Depresión y obesidad: ¿Existe relación genética?

Edith Sánchez · 1 febrero, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el médico Leonardo Biolatto el 28 enero, 2020
Es claro que existe una relación entre depresión y obesidad, con base en las investigaciones al respecto que ya se han efectuado. Sin embargo, todavía no se sabe a ciencia cierta si estos dos trastornos tienen un vínculo genético o de otra naturaleza.

La ciencia ha encontrado relaciones entre depresión y obesidad, pero aún no es claro si este es un vínculo genético o que obedece a otros factores. De momento, los datos disponibles resultan contradictorios y no permiten sacar una conclusión definitiva.

Hay varios estudios en los que se habla acerca de un vínculo entre depresión y obesidad. De hecho, uno de esos estudios plantea directamente que tal vínculo es genético. Sin embargo, nuevas investigaciones han puesto en tela de juicio esos planteamientos.

Incluso se ha sugerido que es obvio que haya más depresión en las personas obesas, simplemente por el hecho de las implicaciones psicológicas y sociales que tiene el sobrepeso. A su vez, las personas deprimidas cambian sus hábitos alimenticios y esto puede llevarlos al sobrepeso.

Veamos, entonces, cuál es la información que hay al respecto en la comunidad científica.

El índice de masa corporal y la depresión

Un estudio llevado a cabo en la Universidad de Exeter (Inglaterra) y el Centro de Investigación del Cáncer de la Universidad del Sur de Australia, en el año 2018, se considera el más completo hasta el momento. En sus conclusiones preliminares, la investigación señala que un Índice de Masa Corporal -IMC- elevado implica un alto riesgo de sufrir depresión.

La investigación fue publicada en el International Journal of Epidemiology. Se basa en datos acopiados en un banco de información genética sobre 50.000 personas entre los 37 y los 73 años, que habían sido diagnosticadas de depresión. Compararon estos datos con los de 29.000 personas que no tenían depresión ni sobrepeso.

Al final señalaron que por cada 4,7 puntos de aumento en el IMC, se incrementaba la probabilidad de tener depresión en un 18%. En el caso de las mujeres, este porcentaje ascendía hasta un 23%. El estudio añadía que los hombres demasiado delgados también tenían más riesgo de padecer depresión.

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Depresión y obesidad: ¿un vínculo genético?

En 2012 se hizo público un estudio desarrollado por investigadores de la Universidad de Granada -España-, dirigidos por la doctora Margarita Rivera Sánchez, en el cual se sugería que existe un vínculo genético entre depresión y obesidad.

En la investigación se señaló que la depresión modifica los efectos del gen FTO, también conocido como el “gen de la obesidad”. La consecuencia de esto, según lo que indica el estudio, es que las personas con depresión presentan un incremento en su Índice de Masa Corporal (IMC).

Para llegar a estas conclusiones, también preliminares, se tomó como base un banco de datos de 2.440 individuos diagnosticados de depresión, contrastando sus datos con un grupo de control compuesto por 809 individuos sanos. Los análisis llevaron a considerar que los problemas de obesidad son más frecuentes en quienes padecen depresión.

El gen de la obesidad

En 2019 se llevó a cabo un nuevo estudio, esta vez adelantado por el grupo de Skarmeta del Centro Andaluz de Biología del Desarrollo en Sevilla; y el de Marcelo Nóbrega, del departamento de genética humana de la Universidad de Chicago. Los resultados fueron publicados en la revista Nature.

En esta investigación señalaron que en los últimos años se han publicado cerca de 2.000 estudios en los que se señala al gen FTO como el “gen de la obesidad”. Sin embargo, para estos investigadores, el dato es incorrecto. Aunque ese gen está implicado en el metabolismo de la grasa, el verdadero gen de la obesidad sería el iroquois 3 o IRX3.

El IRX3 cumple funciones esenciales en prácticamente todas las vísceras humanas y su acción se produce principalmente en el hipotálamo cerebral. Los investigadores indicaron que solo entre el 25 y el 45% de los casos de obesidad obedecen a causas genéticas.

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La obesidad y la depresión pueden relacionarse en un círculo vicioso. Los obesos se sienten deprimidos por las consecuencias psicológicas, y los deprimidos se alimentan peor por su condición

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No existe el gen de la depresión

Para terminar de enredar el panorama, en 2019 la American Journal of Psychiatry publicó un estudio liderado por Richard Border, genetista de la Universidad de Colorado. Este experto, junto con su equipo de trabajo, analizaron los datos genéticos de 620.000 personas. A partir de esto llegaron a la conclusión de que no existe un gen de la depresión.

Los investigadores recopilaron información sobre 18 genes que han sido referidos como incidentes o determinantes de la depresión. Al final del estudio señalaron que ninguno de estos, ni los grupos asociados, determinan los estados depresivos. Cada gen solo tiene un efecto minúsculo en los trastornos del estado de ánimo.

Esta investigación echa por tierra la idea de que la depresión sea un trastorno exclusivamente genético. También desacredita el planteamiento de que exista un “gen de la depresión”. No se descarta que haya factores hereditarios implicados, pero se plantea que estos conforman una compleja red de genes asociados, que aún no se ha descubierto.

Padilla-Téllez, E., Ruiz García, J., & Rodríguez-Orozco, A. R. (2009). Asociación depresión-obesidad. salud pública de méxico, 51, 275-276.