Descubre quién es el culpable de la obesidad

Okairy Zuñiga·
24 Julio, 2020
Este artículo ha sido verificado y aprobado por la fisioterapeuta y nutricionista Sofía Quintana Alonso al
09 Julio, 2020
La obesidad no solo está vinculada a una mala alimentación y al sedentarismo, también puede estar vinculada a ciertos factores genéticos, como la biodiversidad de la microbiota.
 

Resulta innegable el hecho de que la obesidad es un gran problema de salud a nivel mundial. Por eso, no es raro que existan toda clase de propuestas de dieta y métodos para llegar al peso ideal.

Dejando de lado el hecho de si son opciones sanas o no, y cuándo son apropiadas, es importante saber que la obesidad no puede tratarse de cualquier forma.

A diferencia de lo que se suele creer, esta enfermedad no siempre tiene las mismas causas. Sin embargo, está claro que una persona que mantiene una dieta hipercalórica aumenta su riesgo de padecer esta patología. Sin embargo, siempre es posible encontrar personas que han sido sanas toda su vida y repentinamente suben de peso por diversos motivos.

A continuación te diremos quiénes son los culpables de la obesidad. Es un tema más que interesante pues te permitirá ver más allá de lo obvio a la vista.

Las calorías consumidas

Dentro de los principales culpables de la obesidad están las dietas hipercalóricas. Es decir, aquellas que te dan más calorías de las que puedes quemar. En realidad debe haber un equilibrio entre las calorías que consumes y la actividad física que realizas a lo largo del día.

 
Ingesta calórica diaria.

Cuando tu consumo de calorías es excesivo, terminas acumulando grasa, lo que ocasiona que las células adiposas aumenten de tamaño. Para combatir este problema las soluciones son relativamente sencillas:

  • Consumir menor cantidad de calorías por comida. Si tienes problemas para medir las cantidades o no sabes cuánto debes consumir, busca asesoría de un nutriólogo. Él te dará las reglas que te faciliten las medidas y las combinaciones de alimentos.
  • Aumentar la cantidad de ejercicio. Aunque ahora lleves una buena dieta, es importante que corrijas tu peso si está por encima del ideal. Esto lo conseguirás haciendo ejercicio diariamente. Lo mínimo es media hora por día pero procura hacer mucho más si requieres disminuir kilos y no solo mantener tu peso ideal.
 

La genética

Otro factor determinante en el desarrollo de la obesidad es la genética. Por eso, no es raro ver que las familias en las que los padres son obesos, los hijos repiten el patrón. En parte esto se puede explicar por la mala dieta. En este sentido, si todos consumen alimentos hipercalóricos sin medir las porciones, el peso excesivo se acumula.

No obstante existe una relación entre la microbiota intestinal y el riesgo de obesidad, según la un artículo publicado en la revista The Lancet. Por este motivo, la carga genética vinculada a la diversidad de la flora intestinal puede ser un punto de inflexión a la hora de valorar las probabilidades de desarrollar obesidad.

Genética familiar.

Para evitar que tus hijos tengan sobrepeso, te recomendamos llegar a tu peso ideal o lo más cercano antes de buscar un embarazo. Además, ingerir alimentos ricos en probióticos y fibra con regularidad te ayudará a modular positivamente la flora intestinal.

 

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El azúcar

Actualmente parece que es imposible consumir algún alimento procesado libre de azúcar, sin importar su tipo. Desde luego que existen varios tipos de azúcar, pero casi todos resultan nocivos para la salud.

Sin embargo, los azúcares que se añaden a la mayoría de alimentos procesados causan cambios en las hormonas y en la bioquímica del cuerpo.

Si tienes dudas, lo mejor es revisar las etiquetas de los productos que adquieres. Principalmente, evita el consumo regular de aquellos que contengan algún tipo de azúcar añadido, ya que la ingesta de los mismos se vincula con un aumento de la resistencia a la insulina, según un estudio publicado en el año 2018.

Si no te queda claro al leer la etiqueta, recuerda que sus nombres terminan con el término “osa” (sacarosa, sucralosa, glucosa, fructosa, etc.).

La falta de actividad física provoca obesidad

 

En cualquier régimen saludable se menciona al ejercicio como un factor determinante para evitar o combatir la obesidad. Por lo regular se recomienda ejercitarse 30 minutos al día –como mínimo– aunque lo ideal es hacer un poco más.

Cuando tienes una vida muy ajetreada que no te permite ir al gimnasio podría parecer que el sobrepeso es natural. Sin embargo, es recomendable que encuentres siempre la oportunidad de hacer algún tipo de actividad física.

Si estás en este caso, procura tomarte algunos minutos cada hora para dar un pequeño paseo o hacer algunos estiramientos. Para complementar estos esfuerzos, procura caminar siempre que puedas y realizar tantas actividades físicas como te sea posible.

Esto puede incluir:

  • Cargar las bolsas del supermercado.
  • Pasar la aspiradora o barrer.
  • Estacionarte o bajarte del transporte público un poco antes.
  • Jugar con tus hijos con la pelota o a perseguirlos.
  • Salir a bailar con tu pareja o amigos el fin de semana.

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La obesidad puede tener varios culpables.

Como puedes ver, el origen de la obesidad puede ser distinto en cada caso. Normalmente se vincula a la mala alimentación y al sedentarismo, no obstante puede existir una cierta predisposición genética de base.

A la hora de plantearte bajar de peso, la mejor opción es acudir a un especialista que te aconseje. De este modo podrás lograr tu objetivo sin sufrimiento y de un modo saludable.

 
  • Torres Fuentes C., Schellekens H., Dinan TG., Cryan JF., The microbiota gut brain axis in obesity. Lancet Gastroenterol Hepatol, 2017. 2 (10): 747-756.
  • Freeman CR., Zehra A., Ramirez V., Wiers CE., et al., Impact of sugar on the body, brain, and behavior. Front Biosci, 2018. 23: 2255-2266.