Descubre quién es el culpable de la obesidad

La obesidad tiene varios factores que no siempre implican una mala alimentación.

Resulta innegable el hecho de que la obesidad es un gran problema de salud a nivel mundial. Por eso, no es raro que existan toda clase de dietas, soluciones mágicas y métodos para llegar al peso ideal.

Dejando de lado el hecho de que estas herramientas sean sanas o no y cuándo son apropiadas, es importante saber que la obesidad no siempre tiene las mismas causas. Claro que una persona que tiene una dieta hipercalórica aumenta su riesgo de padecer obesidad. Sin embargo, siempre es posible encontrar personas que han sido sanas toda su vida y repentinamente suben de peso.  

A continuación te diremos quiénes son los culpables de la obesidad. Es un tema más que interesante pues te permitirá ver más allá de lo obvio a la vista.

Las calorías consumidas

Uno de los culpables de la obesidad son las dietas hipercalóricas. Es decir, aquellas que te dan más calorías de las que puedes quemar. En realidad debe haber un equilibrio entre las calorías que consumes y la actividad física que realizas a lo largo del día.

Ingesta calórica diaria.

Cuando tu consumo de calorías es excesivo, terminas acumulando grasa lo que ocasiona que las células de grasa aumenten. Para combatir este problema las soluciones son relativamente sencillas:

  • Consumir menor cantidad de calorías por comida. Si tienes problemas para medir las cantidades o no sabes cuánto debes consumir, busca asesoría de un nutriólogo. Él te dará las reglas que te faciliten las medidas y las combinaciones de alimentos.
  • Aumentar la cantidad de ejercicio. Aunque ahora lleves una mejor dieta, es importante que corrijas tu peso si ya está por encima del ideal. Esto lo facilitarás haciendo ejercicio diariamente. Lo mínimo es media hora por día pero procura hacer mucho más si requieres disminuir kilos y no solo mantener tu peso ideal.

La genética

Otro factor determinante en el desarrollo de la obesidad es la genética. Por eso, no es raro ver que las familias donde los padres son obesos, los hijos repiten el patrón. En parte esto se puede explicar por la mala dieta. En este sentido, si todos consumen alimentos hipercalóricos sin medir las porciones, el peso excesivo se acumula.

Sin embargo, los hijos de madres con sobrepeso tendrán problemas para controlar los movimientos de ciertos músculos. Además, están los riesgos del embarazo para las mujeres con exceso de peso, quienes tendrán dificultades para concebir.

Genética familiar.

Para evitar que tus hijos tengan sobrepeso, te recomendamos llegar a tu peso ideal o lo más cercano antes de buscar un embarazo.

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El azúcar

Actualmente pareciera que es imposible consumir algún alimento procesado libre de azúcar, sin importar su tipo. Desde luego que existen varios tipos de azúcar y algunos son beneficiosos. Sin embargo, los azúcares que se añaden a la mayoría de alimentos procesados causan cambios en las hormonas y bioquímica de tu cuerpo.

Entre los alimentos que debes evitar son los alimentos con varios tipos de azúcares en su contenido. Si tienes dudas, lo mejor es revisar las etiquetas de los productos que adquieres. Principalmente, evita aquellos que contengan dos o más tipos de azúcar.

Si no te queda claro al leer la etiqueta, recuerda que sus nombres terminan con el término “osa” (sacarosa, sucralosa, glucosa, fructosa, etc.).

La falta de actividad física provoca obesidad

En cualquier régimen saludable se menciona al ejercicio como un factor determinante para evitar o combatir la obesidad. Por lo regular se recomienda 30 minutos al día como mínimo aunque lo ideal es hacer un poco más.

Estilo de vida sedentario.

Cuando tienes una vida muy ajetreada que no te permite ir al gimnasio podría parecer que el sobrepeso es natural. Sin embargo, es recomendable que encuentres siempre la oportunidad de incluir algún tipo de actividad física.

Si estás en este caso, procura tomarte algunos minutos cada hora para dar un pequeño paseo o hacer algunos estiramientos. Para complementar estos esfuerzos, procura caminar siempre que puedas y realizar tantas actividades físicas como te sea posible.

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Esto puede incluir:

  • Cargar las bolsas del supermercado.
  • Pasar la aspiradora o barrer.
  • Estacionarte o bajarte del transporte público un poco antes.
  • Jugar con tus hijos con la pelota o a perseguirlos.
  • Salir a bailar con tu pareja o amigos el fin de semana.

Como puedes ver, la obesidad tiene varios factores que no siempre implican una mala alimentación.