Hay decepciones que te hacen abrir los ojos y cerrar el corazón

Valeria Sabater·
24 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña al
10 Enero, 2019
Lejos de hundirnos, las decepciones deben ayudarnos a crecer como personas. Debemos aprender a asimilarlas para que no nos impidan avanzar.
 

¿Cuántas decepciones te has llevado a lo largo de tu vida? Seguramente, muchas. No obstante, hay algunas que te habrán hecho cambiar de algún modo. Tras esas experiencias, has aprendido a ser más prudente y, quizás, más desconfiado.

Suele decirse que toda decepción tiene su impacto emocional en el ser humano. Es, por tanto, un proceso normal que forma parte del ciclo vital. Ahora bien, es conveniente saber gestionarlas de modo adecuado para que no acaben cerrando el corazón para siempre.

La vida debe ser una invitación continua a experimentar, a arriesgarse, a mantener la ilusión. Y, desde luego, toda decepción duele, pero si se viven es por algo: para aprender.

La elección de palabras de alguien no te define como persona

Mujer triste con las manos en la cara

Hay quien, tras ser rechazado, piensa que no vale como persona. Se mira al espejo y se convence a sí mismo de que no hay nada positivo en su imagen, que no agrada, que su personalidad no parece estar hecha para encajar con otras parejas.

  • Es un error. La opinión de una persona no te define. Es su palabra, su mundo y sus creencias, pero nada de ello tiene que ver contigo por en muy alta estima que la tuvieras.
 
  • Las decepciones que nos llegan de una o varias personas en concreto son solo muestras de que, en realidad, “no encajamos con sus mundos”.
  • Y, lo creas o no, existen muchos más mundos, más universos creados por otras personas que sí encajarán con tus esquinas, vacíos y recovecos.
  • Lo complejo de las decepciones es que, en ocasiones, llegan de personas que son muy significativas. Por tanto, es normal sufrirlas.
  • Ahora bien, ese sufrimiento debe ser puntual y no quedarse enclaustrado dentro de ti. Las decepciones se asumen, y después, deben servir de aprendizaje.
  • Es esencial “desactivar” toda emoción negativa de su recuerdo para poder avanzar.

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¿Cómo gestionar las decepciones?

En efecto, hay decepciones que abren los ojos y cierran el corazón. El mundo es complejo y las personas que lo habitan no siempre actúan como uno espera.

No obstante, hay que tener claro que también tú puedes decepcionar a los demás de algún modo u otro. De ahí, que valga la pena tener en cuenta estas sencillas ideas.

Hombre en la ventana triste

Valora a las personas de forma justa, no te hagas grandes expectativas

 

Lo mejor para vivir en paz y equilibrio es dejarte llevar en el día a día y no crear altas expectativas. Está claro que, si hay algo que todos necesitamos, es poder confiar en las personas que se aman. Si estas fallan, tienes todo el derecho a sentirte enfadado o indignado.

Ahora bien, algo que puede ayudar mucho es evitar ideas como: Mi pareja me va a apoyar en todo y lo va a hacer todo por mí; mis amigos están de acuerdo en todo lo que hago y están a mi disposición en cualquier momento.

No caigas en estas ideas. No lo esperes todo de los demás, espéralo todo de ti mismo.

Evita las decepciones permanentes, busca tu propia cura

Las decepciones son aspectos que te van a acompañar toda la vida. El mundo nunca va a ajustarse a las expectativas preconcebidas. Tus seres queridos  pueden fallar y aquellos a quienes tienes en un pedestal pueden demostrar, de vez en cuando, que también son falibles.

Debes asumirlo, pero nunca rendirte. Las decepciones te harán abrir los ojos y lo más probable es que, después de ellas, seas más cauto, prudente e incluso escéptico. No pasa nada. Es normal, no obstante, ten cuidado con caer en estas dimensiones:

  • El negativismo.
  • La falta de confianza en el ser humano, en general.
  • La pérdida de la ilusión.

Esto es lo último en lo que debes convertirte: en una persona enfundada por la tristeza, esa herida causada por una decepción que nunca sanó.

Según este estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad de Murcia, las personas negativas son más proclives a padecer problemas de salud como la ansiedad o la depresión. 

 

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Las decepciones duelen y cambian, pero nunca debes dejar que que te hundan. No te cierres puertas hacia tu propio crecimiento personal.

  • La vida es cambio y aprendizaje. Son aspectos negativos que integrar y asumir para después poder avanzar.
  • En ocasiones, una decepción puede provenir de un engaño. Es algo que debes tener en cuenta, porque a veces las decepciones son necesarias para poder ver una realidad de la que no eras consciente.

Las decepciones a veces son un regalo

Una decepción puede despertarte del letargo y mostrarte que la persona que te ha fallado no te respetaba como tú pensabas. Quizás, incluso, hubiera sido necesario sacarla de tu vida, más tarde o más temprano.

No veas las decepciones como hechos insalvables puesto que, en ocasiones, son hasta necesarias. Para salir de ellas, para afrontarlas, debes entrar en contacto contigo mismo para recobrar tu autoestima y volver a confiar en los demás.

Siempre hay gente buena; siempre hay mil proyectos que pueden ilusionar y hacer feliz. La esperanza es algo que nunca se termina, siempre y cuando tú la contengas en tu propio corazón.

 
  • VV.AA. (2013). Optimismo, ansiedad-estado y autoconfianza en jóvenes jugadores de balonmano. http://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0212-97282013000300002