntuales, que son compensados con creces por sus beneficios. Los programas de vacunación desde la infancia son eficaces para prevenir enfermedades siempre que todos se vacunen. No solo aportan una protección individual, sino que crean barreras que impiden la entrada de las infecciones a grupos poblacionales.

Las vacunas actúan sobre el sistema inmunitario como lo haría la infección natural, pero nos evitan sus síntomas o sus riesgos. Los niños se enfrentan a diario a numerosas situaciones que activan respuestas del sistema inmunitario. Según la OMS, las vacunas los vuelven más resistentes.

Entonces…

¿Vacunar a los niños o no?

Aunque en Francia, la vacunación obligatoria está cerca de ser una realidad, en la mayoría de países la decisión final recae sobre padres y madres. En los últimos años se han visto posiciones contradictorias en los medios de comunicación. No obstante, la ciencia continua avanzando en el desarrollo de vacunas contra padecimientos graves como el VIH y enfermedades degenerativas como el cáncer y el Alzheimer.

Si algo está claro, es que son numerosas las instituciones médicas de todo el mundo que apoyan las campañas de vacunación dado su importante rol en la curación  y prevención de enfermedades.

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Para concluir

Te recomendamos informarte adecuadamente de la composición y funcionalidad de las vacunas que recibirán tus hijos, con el asesoramiento de médicos pediatras. Decide adecuadamente y cuida la salud de tus hijos.

  • Luis Maya, Flora Luna (2006), "El timerosal y las enfermedades del neurodesarrollo infantil", An. Fac. med. v.67 n.3 Lima jul.- sep. 2006.
  • Varun K. Phadke, Robert A. Bednarczyk et al (2016), "Association Between Vaccine Refusal and Vaccine-Preventable Diseases in the United StatesA Review of Measles and Pertussis", JAMA. 2016;315(11):1149-1158. doi:10.1001/jama.2016.1353.
  • Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC), https://www.cdc.gov/Spanish/
  • Historia de los movimientos en contra de la vacunación (2018), https://www.historyofvaccines.org/es/contenido/articulos/historia-de-los-movimientos-en-contra-de-la-vacunaci%C3%B3
  • SH Murch, MB, A Anthony, MB et al (1998), "RETRACTED: Ileal-lymphoid-nodular hyperplasia, non-specific colitis, and pervasive developmental disorder in children", The Lancet, DOI:https://doi.org/10.1016/S0140-6736(97)11096-0