¿Dejar de fumar engorda?

Este artículo ha sido verificado y aprobado por Nelton Ramos el 14 enero, 2019
Tabares · 28 abril, 2013
Dejar de fumar es una decisión muy buena, una inversión en vida y salud. Puede ayudar a prevenir un cáncer tanto de pulmón como de piel, entre otros.

Una de las tantas excusas que se ponen los fumadores para seguir consumiendo esta adictiva droga, es que seguro que ganarán unos kilos de más. ¿Pero qué hay de cierto en esto? ¿Es un mito o es una realidad contrastada? En primer lugar, hay que decir que dejar de fumar es una decisión muy buena, una inversión en vida y salud.

Puede ayudar a prevenir un cáncer tanto de pulmón como de piel, entre otros. Y además, se ahora mucho dinero en cajetillas de tabaco. Algo muy importante en estos tiempos de crisis.

Beneficios de dejar de fumar

Por si quieres saber más: 5 cambios positivos que experimentas al dejar el tabaco

Mito o realidad

Sí, todos los fumadores, por lo general, suelen ganar unos kilitos de más al dejar de fumar. Sin embargo, esto es algo que podría ser considerado normal y pasajero.

¿Pero cuál es la razón real de que al dejar de fumar ganemos peso?  La principal razón se encuentra en el hecho de que cuando un fumador consume una caja de 20 cigarrillos diarios, la nicotina en los mismos ayuda a “quemar” más de 250 kcal.

Así mismo, el tabaco también tiende a provocar en la persona una sensación irreal de saciedad que hace que se pueda perder un poco el apetito. Por ello, cuando finalmente se deja de hacerlo, se puede producir justamente el efecto contrario. 

Y de ahí, que se puedan ganar entre 4 ó 8 kilos durante las primeras semanas. Debido a esto, en ciertos casos, muchas personas entran en una especie de shock al verse como engordar y no poder frenar el efecto. En esos casos, se puede tomar esa causa como una excusa para volver a fumar.

Sin embargo, eso es un error, ya que este efecto no tiende a durar más de 6 meses. Es más, transcurrido este  tiempo, el cuerpo se empieza a acostumbrar a no depender del tabaco.

Sin embargo, si se busca que este efecto dure los menos posible cuidando la línea, os recomendamos que sigáis los siguientes consejos. De esta manera se puede conseguir que dejar de fumar, un proceso nada sencillo debido a la adicción que produce la droga, sea más llevadero.

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Consejos para reducir su efecto

  • Beber mucha agua. Lo ideal sería entre 2-3 litros diarios o incluso más. De esta manera se ayuda a saciar un poco el ansia de fumar y el apetito.  Así mismo, no estaría de más que tomar mucho zumo de naranja ya que ayudará a “oxigenar” y limpiar las venas de la cantidad de nicotina depositada en las mismas.
  • Alimentos ricos en fibra. No engordan, no tienen apenas calorías, y suelen saciar bastante. Los cereales de avena para desayunar son realmente recomendables para empezar bien el día. Y además, ayudan a evitar sentir ganas de fumar nada más empezar la mañana.
  • Realizar mucho ejercicio de forma habitual. No hay mejor manera de olvidarse del tabaco que moviendo el esqueleto.

Las opciones son muchas y muy variadas. Prácticamente todos los deportes son válidos. Desde salir a correr como apuntarse a un equipo de baloncesto. El deporte puede convertirse en una variante saludable a fumar. 

En muchos casos, al principio resulta especialmente duro empezar a hacer deporte constante ya que con el tabaco se puede perder mucha capacidad pulmonar. Sin embargo, con el tiempo siempre acaba volviéndose más sencillo, más cómodo, y más placentero para la persona.

Además, con el ejercicio se queman también endorfinas. Se trata de activar la comúnmente llamada “glándula de la felicidad”, que puede ayudar a la persona a sentirse mejor con uno mismo.

En definitiva, como habréis comprobado dejar de fumar puede tener sus efectos adversos. Pero  tan solo a corto plazo. Tan solo se necesita un poco de tesón y esfuerzo para dejar este tan adictivo y poco saludable hábito. Como se ha mencionado anteriormente, se trata de invertir en salud.

Hay diferentes métodos para dejar de fumar.

  • Alavanja, M., Baron, J. A., Brownson, R. C., Buffler, P. A., DeMarini, D. M., Djordjevic, M. V., … Zaridze, D. (2004). Tobacco smoke and involuntary smoking. In IARC Monographs on the Evaluation of Carcinogenic Risks to Humans. https://doi.org/10.1007/978-1-61737-995-6_3
  • Bader, S. D. (1991). SMOKE. Journal of Magnetism and Magnetic Materials. https://doi.org/10.1016/0304-8853(91)90833-V
  • Hecht, S. S. (2011). Tobacco smoke carcinogens and lung cancer. Current Cancer Research. https://doi.org/10.1007/978-1-61737-995-6_3