Desanimarse es normal, ser pesimista no

Raquel Lemos · 20 enero, 2016
El pesimismo puede llegar a afectar a todas las esferas de nuestra vida y paralizarnos. Es importante buscar apoyo en nuestros seres queridos y, ante todo, dejarse ayudar

¿Quién no se ha sentido desanimado alguna vez? Es algo totalmente normal, se podría decir que nos desanimamos casi de forma constante. No obstante, es muy diferente desanimarse que ser pesimista.

No te pierdas: 4 consejos para vencer el desánimo y la tristeza

El pesimismo nos va a afectar de manera importante, y puede llegar a complicarnos verdaderamente la vida. Lo peor es que no somos conscientes de ello hasta que es demasiado tarde. Además, el pesimismo es algo de lo que, una vez dentro, cuesta salir.

De una situación normal, a una tóxica

La verdad es que del desánimo al pesimismo hay tan solo un paso. ¿Qué ocurre entonces? ¿Por qué aparece el pesimismo? El pesimismo siempre va a surgir si prolongamos ese estado de desánimo en el cual nos encontramos.

hombre lloviéndole encima

Desanimarse no es malo. Es algo en lo que todos caemos alguna vez y nos puede ayudar a aunar fuerzas para enfrentarnos a lo que nos está esperando mucho más preparados.

El problema es que salir de este estado de desánimo, a veces, cuesta. Ya sea porque las circunstancias de la vida no nos lo están poniendo fácil, o porque no logramos ver esa luz de esperanza entre tanta oscuridad…

La única verdad es que acabaremos bajo las garras del pesimismo.

Lee: Caminar vuelve al cerebro más creativo y le cura las penas

Podemos pensar que esto no es tan grave, pero la verdad es que cambia muchas cosas en nosotros, como ya hemos mencionado. ¿Quieres saber cuáles?

Cambia tu visión

El pesimismo cambia tu visión sobre la vida y sobre todo lo que te rodea. De repente, lo ves todo negro. También tienes la impresión de convertirte en alguien muy pesimista. Este círculo vicioso hace que no logres encontrar la puerta para salir de él.

Cuando te hallas sumido en el pesimismo no logras experimentar ninguna oportunidad, ninguna experiencia. La verdad es que, en estos momentos, pierdes muchas oportunidades que pasan por tu puerta.

Todo esto tiene un motivo: el miedo.

Cambia tu manera de escuchar

Cuando te encuentres en este estado, todo lo que escuches será magnificado por tus oídos. Basta que alguien te diga algo negativo o que te contesten mal para que tú lo magnifiques de tal forma que te aborde una gran sensación de malestar.

mujer siendo juzgada

Las frases que asoman por tu cabeza en estos momentos son: “Nadie de valora”, “tarde o temprano te iba a pasar”, nadie te ayuda”, “el mundo está en tu contra”. Estas palabras te desaniman aún más, si cabe, y te perseguirán en ese estado de pesimismo en el que te ves envuelto.

Cambia tu manera de hablar

Al igual que empezamos a escuchar cosas negativas y también modificamos nuestra visión sobre las cosas, también nuestra forma de hablar va a tornarse en algo muy diferente de lo que ya era.

En estos momentos, de tu boca solo saldrán palabras tristes, palabras llenas de dolor y que reflejen ese sentimiento de pesimismo absoluto en el que te encuentras.

¿La solución? Forzar la salida de palabras positivas, pues no todo es negro: lo que pasa es que tienes los ojos cerrados, ¡ábrelos!

Afecta a tus relaciones personales

Desde luego, todo este pesimismo afectará a tus relaciones personales, pues quizás ya no salgas tanto o contagies a tus compañeros del pesimismo en el que tú te ves envuelto.

Destacamos: Los amigos benefician seriamente la salud

Esto provocará un alejamiento que te suma en una soledad nada positiva para ti. El mejor consejo es que intentes hablar de tu problema con tus amistades, que intentes pasarlo bien y que, sobre todo, no te apartes.

Ellos serán tus mejores aliados contra ese pesimismo.

Pone en peligro tu futuro

Desanimarse, ser pesimista y la falta de esperanza provocan que nos veamos paralizados. No somos capaces de enfrentarnos a la vida, dejamos escapar oportunidades y desperdiciamos todo aquello en lo que podríamos das más de nosotros mismos.

No tenemos ganas de nada, nada nos atrae. Ver como todo el éxito se escapa de tus manos aún te hace sentir peor. Esfuérzate por salir de esto, ¡lucha! Pero, sobre todo, pide apoyo a aquellas personas más cercanas, que te ayudarán a ver el mundo de una forma mucho más positiva.

mujer triste sentada

Como hemos dicho, a todo en algún momento nos ha ocurrido esto, pero lo importante es salir de ello. Si nos mantenemos en este estado mucho tiempo, nos volveremos personas tóxicas, perderemos oportunidades, amigos… Nos volveremos grises y apáticos.

Aprende a comunicarle a los demás tus problemas, a sacar lo que llevas dentro. Tu visión no es la única y, en este momento, no es la más acertada. Permítele a los demás que te abran los ojos. Lucha contra esa oscuridad que te consume.