Dermatilomanía: cuando la ansiedad hiere la piel

También se le conoce como trastorno por excoriación y aparece cuando el paciente no puede controlar la necesidad por rascarse y suele ocasionarse heridas profundas en la piel.

La dermatilomanía o el trastorno por excoriación es un tipo de alteración psicológica causada por la ansiedad.

Esta condición se caracteriza por una necesidad casi irrefrenable de rascarse la piel, arrancarse costras, pellizcarse o incluso tocar de forma insistente pequeñas heridas previas, como pueden ser los típicos granitos.

Es posible que con estos datos previos nos parezca un tipo de enfermedad tan extraña como inexplicable, sin embargo, cabe decir que la mayoría de nosotros en algún momento hemos experimentado algo similar.

Cuando atravesamos periodos de estrés o ansiedad intensa es común desarrollar algunas conductas de este tipo, donde la mente busca medios para canalizar o aliviar esa presión interna.

Hay quienes se muerden las uñas, y quienes casi sin darse cuenta empiezan a rascarse esa pequeña herida del brazo, ese acné del rostro.

Son conductas generadas por la ansiedad que no nos son desconocidas del todo.

Ahora bien, la dermatilomanía aparece cuando la persona lleva a cabo esta acción de forma desmesurada, hasta el punto de originarse heridas y lesiones graves en la piel.

Estamos por tanto ante un tipo de trastorno psicológico que es interesante conocer.

¿Qué es la dermatilomanía?

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Tal y como la propia palabra indica “dermatilomanía” es un tipo de manía, de obsesión compulsiva. Estamos por tanto ante un problema de origen psicológico que se recoge en el Manual Diagnóstico y Estadístico de Trastornos Mentales (DSM-V).

Se le conoce también como trastorno por excoración, y por llamativo que nos resulte, es un tipo de condición mental descrita ya hace más de un siglo.

  • Fue el doctor Erasmus Wilson quien en 1875 habló por primera vez de la dermatilomanía.
  • Más tarde, otro especialista en dermatología francés, Louis-Anne-Jean Brocq , recogería el llamativo caso de una joven que se había lesionado el rostro de forma tan llamativa como inusual.
  • Su necesidad por rascarse, por pellizcarse y arrancarse de forma reiterada las costras del acné había llevado a la paciente a una seria infección cutánea y a provocarse unas heridas de gran consideración que le dejarían marcas de por vida.

Desde finales del siglo XIX hasta la actualidad, se han seguido describiendo casos y abriendo debates entre los expertos en psicología y en dermatología.

Durante un tiempo se pensó que era un tipo de trastorno obsesivo-compulsivo. Sin embargo, no fue hasta hace unos años cuando se reconoció por fin a la dermatilomanía de forma oficial, y como un tipo de trastorno diferente a los recogidos hasta el momento en las ediciones anteriores al DSM-V.

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¿Qué síntomas o características presenta la dermatilomanía?

  • Necesidad por tocar, rascar o pellizcar alguna parte de cuerpo (generalmente el rostro, cuello, espalda, cuero cabelludo y brazos).
  • El área donde el paciente suele tener mayor fijación es en esas zonas donde hay algún tipo de imperfección, como granitos, costras de heridas, descamaciones.
  • Cabe decir que este tipo de trastorno tiene diferentes grados. Hay quien lo hace cuando está en reposo y casi de forma inconsciente y hay quien no puede evitar el llevarlo a cabo de manera casi constante.

Es importante señalar que la dermatilomanía puede ser grave en algunos casos. Las infecciones pueden ser severas, aún más, hay pacientes que no pueden controlar esa necesidad por rascarse hasta el punto de ocasionarse heridas profundas que requieren de operaciones estéticas.

¿Quién puede sufrir dermatilomanía?

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Lo señalábamos al inicio: aunque este trastorno nos resulte llamativo la verdad es que todos podemos sufrirlo en algún momento de nuestras vidas de un modo más o menos intenso.

Sufrir un episodio de dermatilomanía puede deberse a varias razones.

  • Estamos ante una necesidad por canalizar el estrés. Ahí es donde esa activación fisiológica (el rascado) genera alivio, distracción a la mente y un medio donde aplacar la intensa inquietud interna.
  • Por tanto, se trata de una condición que el cerebro lleva a cabo para desviar nuestra atención y recibir alivio, sin saber que en realidad lo que se logra es todo lo contrario: ocasionarnos lesiones e infecciones cutáneas.
  • La dermatilomanía, por tanto, puede aparecer en cualquier época donde suframos estrés laboral, problemas afectivos, ansiedad, tensiones, miedos.

Asimismo, este tipo de conducta es común en personas que han sufrido algún tipo de trauma psicológico, abusos sexuales, quien padece depresión, etc.

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¿Qué tipo de tratamiento hay para la dermatilomanía?

Qué tipo de tratamiento hay para la dermatilomanía

No hay un solo tratamiento para la dermatilomanía, en realidad, hay varios, diferentes tipos de enfoques y estrategias.

Lo más importante en estos casos es que el paciente reciba asistencia para tratar y curar las lesiones cutáneas.

  • En segundo lugar, es esencial que se reciba un buen diagnóstico.
  • No será lo mismo tratar a una persona con depresión, que a alguien con un pasado traumático, a alguien que sufre ansiedad o a un adolescente que sufre bullying y que lleva a cabo conductas de excoriación para encontrar alivio.
  • Tras el diagnóstico llega el tratamiento. En gran parte de los casos se hace uso de una estrategia farmacológica (con el fin de reducir la ansiedad) y otra psicológica.

Lo más adecuado para el tratamiento del trastorno de excoriación es la terapia cognitivo-conductual. Se trabajan los pensamientos negativos y se reduce el ansia del rascado, del pellizco y de la lesión de la piel.

Para concluir, tal y como podemos ver este tipo de condición psicológica puede ser en realidad más común de lo que pensamos, sin embargo, puede tratarse y los resultados son muy positivos.

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