Desistir a tiempo no es fracasar

Raquel Lemos Rodríguez · 30 mayo, 2017
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el psicólogo Bernardo Peña el 18 enero, 2019
Debemos aprender a darnos cuenta de que desistir cuando algo no es viable no es un fracaso, sino un triunfo de la razón y de nuestro bienestar para evitar males mayores

Desistir a tiempo y darlo todo por finalizado no es fracasar, es una decisión necesaria e inteligente en algunos momentos de la vida. Porque prolongar una situación que solo te aporta sufrimiento y angustia en lugar de satisfacción no es sinónimo de lucha, sino de tiempo perdido.

Nos han enseñado a luchar por amor, a perseverar y a emplear esfuerzos en vano para lograr algo que hemos considerado importante, pero no deseable. Nos han inculcado el valor del esfuerzo, de darlo todo por nuestro trabajo, hasta el punto de sacrificar el tiempo con la familia y con los amigos.

Es entonces cuando corremos el riesgo de culpabilizarnos y de sentirnos poco válidos. A veces, nos hace más daño persistir que abandonar, ya que tan solo recibimos frustración y vacío, en lugar de dicha por los pequeños logros conseguidos. Esta puede ser una señal que nos advierte de que no nos encontramos en el camino correcto.

La vida no es una carrera de velocidad

Mujer corriendo.

En ocasiones, desistir no es una opción, porque consideramos que la vida es una carrera de velocidad en la que gana el que más corre. Así, nos sumergimos en relaciones donde todo va muy deprisa o nos sentimos influenciados por otros a la hora de elegir una trayectoria profesional sin pensar si coincide con nuestra vocación.

Parece que vivimos a contrarreloj, con temor a que el tiempo se termine y que no hayamos sido capaces de alcazar todos nuestros propósitos. Y mientras, ¿qué? No disfrutamos y nos sumergimos en más problemas de los que ya teníamos.

Es imprescindible detenernos cuando sea necesario. A veces, nuestro cuerpo dará la voz de alarma mediante enfermedades, gripes varias o dolores inexplicables. Tan solo nos está alertando de que tenemos que frenar. Ir tan deprisa no nos beneficia.

Nos sentimos asfixiados por toda esa presión a la que nos someten las personas que nos rodean. No poder perder el tiempo nos provoca ansiedad, y los miedos aprendidos bloquean nuestra creatividad. Al final, la vida terminará elevando un muro ante nosotros tan alto que no nos será posible ignorarlo.

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¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?

El miedo al fracaso provoca que, en ocasiones, seamos capaces de darlo todo por esa relación o ese trabajo en el que hemos puesto todo nuestros esfuerzos.

Si quieres saber de lo que te hablamos, te animamos a que veas este corto que ejemplifica muy bien hasta dónde es capaz de llegar alguien por llevar a cabo algo, aunque eso mismo le esté diciendo: «¡para ya!, es momento de frenar»:

Seguro que mientras estabas viendo el corto has pensado: «pero, ¿por qué no para? ¡No ve que se va a matar!». No obstante, es algo que muchos hacemos.

La protagonista del corto tiene mucho miedo a desistir, porque para ella eso significa un fracaso estrepitoso. Le da igual arriesgarlo todo por esa causa en la que cree. Aunque al final no le quede otra que aceptar lo que la vida le está intentando enseñar a la fuerza.

No obstante, estamos tan ciegos a veces que llegamos a actuar sin pensar en las consecuencias. Todo ello porque tenemos la idea de que desistir a tiempo no es bueno.

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Es el momento de desistir, de cambiar de rumbo

Mujer con una maleta en la mano.

¿Cuándo sé que es el momento de desistir y de tomar otro camino? La primera de las señales es cuando tu desgaste es tal que tu cuerpo, como decíamos al principio, empieza a manifestar síntomas de alerta.

También te darás cuenta si los resultados que buscas están cada vez más lejos. Resulta una paradoja pero, a veces, en vez de acercarnos a nuestro objetivo, este parece cada vez más inalcanzable. Sin duda, hay que tomar otro camino.

La tercera de las señales es darse cuenta de que tus circunstancias personales o las del proyecto que tenías entre manos han cambiado. Puede que desees seguir como hasta ahora pero, si tienes más responsabilidades familiares o lo que querías ya no da más de sí, no es viable. Aquello que buscas no dará sus frutos por mucho que insistas.

No temas a desistir, tanto en una relación como en un proyecto. En ocasiones, todo nos da un claro indicativo de que no nos va a llevar a ninguna parte. Debemos abrir los ojos a tiempo para evitar males mayores.

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