¿Por qué debes evitar las harinas refinadas? Descubre 5 efectos negativos

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Elisa Morales el 7 febrero, 2019
Carolina Betancourth · 3 junio, 2017
Al haber eliminado su aporte de fibra y nutrientes esenciales en el proceso de refinamiento, el consumo de estas harinas puede derivar en diversos problemas de salud.

El consumo de harinas refinadas es bastante común en todo el mundo. A pesar de las advertencias sobre sus efectos negativos, muchos las siguen incluyendo de forma habitual en sus dietas.

Aunque es un producto que ha formado parte de la alimentación humana desde hace cientos de años, hoy se conoce que los procesos a los que se ven sometidas reducen de forma notable su calidad nutricional.

Lo más preocupante es que su ingesta parece inevitable ya que es uno de los ingredientes principales de decenas de productos.

Debido a esto, es primordial conocer cuáles son las reacciones que causa en el cuerpo y por qué es necesario limitar al máximo su consumo.

¡Descúbrelo!

1. Las harinas refinadas elevan los niveles de azúcar en la sangre

Contrario a lo que muchas personas piensan, la ingesta de azúcar refinada no es la única causa de los niveles altos de glucosa en la sangre.

  • La alta concentración de carbohidratos que contienen las harinas blancas también influyen fuertemente en el desarrollo de este problema y pueden conducir al desarrollo de diabetes.

2. Nos hacen aumentar de peso

Las harinas refinadas conducen al aumento de peso.

Consumir muchos alimentos a base de harinas refinadas es uno de los principales obstáculos en el camino de aquellos que están tratando de bajar de peso.

Si bien una pequeña porción semanal no representa tanto riesgo, comerlas todos los días afecta las funciones metabólicas que ayudan a combatir el exceso de peso.

  • Esto se debe a su alto contenido de hidratos de carbono. Además de aumentar los niveles de glucosa, eleva la tendencia a acumular grasa.

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3. Afectan la salud intestinal

A diferencia de las harinas integrales, las refinadas tienen un bajo contenido en fibra y nutrientes esenciales que garantizan una óptima digestión.

Dado que un 80% de su fibra dietética desaparece, ingerirlas afecta a los procesos inflamatorios del cuerpo. A su vez, interfiere en la descomposición de los alimentos.

  • Como consecuencia, también se altera la flora microbiana del intestino. Aumentan los episodios de estreñimiento crónico e indigestión y el riesgo de enfermedades digestivas.

4. Provocan inflamación

Las harinas refinadas disparan procesos de inflamación.

Las personas diagnosticadas con enfermedades inflamatorias deben evitar al máximo el consumo de este tipo de alimentos. Los carbohidratos refinados aumentan los niveles de inflamación en los tejidos.

  • Este proceso inflamatorio se ha vinculado con enfermedades crónicas como la artritis y los problemas del corazón.

5. Aumentan el riesgo de padecer alergias e intolerancias

El trigo es uno de los principales desencadenantes de alergias e intolerancias alimentarias debido a su alto contenido en gluten.

Esta proteína, presente en muchos granos, es de difícil digestión en el cuerpo. El gluten puede provocar una respuesta inflamatoria que afecta muchos aspectos de la salud.

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¿Cada cuánto consumes las harinas refinadas? Si te acabas de dar cuenta de que las ingieres de forma recurrente, considera empezar a limitar su consumo. Procura evitar los productos que las contienen y reemplázalos por alternativas saludables.

Aunque nos hemos acostumbrado a usar esta harina en las recetas, en realidad hay muchas opciones interesantes que nos permiten disfrutar sin exponer la salud.

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