Demencia senil: causas, fases, síntomas y diagnóstico

El estilo de vida es un factor determinante para que se produzca o no la demencia senil. Una vida activa, física y mentalmente, junto a una dieta saludable, puede prevenir la aparición de este trastorno.

El nombre de demencia senil es una expresión ya en desuso dentro de la ciencia médica. Sin embargo, sigue siendo un nombre común dentro de la cultura popular. Con este, se designan los problemas cognitivos y de comportamiento en las personas de avanzada edad.

Si nos atenemos a una definición más técnica, podemos decir que la demencia senil corresponde un grave deterioro cognitivo, que hace disfuncional a una persona mayor. Esto quiere decir que no puede llevar una vida normal, sin la ayuda de otros.

La demencia senil no es una enfermedad, sino una condición. Se origina en una multitud de enfermedades. Las más comunes son la enfermedad de Alzheimer, la enfermedad de Parkinson, la enfermedad de Huntington, la enfermedad por cuerpos de Lewy y la degeneración frontotemporal.

Causas y síntomas de la demencia senil

Hay más de 100 enfermedades que pueden dar origen a la demencia senil. Sin embargo, hasta el 80% de las personas que tienen esa condición también padecen la enfermedad de Alzheimer. Lo usual es que afecte a personas mayores de 60 años y que sea irreversible.

Causas de la demencia senil.

Los principales factores de riesgo para desarrollar demencia senil son: edad, sedentarismo, depresión, baja actividad intelectual, dieta rica en grasas saturadas y diabetes.

Dependiendo de la enfermedad que le da origen, adopta diferentes manifestaciones. Estas son las principales:

  • Demencia senil por enfermedad de Alzheimer. Es la más común. Incluye pérdida progresiva de la memoria, dificultades para expresarse, desorientación espacial y paulatino incremento de la dependencia para realizar actividades básicas.
  • Demencia de origen vascular. Se origina en algún evento de tipo vascular, principalmente un ictus. Los síntomas dependen de la zona del cerebro que haya sido afectada. Su evolución es escalonada y no lineal.
  • Demencia con cuerpos de Lewy. Su principal característica es la presencia de alucinaciones visuales. Es habitual que haya cambios bruscos en el estado mental, inestabilidad postural, movimientos lentos y rigidez muscular.
  • Demencia asociada a Parkinson. Es similar a la anterior. No todos los que padecen enfermedad de Parkinson desarrollan demencia senil. Si sucede, los primeros síntomas se presentan hasta un año después de tener la enfermedad.

Los síntomas típicos de la demencia senil, sin tomar en cuenta su causa, son usualmente: pérdida de habilidades sociales y aislamiento progresivo; conductas inapropiadas y eventualmente agresivas; dificultad para memorizar, orientarse y razonar. También es habitual que haya dificultades en los patrones de sueño.

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Fases de la demencia senil

No es nada fácil establecer unas etapas o fases definidas en la demencia senil. Estas suelen variar mucho, dependiendo de las características del paciente y de la enfermedad que da como resultado la demencia. Por lo tanto, no hay una clasificación rígida o única.

Fases de la demencia senil.

Sin embargo, y tomando como referente la demencia senil originada en la enfermedad de Alzheimer, lo más usual es que se presenten las siguientes fases:

  • Fase leve. En esta fase el enfermo es todavía completamente funcional. Simplemente aparecen algunos problemas de memoria a corto plazo, frente a asuntos menores. Muestra cierta dificultad para encontrar palabras al momento de comunicarse.
  • Fase moderada. Es la fase más larga y en la que generalmente la familia consulta a un médico. Los olvidos resultan más relevantes. La persona se muestra desanimada y se aísla progresivamente. La personalidad cambia, hay deambulación y ya no puede realizar muchas actividades cotidianas.
  • Fase avanzada. En esta fase el enfermo ya no reconoce prácticamente a nadie. Solo ocasionalmente dice una frase aislada. La motricidad está muy deteriorada y necesita de los demás para sobrevivir.

Diagnóstico

Diagnóstico de demencia.

 

No existe una prueba única para diagnosticar la demencia senil. Lo que sucede usualmente es que el médico hace, primero que todo, una historia clínica detallada para determinar los antecedentes de la condición que presenta el paciente. También indagará en detalle cuál es la sintomatología.

Generalmente también se ordena un examen físico. Particularmente se indican diferentes pruebas para comprobar cuál es el estado de funcionamiento del sistema nervioso. Las tomografías y los Tac ayudan a verificar en qué condiciones se halla el cerebro.

Finalmente se ordenan exámenes para evaluar la condición mental. Estos, por lo general, evalúan las capacidades cognitivas y conductuales. Se buscan indicios de deterioro en alguna capacidad, especialmente en la de razonamiento. Lo más usual es que después de esto se diagnostique la demencia, aunque es frecuente que no se especifique su tipo.

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  • Guimerà, A., Gironès, X., & Cruz-Sánchez, F. F. (2002). Actualización sobre la patología de la enfermedad de Alzheimer. REV ESP PATOL. https://doi.org/10.1108/MBE-09-2016-0047.

  • Organización Panamericana de la Salud. (2010). Trastornos mentales y del comportamiento. Cie-10. https://doi.org/10.1118/1.4957672.