Decálogo para lucir unos pies sanos

El hecho de cuidar tus pies puede repercutir en tu bienestar general, por lo que no deberías abandonarlos. Te contamos diez pasos que siempre deberías tener en cuenta.

La zona de nuestros pies es una de las más importantes en nuestro cuerpo; asimismo, es una de las que, aunque consideremos muy fuertes, merecen mucho cuidado y dedicación. El hecho de cuidar los pies conlleva a una mejor resistencia ante las labores cotidianas, a una mejor respuesta a la agitación diaria y a un mayor confort.

Muchas personas olvidan acariciar sus pies, darles vida y suavidad y, además, pasan por alto el hecho de tener estrategias caseras que ofrezcan comodidad tanto a los pies como al cuerpo en sí.

Por ello, y considerando la importancia de estar en equilibrio, al reconocer el valor de cada parte de nuestro cuerpo, es necesario adoptar métodos sencillos y prácticos que le den una nueva perspectiva a nuestra vida, empezando por nuestra base: los pies.

Es relevante recordar que no sólo el cansancio de la jornada afecta a nuestros pies, también pueden hacerlo condiciones de oscuridad, de rozamiento con los bordes del zapato, de humedad ocasionada al tener el pie cubierto y de falta de transpiración correcta de la piel y las uñas. Estas situaciones podrían causar ligeras lesiones, hongos o trastornos y se dan con más facilidad, especialmente, en personas mayores de 50 años.

¿Qué hacer?

La estrategia que hoy utilizaremos será la del decálogo para cuidar tus pies. Un instructivo con 10 puntos claves que podrás practicar con facilidad desde casa y que te aportarán beneficios notorios. Para la aplicación del decálogo se hace necesario ser dedicado y paciente, así como siempre pensar en tu bienestar y en sentirte bien.

Nuestro decálogo…

1. Protégete del calor y del frío.

En este punto, evita caminar descalzo por la playa o por superficies calientes (piscina, saunas, spas o tu casa); asimismo, si en la noche tus pies se enfrían, usa calcetines. No uses bolsas de agua caliente o mantas eléctricas para calentar tus pies, tampoco utilices hielo para enfriarlos.

2. Lava tus pies diariamente con suavidad.

baño de pies

Para que tus pies mantengan la firmeza necesaria y la temperatura natural, lávalos diariamente con agua templada y con jabón neutro y suave. Al bañar tus pies, intenta no tardar más de 10 minutos. Cuando termines, sécate bien.

3. Cuida tu hidratación.

Evita que tus pies lleguen a estar bastante húmedos o bastante secos. Lo que debes hacer es optar siempre por tener la piel hidratada, con la suavidad necesaria. Puedes ayudarte con una crema hidratante natural.

4. Cuida tus uñas.

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En este paso, te recomendamos limar tus uñas en lugar de cortarlas; puedes hacerlo semanalmente o con más frecuencia, si es necesario. La mejor forma que puedes darle a las uñas es la de la línea recta, haciéndola con lima de cartón. Además, es conveniente que dediques tiempo a revisar tus uñas a menudo, para detectar a tiempo cualquier tipo de cambio, sea de color o de textura, o para evidenciar la aparición de rugosidades. Por otra parte, evita siempre compartir tus utensilios de higiene podológica.

5. El calzado.

Utiliza zapatos adecuados, tanto para salir como para estar en casa. Si tienes zapatos nuevos, no los utilices de inmediato con mucha frecuencia, empieza a usarlos gradualmente. Es importante que te sientas cómodo con tus zapatos, que no te ajusten demasiado, pero que tampoco queden muy sueltos.

6. Cuidado con los agentes irritantes.

Cuidados pies

Para conservar la salud de tus pies, evita utilizar agentes irritantes que podrían ocasionarte muchos problemas, así como alcohol, agua salada, cuchillas, yodo o callicidas. Si vas a usar esparadrapo, utiliza uno que sea hipoalérgico.

7. Vigila tus pies.

No puedes descuidarte, debes vigilar tus pies diariamente. Si consideras que necesitas la ayuda de alguien más para revisar tus pies, hazlo. Al hacer la revisión, fíjate principalmente en la presencia de llagas, cortes, durezas, rozaduras, ampollas o áreas hinchadas o enrojecidas. De tener alguno de estos, busca posibles soluciones para devolverle a los pies su naturaleza firme.

8. Camina.

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Camina todos los días, siempre calzado; intenta hacer caminatas tranquilas durante 45 minutos o 1 hora. Para ejercitar tus pies, eleva las piernas y los tobillos hacia arriba y llévalas hacia abajo, repítelo durante 5 minutos unas 2 o 3 veces al día. Además de caminar, o de no hacerlo, es también muy útil y fundamental practicar deporte y evitar fumar o beber.

9. Controla la glucosa.

Intenta siempre que conservar tus niveles de azúcar estables, tener una dieta sana con proporción adecuada de azúcares y almidones. Puede resultar, a veces, un poco complicado, pero verás que tu cuerpo y tus pies lo agradecerán.

10. Consulta…

En el caso de precisar alguna lesión o una anormalidad que consideres nociva y difícil de solucionar por tus propios medios, lo más adecuado es que vayas a consultar a tu podólogo; recuerda que debes ser muy consciente de tus necesidades y hacerte revisar si la ocasión lo amerita.

¿Funcionan los pasos?

De ti depende que funcionen. Ciertamente, tus pies estarán sanos en la medida en que tú lo permitas. Estos puntos son claves para el buen estado de tus pies y funcionan si los haces constantemente y si no te olvidas de las indicaciones básicas.

Recomendaciones…

Lo más importante es que seas constante y siempre cuidadoso con tus pies, no importa dónde estés. No olvides siempre mirarlos, acariciarlos y reconocerlos como parte tuya, así mismo, no pongas químicos o productos extraños sobre tus pies. Por último, recuerda establecer una dieta balanceada porque, aunque parezca paradójico y alejado del concepto de los pies, cuidarte en cuestión de alimentos es cuidar tu cuerpo completo, sin excepciones.