Descubre lo que ocurre en Piplantri cuando nace una niña

Valeria Sabater 30 enero, 2015

Piplantri es una localidad cualquiera de la India. Un lugar muy árido donde ha surgido una historia que merece ser conocida. Este es un relato de esperanza y de humanidad, de segundas oportunidades en un país donde la figura de la mujer tiene un papel muy complicado.

Estamos seguros de que te va a emocionar este pequeño reflejo de una sociedad que hace esfuerzos por cambiar, por mejorar. Por dar fuerza y empuje a las mujeres, trabajando por su futuro y el de esas niñas, que, como cualquier persona, merecen ser felices.

La figura de la mujer en la India

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Seguro que ya conoces la difícil posición de las mujeres en este país. La India es un país patriarcal y patrilineal. Esto significa que las familias siempre van a preferir el nacimiento de un niño antes que el de una niña. Los varones son quienes aportan el sustento al hogar, la figura central que aporta seguridad y ningún coste adicional para la familia.

Sin embargo, el hecho de traer al mundo una niña supone que el día de mañana esa familia tenga que ofrecerle una dote a la muchacha para que logre un matrimonio adecuado. Esta tradición intentó erradicarse en los años 60, sin embargo, ha seguido manteniéndose con la fuerza de siempre. Pero ¿qué supone esta realidad social para un país tan humilde como la India?

Ya lo puedes imaginar. Los feticidios femeninos son muy frecuentes. Elegir que las niñas no lleguen a vivir es una práctica silenciada pero constante que está ocasionando una realidad muy patente. Una tragedia callada, pero manifiesta.

Como ejemplo, no tenemos más que ver la proporción de sexos en la India. Hay ciudades en que el número de varones supera en mucho al de las mujeres. Algo clamoroso está ocurriendo en este país. Una tristeza social que merece la pena conocerse. Sin contar con el trato tan despectivo que la mujer suele padecer en muchas ocasiones. Violaciones, maltratos… Algo lamentable, sin duda.

Sin embargo, lo que está ocurriendo en Piplantri es un hermoso hálito de esperanza.

Una niña, un bosque

Estamos en una localidad pequeña de Rajastán. Es un lugar árido por la industria del mármol y de las prospecciones, de tal modo que todo el terreno, hasta hace unos pocos años, era poco más que un desierto. Una zona muy devastada también por el efecto de los monzones.

Hace 6 años empezó a ponerse en práctica una preciosa iniciativa. Cada vez que nace una niña, se plantan 111 árboles. A lo largo de la vida de la pequeña, tanto ella como la familia deberán hacerse cargo de esos árboles y de las plantas que también se plantan alrededor, como el aloe vera.

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Cuando las niñas adquieren la mayoría de edad, esos árboles ya valen una buena cantidad de dinero. Y lo que es más interesante, le permiten a la muchacha tener un medio de vida. Elaboran geles, jabones y aceites frutales con sábila. Lo comercializan y sacan un provecho económico. Además de ello, aportan un valor ecológico increíble para la población.

En 6 años que lleva este proyecto en marcha, ya hay casi 285.000 árboles. Esto supone que Piplantri está dejando de ser un desierto. Que el suelo tiene ya muchos nutrientes, que empieza a ser rico para poder cultivarse. Y más aún. Si hace 6 años debían excavar casi 200 metros para encontrar agua, ahora, con una profundidad de sólo 3 metros ya la encuentran.

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El efecto del monzón ya no tiene tanta intensidad, puesto que el suelo es más fuerte. Ya no arrasa, sino que nutre y alimenta aún más el terreno. Ahora, el nacimiento de una niña es un símbolo de prosperidad para la comunidad. Es un hecho que llena de alegría a la familia y a los vecinos. Y las niñas crecen con seguridad sabiendo que tienen un trabajo. Un proyecto de futuro y un horizonte lleno de esperanzas.

Ojalá que la iniciativa desarrollada en Piplantri llegue a toda la India.

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