¿Hay que dejar de beber alcohol para bajar de peso?

El alcohol nos aporta calorías vacías y, además, ralentiza el metabolismo. No obstante, si lo consumimos con moderación y lo acompañamos de una dieta sana y ejercicio no tiene por qué ser perjudicial

Cuando queremos perder peso, además de hacer mucho ejercicio y llevar una dieta equilibrada, se nos recomienda no consumir bebidas alcohólicas.

Su ingesta impacta directamente en la balanza y en cómo lucimos.

No obstante, algunos médicos indican que para bajar de peso no es necesario dejar de beber alcohol por completo. Eso sí, siempre y cuando sea con moderación.

Entérate de más en el siguiente artículo.

¿Por qué dejar de beber alcohol?

Aquellas personas que consumen bebidas alcohólicas a diario añaden entre 100 y 200 calorías a su organismo.

Entre las bondades de dejar este hábito podríamos indicar:

  • Mejora los sentidos (sobre todo olfato y gusto).
  • Reduce las posibilidades de sufrir enfermedades infecciosas.
  • Contribuye a un buen estado de ánimo.

Además, dejar el alcohol reduce el olor corporal, mejora la salud de las uñas y el cabello, y te permite bajar de peso.

La pérdida de peso se debe a que este hábito:

1. Hace comer más

Es posible evitar la ansiedad por comer

Cuando consumimos un poco de alcohol somos más propensos a la ingesta de comida chatarra (sobre todo snacks).

Si, en cambio, bebemos agua mineral o un zumo natural en el almuerzo o la cena, nos alejaremos de las tentaciones culinarias y preferiremos opciones más saludables.

Visita este artículo: 7 alimentos que parecen saludables pero pueden arruinar tu dieta

2. Esconde las calorías

Sin darnos cuenta, una copa aumenta bastante las calorías, incluso más que la comida en si.

  • Por ejemplo una “piña colada” tiene 160 calorías, un daiquiri, 170, un vino 120 calorías y un whisky, 100 calorías.

Aunque puedas pensar que esto no es mucho, el problema reside en que no se bebe solo un trago, sino varios, al acompañar ciertos platillos.

3. Fija las grasas

perder grasa abdominal con jengibre

Quizás hayas leído u oído la frase que dice “el alcohol guarda grasas”. Esto es completamente cierto, ya que insta al organismo para que produzca más estrógenos.

Esta hormona estimula la acumulación de grasa (sobre todo en las mujeres).

4. Ralentiza el metabolismo

Cuando bebemos alcohol el cuerpo no tiene la capacidad para quemar grasas ni hacer correctamente la digestión.

Varias horas después de la ingesta todavía nos sentimos “pesados” sin importar cuánta comida hayamos ingerido.

5. Te cansa

Qué señales permiten identificar la deshidratación

Beber mucho alcohol produce deshidratación, la cual se traduce en fatiga. No tienes ganas de hacer nada más que dormir o echarte en el sofá y mirar televisión.

No lo olvides: Sin movimiento no hay descenso de peso.

Ver también: Efectos negativos de un mal descanso

El alcohol no es el culpable de todos los males

En la actualidad (más ahora que comienzan los días calurosos) es común comer fuera de casa, al menos, una vez a la semana.

Entre el tapeo y las cenas con amigos, el alcohol nunca falta. Muchas personas le echan la culpa a las copas por su exceso de peso.

Sin embargo no es el único “malvado” de la película.

  • Aunque es verdad que las bebidas alcohólicas son una de las enemigas de las dietas y de la salud, ya que causan cerca de 200 enfermedades, también existen otras variables que nos hacen aumentar de peso o no poder perderlo como queremos.
  • Debido a su carácter hipercalórico (un gramo de alcohol es igual a 7 calorías) se asocia las copas con la obesidad.

Más de uno habrá escuchado alguna vez la expresión “barriga cervecera” pero, por supuesto, una “caña” no es la culpable de todos nuestros males.

El exceso de peso surge por otros malos hábitos, tales como el alto consumo de alimentos procesados, el pica pica entre horas, la falta de ejercicio, el sedentarismo, etc.

También depende el tipo de bebida que se consuma. Por ejemplo, una copa de cerveza tiene 100 calorías.

Imagina una salida “normal” con amigos donde consumes cuatro copas y unas patatas fritas. Esto se traduce en 1000 calorías.

Si lo repites una vez a la semana, habrás engordado un kilo en un mes.

Sin embargo, debemos romper con el mito de que el alcohol “engorda”, o bien, no demonizarlo. El consumo moderado nos beneficia en tanto y en cuanto elijamos opciones más sanas como el vino tinto, por ejemplo.

Últimas consideraciones

La clave para bajar de peso no está en dejar el alcohol de un día para el otro, sino en mantener una dieta saludable y reducir la cantidad de calorías al día.

La relación entre la obesidad y las bebidas depende del tipo y de la dosis.

Acompañar la ingesta de alcohol con hábitos realmente saludables puede ser el secreto para no tener que resignar las salidas con amigos ni el placer de una copa en la cena.

Esto quiere decir que beber una copa de vino o una de cerveza hasta dos veces a la semana no tendrá cambios significativos en tu peso o en tu salud si:

  • Asistes al gimnasio o caminas al trabajo.
  • Almuerzas comida sana en lugar de hamburguesas o pizza.
  • Usas las escaleras en vez del ascensor.
  • Cambias los refrescos por el agua.

La mala alimentación y el sedentarismo son las principales causas de obesidad en todo el mundo. El consumo de alcohol es una mezcla de ambos hábitos.

Las bebidas alcohólicas tienen casi las mismas calorías que un refresco o un batido de chocolate. Además, al reducir nuestro metabolismo, nos quitan energías para entrenar o hacer ejercicio.

La ingesta moderada de alcohol es de 1 o 2 copas de vino o cerveza por día en los hombres y 1 en las mujeres, siempre y cuando se siga una dieta mediterránea saludable y se practique ejercicio 3 veces por semana.

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