Prepara un delicioso risotto casero para acompañar tus comidas

¿Cómo preparar un buen risotto casero? Realmente, no necesitamos recetas sofisticadas, podemos simplemente aprovechar lo que tengamos en la nevera.

Esta típica receta italiana es uno de los platos que parece mucho más complejo de lo que realmente es. Un buen risotto casero no requiere grandes habilidades culinarias, sino que es cuestión de paciencia y dedicación.

Por ello, no debemos frustrarnos si el risotto no nos sale perfecto en la primera vez…

Para preparar un buen risotto casero, no necesitamos recetas sofisticadas, podemos simplemente aprovechar lo que tengamos en la nevera con algo de creatividad.

Respecto a los ingredientes, utilizaremos arroz, las verduras que más nos gusten y alguna proteína vegetal o animal.

La técnica básica para preparar risotto casero

risotto de setas.

La técnica básica para preparar risotto casero es sencilla y puede ser resumida en los siguientes pasos:

  1. Lo primero es freír brevemente el arroz con un poco de chalota y y puerro en aceite de oliva virgen extra. Tanto la chalota como el puerro deben haber sido previamente cortados finamente.
  2. Cuando el arroz empiece a volverse algo trasparente, debemos agregar algo de vino blanco y dejarlo evaporar. El volumen de vino blanco es proporcional a la cantidad de risotto que se prepara. Así, por cada 300 gramos de arroz, utilizaremos ½ taza de vino blanco.
  3. Una vez evaporado el vino, se empieza a añadir poco a poco el caldo en la preparación. No existe una cantidad exacta de caldo para preparar un buen risotto. Todo dependerá de cuanto líquido pide el tipo de arroz que utilizamos. Por ello, debemos ir hidratando la preparación poco a poco, una y otra vez, hasta que el arroz esté al dente.
  4. Cuando el arroz esté casi al punto (faltando literalmente segundos para el al dente), llega el momento de montar el risotto. Para eso, debemos unir mantequilla y queso parmesano al final de la preparación, justo antes de servirla.

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Consejos para preparar un risotto perfecto

Elegir un buen arroz

manos cogiendo arroz

Si bien podamos utilizar cualquier tipo de arroz para el risotto, lo ideal sería utilizar arroz Carnaroli. Esta variedad de arroz soporta una cocción prolongada, lo que permite absorber bien todos los sabores.

Los “secretos” del caldo

El caldo jamás debería ser agregado de una sola vez, para evitar sobrepasarse y obtener sopa en lugar de risotto.

Además, siempre debería estar caliente al momento de agregarlo. Si utilizamos caldo frío no obtendremos la cocción adecuada, lo que puede perjudicar la textura final del risotto.

Remover o no remover: esta es la cuestión

cuenco de arroz

Si queremos obtener un buen arroz seco con ajo o cebolla, no debemos remover la preparación.

Sin embargo, el risotto casero bien cremoso y suave requiere mucho ritmo para “hacer bailar” la cuchara. Será especialmente necesario al momento de “montar” tu risotto con mantequilla y queso.

Con todo, existen dos “escuelas” en lo que respecta a cuándo remover el risotto. Algunos prefieren agregar el caldo bien a poco, en pequeñas cantidades y remover bien seguido. En otros casos se prefiere añadir el caldo menos seguido y remover más ocasionalmente.

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Receta de risotto casero de gambas y espárragos

 Ingredientes (para 2 comensales)

  • 1 taza de espárragos (200 g)
  • Caldo (cantidad necesaria)
  • 1 barra de mantequilla (150 g)
  • 2 tazas de arroz Carnaroli (300 g)
  • ½ taza de vino blanco (100 ml)
  • 1 cebolla cortada finamente (40 g)
  • 6 gambas enteras (con las cabezas)
  • Sal y pimienta para condimentar (al gusto)
  • ¼ de taza de chalota cortada finamente (50 g)
  • 1 taza de queso parmesano rallado (150 g)
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen extra (20 ml)

Preparación

  1. Para preparar el caldo, utilizamos las cabezas de las gambas previamente lavadas y las verduras que nos gusten. También agregamos una hoja de laurel, un poco de romero y un diente de ajo entero aplastado.
  2. Primero, salteamos la cebolla, la chalota y el arroz con el aceite de oliva.
  3. Luego, agregamos el vino blanco y dejamos evaporar.
  4. Cuando el vino haya evaporado, empezamos a añadir el caldo poco a poco. Cada vez que añadimos caldo, removemos intensamente la preparación y probamos el arroz para certificar su punto.
  5. Mientras esperamos que el arroz esté en su punto, doramos las gambas previamente limpias en una sartén con aceite de oliva. Al final, añadimos un poco de sal y pimienta sobre las gambas doradas.
  6. Cuando el arroz esté al dente, agregamos los espárragos previamente grillados y también al dente.
  7. Inmediatamente, empezamos a montar nuestro risotto: primero agregamos la mantequilla y luego el queso parmesano. Para un buen montado, es fundamental que el fuego esté moderado. También debemos tener mucha disposición para remover enérgicamente la preparación.
  8. Cuando el risotto esté bien cremoso y suave, podemos servir con las gambas doradas por arriba.