¿Por qué dejar de juzgar a la gente?

10 Junio, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el psicólogo Bernardo Peña
Juzgar a los demás no les define a ellos; nos define a nosotros. Recuerda que cuando señalas a alguien con un dedo, el resto te señala a ti. ¿Cómo podemos mejorar esa tendencia que tenemos?
 

Aunque muchas personas se esfuerzan conscientemente por dejar de hacerlo, a veces es difícil dejar de juzgar a la gente. Tal vez valoramos de los demás las cosas que no nos gustan de nosotros mismos. ¿Por qué lo hacemos realmente? ¿Qué nos dice esto sobre nuestra personalidad y lo que somos?

El caso es que tal vez sea por pequeñas cosas: vestimenta, la adquisición de algún objeto, la manera de hablar, o que esa persona no haya tenido un comportamiento correcto con nosotros. Aún en los mejores intentos, la mayoría somos incapaces de dejar de juzgar a la gente.

Ejercicio para dejar de juzgar a la gente

Vamos a hacer un pequeño ejercicio de imaginación. Pensemos la siguientes historia y analicemos nuestro comportamiento suponiendo lo que haríamos o dejaríamos de hacer.

Un día vas al trabajo o a la universidad en metro, te sientas y te pones a pensar en tus cosas con tranquilidad. De repente, reparas en la presencia de un niño pequeño que se comporta muy mal. Grita, alborota, corre de aquí para allá, tira al suelo el libro de otra persona que se encontraba leyendo, e incluso le da una patada a una señora mayor.

Caes en la cuenta de que el ambiente en el vagón del metro se torna tenso y que todos están hartos del niño. Para colmo, su padre mira fijamente por una ventana, sin hacer ni decir nada, y mucho menos, sin reprender la actitud de su hijo. El padre está con una actitud totalmente inicua, lo que aumenta aún más la indignación de la gente.

 

¿Qué harías en este momento? Tómate un minuto para pensarlo. De repente, decides levantarte y hablar con el padre cara a cara. Le dices algo así como: «Oiga, no se da cuenta de la que está liando su hijo. ¿Es que no le da vergüenza?«.

De repente, ves cómo el padre sale de su ensimismamiento y te dice: «Oh, perdone. Estoy destrozado. Venimos del hospital, mi mujer acaba de morir. Vamos para casa. No sé qué hacer. Supongo que el niño ha reaccionado así ante la noticia. Lo siento muchísimo«.

Ahora notas un verdadero cambio de paradigma. Evalúa la situación en cada punto, desde cara arista de los participantes en la escena. Plantéate lo que sabías y lo que no sabías antes de hablar del otro. No son iguales las percepciones al principio que al final.

dos amigas juzgan a otra
Juzgar a los demás puede ser un mecanismo que revele cuestiones propias, más que ajenas

Sigue leyendo: ¿Es posible perdonarse a uno mismo?

¿Por qué dejar de juzgar a la gente?

La historia anterior nos muestra que juzgar a la gente no solo está mal, sino que nos puede llevar a cometer terribles errores. Cuando juzgamos a alguien, tal vez no entendamos las razones de su comportamiento, nos falte información para emitir una opinión o no tengamos en cuenta la forma de vida de esa persona.

 

En cualquier caso, podemos cometer un error que nos deje en evidencia. Estos malos entendidos provienen de no haber tenido una suficiente capacidad de análisis, no haberse tomado el tiempo para comprender qué estaba pasando en la situación, y dejarnos llevar por estereotipos y prejuicios.

Además, las personas que suelen juzgar a la gente y comentarlo a los otros, se exponen a ser juzgadas también. Al igual que con los rumores, lo ideal es abstenerse de hacerlo. No hay un beneficio que se derive de esta práctica, y al contrario, los perjuicios son constantes.

Descubre más: Cómo mejorar la relación con los compañeros de trabajo

Tips para dejar de juzgar a los demás

Hablar de las cosas buenas
Hablar es un medio para resolver las diferencias, en lugar de juzgar a los demás por la espalda

No hay fórmulas mágicas para dejar de juzgar a la gente, sin embargo, podemos evaluar cambios a implementar en nuestro comportamiento. Se trata de medidas simples y efectivas que deberíamos poner en práctica en lo cotidiano:

  • Trata de localizar y reconocer tus estereotipos. Expande tu mente, ya que los estereotipos limitan tu vida.
 
  • Antes de hablar o de emitir un juicio, piénsalo bien por unos segundos. De esta forma evitaremos decir lo primero que se nos venga a la mente, que normalmente es una respuesta emocional; algo que no pensamos y de lo que nos arrepentiremos si lo decimos.
  • Concéntrate en tu propia vida. ¿Acaso es perfecta? ¿Quién es nadie para juzgar a los demás?
  • Piensa en cómo se puede sentir la persona a la que juzgamos. ¿Cómo te sentó a ti la última vez que alguien te juzgó?
  • Si estás enfadado o te irrita algo de los otros, ¿por qué no hablarlo con esa persona, en lugar de hacerlo a sus espaldas?
 
  • Facione, P. (2007). Pensamiento Crítico:¿ Qué es y por qué es importante. Insight assessment23(1), 22-56.
  • González, W. (2017). La resiliencia como genealogía y facultad de juzgar. Praxis Filosófica, (45), 203-229.
  • Olmo, M. D. (2005). Prejuicios y estereotipos: un replanteamiento de su uso y utilidad como mecanismos sociales.
  • Terán-Cabarga, Sandra, et al. "El enfado en la adolescencia: apego y agresividad desplazada." Salud y ciclo vital. (2019).