Descubre cómo hacer un delicioso zarangollo con esta receta casera

Francisco María García · 30 septiembre, 2018
El zarangollo es una tradicional elaboración de verduras y huevo, cocinados en su punto justo. Es una opción muy saludable, nutritiva y de un intenso sabor.

Aquellos a los que les gusta el huevo y toda su variedad de recetas no deben dejar de probar un delicioso zarangollo. Este revuelto es una comida bastante tradicional de Murcia y se encuentra con regularidad en sus restaurantes y locales de comida. Por otra parte, es muy fácil prepararlo en casa.

Realmente, esta mezcla es bastante sencilla y el plato consta de ingredientes fáciles de conseguir. De hecho, este es un plato que tiene gran tradición dentro de la cultura popular y la cocina en España.

Lo mejor de esta propuesta está en la variedad y calidad de verduras, que deben acompañar a la mezcla de huevo. Todos son productos de huerto, que pueden encontrarse fácilmente en mercados locales: calabacín, cebolla y en ocasiones, algunas patatas.

El calabacín es el ingrediente estrella

Los calabacines son plantas cuya composición es de agua en un 90 %. De hecho, cada 100 gramos aportan si acaso 15 kcal al organismo humano. Sin embargo, la maravilla nutricional de este alimento radica en su riqueza en minerales, sin la presencia de grasas.

Potasio, fósforo, magnesio y calcio son los minerales centrales de este vegetal. En cuanto a las vitaminas, el calabacín presenta cantidades no despreciables de vitamina C, B3 y provitamina A. Lo mejor es su considerable cantidad de fibra, debido a su concentración de celulosa.

Todo esto le convierte en un alimento ideal para realizar dietas y bajar de peso. Los calabacines alimentan pero, a su vez, permiten la reducción de algunos kilitos de más. En conjunto con el huevo, nos aporta un equilibrio de nutrientes idóneo para alimentarnos de forma equilibrada.

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¿Cómo preparar un delicioso zarangollo tradicional?

Lo mejor de esta receta es que no se necesitan ingredientes demasiado complejos para prepararla.

Ingredientes:

  • 2 patatas
  • 4 calabacines
  • 2 cebollas
  • 2 huevos
  • Aceite
  • Sal (al gusto)

Preparación

  1. Cortamos las patatas y calabacines en cuatro pedazos, a lo largo y luego a lo ancho. Es importante que los trozos queden con un grosor adecuado, para respetar la receta tradicional. Rservamos.
  2. Lo primero que colocaremos en la sartén serán las cebollas, previamente picadas en trozos pequeños. A continuación, pondremos la cocina a fuego lento y comenzamos a echar la sal para darle gusto a los trocitos.
  3. Cuando los pedazos de cebolla estén suaves, agregamos los trozos de calabacín. Al hacerlo, debemos mezclarlos bien para que todo quede lo más homogéneo posible. Después de unos minutos, agregamos los pedazos de patatas.
  4. Seguidamente, añadimos los huevos y los incorporamos con todas las verduras. Este es el último ingrediente en integrase a la mezcla; la idea es seguir cocinando todo a un fuego muy lento.
  5. Desde que colocamos las cebollas y hasta que apagamos el fuego, el tiempo de cocción será de 40 a 45 minutos a fuego lento. Lo fundamental es que el agua del calabacín y las cebollas se evaporen por completo. Tapamos la olla para que toda la mezcla se cocine en su propio jugo, lo cual acentuará el sabor.
  6. Durante los 45 minutos debemos revolver la mezcla de vez en cuando. Al final podemos corregir la sal, en caso de que le falta.
  7. Ya podemos servir el zarangollo en un plato. Su acompañante ideal y tradicional siempre será el pan.

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Historia del zarangollo

Este plato es una variación entre dos elaboraciones tradicionales de España. Una era la “zaranga”, combinación similar que se preparaba con los cultivos que se consiguieran, y el “frangollo”. Este último se hacía con los vegetales de los huertos, como el calabacín. Al unir los nombres nos quedó el “zargollo'”

Siguiendo la cultura popular, en muchos bares tradicionales de Murcia y el sur del país podemos encontrar este plato ofrecido como comida principal o como aperitivo. En otras regiones de España también se prepara este manjar gastronómico. Los manchegos tienen su propia variación de este plato español, a la cual simplemente le agregan pimientos o también un toque de pimentón picante.

Realmente, las características propias de este alimento hacen de él un desayuno ideal para iniciar la mañana con energía y buen pie. Lo mejor del plato es que es equilibrado debido a la ligereza propia del calabacín. En Murcia utilizan receta no solo en la comida, sino incluso como una merienda o aperitivo.