Descubren cómo regenerar el corazón tras un infarto

Los científicos esperan que el descubrimiento de esta proteína sirva para desarrollar una terapia que estimule la recuperación y minimice los daños causados por el ataque cardíaco.

Una reciente investigación realizada por científicos de la Universidad de Oxford y la University College de Londres encontró que hay una forma de regenerar el corazón tras un infarto. O mejor dicho, han logrado que el corazón se repare, por sí solo.

Hay que recordar que, cuando una persona sufre un ataque cardiaco, se reduce la capacidad que tienen los ventrículos del corazón para bombear la sangre, en un solo latido. A su vez, esto puede causar la muerte del tejido cardiaco, por la falta de oxigenación.

Las zonas muertas, por falta de irrigación sanguínea, provocan un fallo cardiaco. Y aunque se forman otras células en el corazón, estas pierden su función debido a las dificultades del bombeo de la sangre.

Para tratar de mejorar la calidad de vida de los pacientes y reducir el riesgo de otro posible infarto, los médicos tenían como opción hacer un trasplante o llevar a cabo otros procedimientos quirúrgicos agresivos y de alto riesgo.

Los datos del estudio

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Durante varios años, un grupo de investigadores trabajó en un nuevo tratamiento que estimula al corazón a sanarse por sí solo, tras sufrir un ataque.

Los resultados obtenidos les ha hecho pensar que, en un futuro no muy lejano, este tipo de tratamiento podría ayudar a millones de personas que viven con la angustia de tener fallos cardiacos.

Durante el estudio, los científicos descubrieron que es posible regenerar el corazón después de un infarto. Mejor dicho, se dieron cuenta de que, el corazón empieza a curarse, por sí solo, tras el ataque, y empieza a crear nuevos vasos linfáticos.

Dichos vasos son el medio a través del cual se eliminan las células muertas y bacterias, para dar lugar al proceso de recuperación del tejido dañado. No obstante, como este proceso es bastante lento, los científicos iniciaron un trabajo para acelerarlo.

¿Cómo lo hicieron? Mediante el uso de una proteína conocida como factor de crecimiento endotelial vascular C (VEGF-C  por sus siglas en inglés), que por ahora parece ser prometedora para futuros medicamentos y tratamientos.

El dato arrojado por la investigación es tan importante, que se cree que podría utilizarse para el tratamiento de la insuficiencia cardiaca; enfermedad que se produce después de un infarto y que hace que se reduzca la capacidad de bombear sangre a todo el cuerpo.

Hasta el momento, la mayoría de los pacientes diagnosticados con este problema del corazón, solo logran vivir máximo 5 años más después de sufrir el daño y solo una mínima parte, ralentiza o detiene el proceso degenerativo, después de someterse a varios tratamientos o cirugías.

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Los investigadores esperan que la VEGF-C pueda servir para desarrollar una terapia capaz de regenerar el corazón o, en otras palabras, estimularlo a acelerar su proceso de recuperación, mucho antes de que las consecuencias se tornen trágicas.

Paul Riley, profesor de la Universidad de Oxford, se refirió al tema esperanzado por los hallazgos:

“Hemos demostrado que los pacientes que han sufrido un ataque al corazón, con la estimulación adecuada, pueden experimentar grandes avances, gracias a esta proteína que activa y estimula el músculo del corazón para regenerarlo. Al mismo tiempo, podría minimizar los daños causados por el ataque al corazón y mejorar la función de bombeo de la sangre”.

Por ahora, como ocurre con este tipo de investigaciones, se requieren más estudios para corroborar los resultados y recibir el aval para desarrollar el tratamiento.

Cuidados para regenerar el corazón después de un infarto

Más que cuidados para regenerar las células del corazón, vienen a ser cuidados para ayudar a la persona a recuperarse, no solo a nivel físico, sino emocional.

Aunque, en la actualidad, el tratamiento sigue siendo muy complejo, los pacientes deben apoyarse, sobre todo, en la práctica de buenos hábitos. También se debe considerar lo siguiente:

  • Es muy importante evitar pensar en un segundo ataque o en la muerte, ya que la ansiedad podría empeorar la salud.
  • Cualquier persona que sufra de un ataque cardiaco debe dejar, sí o sí, hábitos como el cigarrillo y el alcohol.
  • Es imprescindible mejorar la dieta y evitar las comidas altas en grasas saturadas y trans, azúcar y sal.
  • También es fundamental evitar caer en la obesidad o bien, tomar medidas para combatirla si ya se padece.
  • Hay que adoptar una rutina de ejercicios de bajo impacto, preferiblemente con la supervisión de un entrenador y siempre, previo acuerdo con el médico.
  • En cuanto a la actividad sexual, es conveniente esperar cierto tiempo antes de retomarla ya que, al igual que la actividad física de alto impacto, incrementa la frecuencia cardiaca, la frecuencia respiratoria y la presión arterial.