Descubre los 4 grandes encantos de la menopausia

Lejos de ser una etapa de decadencia, la menopausia es un momento de plenitud con múltiples cambios que debemos aprender a sobrellevar para que no nos afecten negativamente

La menopausia es una etapa de cambio muy fuerte para una mujer. En muchos casos, llega acompañada de síntomas como los sofocos, el cansancio o la caída de cabello. También el cuerpo se va modificando. Y, por encima de todo, se produce un baile de las emociones, que nos puede aportar grandes retos y muchos encantos si sabemos equilibrarlas.

Descubre en este artículo cuáles son los 4 grandes encantos de la menopausia. Una nueva etapa empieza para querernos más a nosotras mismas, cuidarnos y disfrutar de la experiencia y la sabiduría adquirida. ¡No le tengas miedo y ten el valor de disfrutarla!

Aceptar la menopausia

La menopausia es la desaparición de los ciclos de ovulación en las mujeres. Este inevitable momento no lo debemos afrontar como un trauma o algo negativo. Cada etapa de la vida es especial y debemos disfrutarlas con normalidad y naturalidad. Al mismo tiempo, trataremos de sobrellevar los síntomas lo mejor posible.

¿Te has puesto a pensar alguna vez que nadie elige su edad? Todos pasamos por las diferentes fases de la vida. Y esto no debe ser un impedimento para nuestra felicidad. La madurez podemos entenderla y desarrollarla como sinónimo de plenitud. Aprendamos a cambiar el enfoque y seamos positivas.

1. Aprende a envejecer

El miedo a envejecer está incrustado en nuestra mentalidad. Tenemos una ilusoria necesidad de querer ser jóvenes a pesar del paso de los años. Y este pensamiento solo nos provoca conflicto y dolor interior. A medida que vemos los cambios que el cuerpo experimenta con la edad, nos ponemos en guardia y empezamos una lucha contra la madurez.

Es necesario aprender a envejecer. A vivir en calma, con plenitud e intensidad, sea cual sea nuestro año de nacimiento. Desarrollar una obsesión por aparentar lo que no somos nos dibuja como una triste caricatura. Asumir la llegada de la menopausia nos hará tratarla con normalidad.

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la menopausia

2. Un cuerpo al que cuidar y mimar

Cuando empezamos con la etapa de la menopausia es el instante perfecto para redoblar la atención en nuestra salud. Puede ser un buen momento para cuidarnos, para mimarnos. De este modo, aprenderemos las señales de cambio que nuestro cuerpo nos envía y podremos buscar remedios y tratamientos naturales.

Es ahí cuando debemos dedicar más tiempo a nosotras mismas. Evitar la interminable lista de obligaciones diarias y tomar las riendas de nuestro cuidado.

¿Qué tal acudir una vez por semana a un spa? ¿Qué tal unas clases de yoga? ¿Y unas sesiones de natación? ¿Bailes de salón? En definitiva, cuida tu cuerpo mientras disfrutas de él.

3. El control de las emociones

Es cierto que los cambios hormonales hacen que las emociones se multipliquen. Todo se vuelve más intenso, lo bueno y lo menos bueno.

  • Aprende a controlar las frustraciones, los cambios de planes, las emociones destructivas, la euforia desatada.
  • Trata de comprender este cambio en la menopausia para no sobredimensionar los problemas y para disfrutar la vida con alegría y tranquilidad.

Procura ver las cosas con perspectiva, dándole el valor justo a cada momento. Por ejemplo, no sería lógico tener las emociones a flor de piel o llorar por una tarta quemada o una pequeña discusión con la pareja. Conserva la calma y ten paciencia contigo misma, con todos esos cambios que aún no has aprendido a controlar.

conservar la calma en la menopausia

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4. La autoestima de la madurez

Los encantos de la menopausia se basan, sobre todo, en la experiencia y el resultado de lo que hemos vivido. No obstante, el paso del tiempo también deja sus huellas en el cuerpo. No siempre es fácil aceptar o resignarse a lo que ya pasó. Es necesario que aproveches esta etapa para reforzar tu autoestima.

La madurez debería llegar de la mano con la seguridad en una misma. El cuerpo es importante, pero ya hemos aprendido que no es lo único. Por este motivo, déjate llevar y enamora a los demás con tus mejores virtudes, con tu conversación, con tus anécdotas. Todo lo que has superado es motivo suficiente para que tu autoestima esté donde debe estar.

Los hijos han ido creciendo. Es, por lo tanto, el momento de recuperar aquello que tuviste que dejar de hacer por falta de tiempo. ¿Quién dijo que en la madurez no se podía completar una carrera, aprender un oficio o viajar a aquel lugar donde siempre habías querido?