Descubre qué son las dietas hipocalóricas

David Sanchez · 19 junio, 2018
Si estás pensando en adelgazar o llevar una vida saludable debes saber cómo hacerlo de la mejor manera. Para ello debes informarte de la dieta hipocalórica.

Las dietas hipocalóricas son aquellas que fundamentan su aplicación en la restricción calórica diaria. Este tipo de alimentación adquiere protagonismo en los meses de verano con el comienzo de la llamada “operación bikini”.

Es muy importante que las dietas hipocalóricas sean indicadas por profesionales y de forma controlada. Asimismo, han de aplicarse en personas con sobrepeso u obesidad y han de ser equilibradas.

Llevar una dieta hipocalórica de forma no controlada puede causar graves trastornos en el metabolismo, en especial si el consumo de calorías cae por debajo de las 1000 calorías diarias.

¿En qué consisten las dietas hipocalóricas?

En la mayoría de casos, la disminución del peso se debe a la pérdida de líquidos y no grasa. Por ello, el resultado en términos de disminución de volumen o de peso es aparentemente satisfactorio, pero poco duradero y, sobre todo, no afecta al tejido adiposo, que es el que realmente produce la obesidad.

Qué son las dietas hipocalóricas.

En general, el consumo de carbohidratos complejos, la moderada restricción de alimentos grasos y la realización de ejercicio físico regular constituyen las verdaderas medidas adecuadas para obtener una pérdida de peso sin riesgos.

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El fracaso de las dietas hipocalóricas

Las dietas hipocalóricas son ineficientes porque cuanto más se reducen los aportes calóricos, mayor rendimiento energético necesita el organismo, sencillamente por instinto de supervivencia.

Es decir que, cuantas menos calorías se le den al organismo, menos calorías consume. Por eso, cuando se vuelve a comer normalmente, ya que no se puede hacer dieta hipocalórica para siempre, el organismo se ve confrontado a un exceso de energía que almacena en grasas de reserva. Entonces, el aumento de peso puede ser incluso superior al que se perdió durante la dieta.

Perder peso.

Este es el llamado “efecto rebote”, que se suma al conocido como efecto “acordeón” de las dietas hipocalóricas. Este segundo efecto lleva a una resistencia progresiva al adelgazamiento, lo cual, junto con la pérdida de resultados del efecto rebote, hace que cada vez sea más complicado volver a adelgazar, a nivel tanto físico como psicológico.

Las dietas hipocalóricas son tan peligrosas que generan carencias en micronutrientes indispensables, como las sales minerales, las vitaminas, los oligoelementos o los ácidos grasos esenciales. Esto se traduce en una gran fatiga, pudiendo llegar a padecer fatiga crónica, y una vulnerabilidad más grande a las enfermedades, ya que los mecanismos de defensa del organismo disminuyen.

Además, cuando los aportes proteicos no son suficientes, la masa muscular tiende a disminuir. Es reemplazada por grasa cuando se aumenta de peso.

Cómo llevar una dieta hipocalórica sana

A pesar de las contraindicaciones de las dietas hipocalóricas, hay ciertos consejos que pueden ayudarnos a adecuar los principios de este tipo de alimentación a una dieta sana y equilibrada:

  • Para combatir la obesidad con dietas hipocalóricas debe evitarse tomar alimentos fuera de las comidas establecidas. Esta es una costumbre que incrementa la entrada de calorías de forma significativa, aunque de manera aparentemente poco perceptible.
  • En verano resulta más fácil perder peso porque las altas temperaturas hacen que apetezcan más los alimentos ligeros e hipocalóricos, como las verduras. Sin embargo, conviene no variar drásticamente la dieta. Sobre todo porque todo el peso que se pierde de esta manera se recupera rápidamente.
Dieta baja en caloría saludable.

  • Conviene eludir aquellos alimentos de alta densidad energética como los snacks muy ricos en grasas o el alcohol.
  • Se recomienda tomar alimentos ricos en fibra, ya que dan una mayor sensación de saciedad y ayudan a mantener un correcto ritmo intestinal.
  • Será esencial complementar los consejos de las dietas hipocalóricas con una actividad física diaria, que facilitará la obtención de un balance calórico óptimo. Sin embargo, es importante recordar que el ejercicio debe llevarse a cabo de una forma progresiva.  Ha de adaptarse a las condiciones de cada uno, como la edad y la situación cardiovascular, respiratoria o articular.

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Conclusiones

En definitiva, la clave para que una dieta sea hipocalórica es que nos aporte menos calorías que las que necesitamos a lo largo del día, aunque siempre de manera moderada.

Eso sí, nuestra dieta debe tener un buen reparto de macronutrientes -como los carbohidratos, las proteínas y las grasas- y de micronutrientes -como las vitaminas y los minerales-.

Por tanto, sustituir los alimentos más ricos en grasas por unas mayores cantidades de frutas y verduras en la alimentación diaria ayudará a seguir los fundamentos de las dietas hipocalóricas pero de manera sana y controlada.