Deja que tus hijos se equivoquen

Francisco María García · 20 enero, 2018
Es necesario permitir que tus hijos se equivoquen para que puedan disfrutar de las experiencias de la la propia vida.

Como padres, debemos, con toda razón, sentirnos responsables por nuestros hijos. No obstante, también es importante aprender a discernir hasta qué punto los beneficiamos. A menudo, se olvida que es necesario permitir que los hijos se equivoquen y aprendan por sí mismos.

Tanto la sobreprotección como el exceso de responsabilidades resulta perjudicial para su desarrollo físico, emocional y cognitivo. Así que es necesario detenerse, de vez en cuando, y revaluar hasta qué punto necesitan (o no) nuestra intervención.

Para ayudar a tus hijos a abrirse paso por la vida y tener un buen desenvolvimiento en el mundo real es necesario permitir que aprendan de sus propias experiencias.

Los errores no tienen por qué ser un motivo de discriminación durante el aprendizaje. Independientemente de nuestra edad, género, etnia, alcance económico o preferencia sexual, todos fracasamos por igual.

La decisión de encarar los propios errores y aprender con ellos puede ser realizada por cualquier persona, en cualquier lugar, a cualquier momento.

Los estereotipos sobre los errores y el miedo al fracaso

Los estereotipos sobre los errores y el miedo al fracaso

“El fracasado”, “el burro”, el “ignorante”, “el vago” son algunos de los estereotipos discriminatorios más comunes. Se trata de etiquetas cuya base son los prejuicios hacia el hecho de errar. Por tal razón, aquel que se equivoca es inmediatamente puesto en un lugar inferior al que logra un acierto.

Todos estos tópicos han ido nutriendo una verdadera fobia social al fracaso. Hoy en día los seres humanos, de casi todas las culturas, están aterrados por la idea del error y la imperfección. En Japón, los índices de suicidio son muy elevados y, en su mayoría, cuentan entre los factores causales la fobia al fracaso.

Como deseamos lo mejor para nuestros hijos, lógicamente queremos que “sean vencedores” y no “fracasados”. Sin embargo, son justamente los errores, las fallas y los fracasos los que nos llevan a intentar ser mejores personas.

Si jamás nos hubiéramos equivocado, en todos estos años de evolución, nuestra capacidad de reinventarnos, crear y hallar nuevas y mejores soluciones, se habría anulado. Por algo el ser humano logró evolucionar, frente a tantas especies más grandes y fuertes.

Gracias al aprendizaje obtenido de las adversidades cotidianas surgieron maravillas como: el fuego, la rueda, el Internet y mucho más. No olvidemos que todos los grandes inventos históricos fueron precedidos por muchos intentos fallidos.

Permitir que tus hijos se equivoquen por sí mismos también te ayuda a deshacerte de esos prejuicios acerca de la perfección. ¡Errar es válido y necesario en la vida!

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Permite que tus hijos se equivoquen por sí mismos

Permite que tus hijos se equivoquen por sí mismos

La perfección no existe. Aún así, como padres, tendemos a desear que nuestros hijos sean perfectos. Por ello, muchas veces, tendemos a proyectar nuestras aspiraciones, ideales, sueños y demás en ellos.

La mayoría de las personas ha aprendido a ver los errores como algo negativo e innecesario. Se considera que ocasionan sufrimiento y que, por lo tanto, deben evitarse a toda costa. Por ello, no queremos que nuestros hijos cometan nuestros errores. Creemos que mientras menos errores cometan, mejor estarán.

Si bien es verdad que los fracasos pueden traer consigo cierta tristeza, decepción o indignación, no pueden evitarse por siempre. De hecho, está comprobado que la persona que es capaz de percibir los errores como algo natural y positivo, gozan de una buena salud psicológica y emocional.

Las personas equilibradas no son aquellas que no experimentan estados de ánimo negativos, pero sí que saben vivirlos y superarlos para estar mejor. De la misma forma que la felicidad comprende la tristeza como parte indispensable de sí misma.

Si al querer garantizar la felicidad de nuestros hijos, evitamos que conozcan el fracaso, también impedimos que se desarrollen emocionalmente. Las consecuencias de nuestra sobreprotección pueden ser muy difíciles de superar.

La sobreprotección da origen a individuos que no tiene el equilibrio para asumir sus errores ni la seguridad para volver a intentar.

Por ello, dejar que tus hijos se equivoquen y aprendan por sí mismos es fundamental para su salud mental. Recordémonos que no podremos estar en todos los momentos de su vida para ahorrarles los aspectos oscuros de la realidad.

Tips para enseñar a tus hijos a superarse y no temer a los fracasos

1. Cambiar primero nuestra percepción

Cambiar primero nuestra percepción

Si somos el tipo de personas que perciben los errores como un sufrimiento innecesario, hay que cambiar nuestro punto de vista. Por nuestro propio bien y por el de nuestros hijos.

¿Por qué? porque solo así podremos dar un buen ejemplo para nuestros hijos. También porque podremos dar mejores consejos cuando nos lo soliciten.

Hay que enseñarles a los hijos a percibir el error como una oportunidad y no una tragedia. Pero debemos ser los primeros en creer en ello.

Ver también: La importancia del refuerzo positivo en la educación de los hijos

2. Respetar sus derechos e incentivar sus responsabilidades

Sabemos que cada derecho trae consigo una responsabilidad. Por ello, enseñar a superar los errores no significa incentivar a cometerlos o ignorar la necesidad de reconocerlos. Debemos educar nuestros hijos para tener consciencia sobre la responsabilidad incluida en cada elección, pensamiento o actitud.

3. Enseñar a partir de la propia vida

Muchos padres todavía optan por educar a sus hijos con ciertas mentiras o utopías respecto a la realidad. Lejos de protegerlos, ello suele dificultar su adaptación cuando llegan la edad adulta, el momento en el que deberán enfrentarse a las adversidades y los conflictos del mundo real.

Ello no significa que tomemos una actitud pasiva ante sus errores. Lo que debemos hacer es actuar con sinceridad y mantener el equilibrio en su educación. Es necesario permitir que tus hijos se equivoquen para que puedan disfrutar de las experiencias de la la propia vida.