Desistir a tiempo no es fracasar - Mejor con Salud

Desistir a tiempo no es fracasar

Debemos aprender a darnos cuenta de que desistir cuando algo no es viable no es un fracaso, sino un triunfo de la razón y de nuestro bienestar para evitar males mayores
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Desistir a tiempo y darlo todo por finalizado no es fracasar, sino tomar una de las mejores decisiones de tu vida. Porque prolongar una situación que no te aporta nada más que malos momentos no es sinónimo de lucha, sino de perder el tiempo.

Nos han enseñado a luchar por amor, a aguantar por amor y a muchas más acciones que minan nuestra autoestima y nos hacen sentir no válidos, poco merecedores de afecto e inocentes creyentes de que amar implica sufrimiento.

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También nos han inculcado el valor del esfuerzo, de darlo todo por nuestro trabajo, ¡hasta sacrificar el tiempo con la familia y con los amigos!

¿Para qué? A veces, tan solo para recibir frustraciones, malos momentos y muchos problemas.

La vida no es una carrera de velocidad

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En ocasiones, desistir no es una opción, porque consideramos cierto que la vida es una carrera de velocidad en la que gana el que más corre.

Así, nos sumergimos en relaciones donde todo va muy deprisa o nos adentramos a invertir sin pensar primero en los pros y los contras con los que nos vamos a encontrar.

Todo tiene sus consecuencias e intentar ir demasiado deprisa es una de ellas. Parece que vivimos a contrarreloj, con temor a que el tiempo se termine.

Y mientras, ¿qué? No disfrutamos y nos sumergimos en más problemas de los que ya teníamos.

  • Es imprescindible detenernos cuando sea necesario. A veces, nuestro cuerpo dará la voz de alarma mediante enfermedades, gripes varias o dolores inexplicables.

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  • Tan solo nos está alertando de que tenemos que frenar, que ir tan deprisa no nos beneficia y que, tarde o temprano, nos podemos dar un buen golpe contra la pared.

La ansiedad por no perder el tiempo, los miedos aprendidos, todas las personas a nuestro alrededor que nos presionan… Al final, la vida terminará elevando un muro ante nosotros tan alto que no nos será posible ignorarlo.

¿Hasta dónde estás dispuesto a llegar?

El miedo al fracaso provoca que, en ocasiones, seamos capaces de hasta dar nuestra vida por esa relación o ese trabajo en el que hemos puesto todo nuestros esfuerzos.

Si quieres saber de lo que te hablamos, te animamos a que veas este corto que ejemplifica muy bien hasta dónde es capaz de llegar alguien por llevar a cabo algo, aunque este algo le esté diciendo: “¡para ya!, es momento de frenar”:

 

Seguro que mientras estabas viendo el corto has pensado: “pero, ¿por qué no para? ¡No ve que se va a matar!”. No obstante, esto es algo que hacemos todos, pero que, como bien dice el refrán,”se ve la paja en el ojo ajeno, pero no la viga en el propio”.

La protagonista del corto tiene mucho miedo a desistir, porque para ella eso significa un fracaso estrepitoso.

Le da igual arriesgar su vida por esa causa en la que cree, aunque al final no le quede otra que aceptar lo que la vida le está intentando enseñar a la fuerza.

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No obstante, estamos tan ciegos a veces que llegamos a hacer cosas sin pensar en las consecuencias. Todo ello porque tenemos la idea de que desistir a tiempo no es bueno.

Es el momento de cambiar de rumbo

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¿Cuándo sé que es el momento de desistir y de tomar otro camino? La primera de las señales es cuando tu desgaste es tal que tu cuerpo, como decíamos al principio, empieza a manifestar síntomas que te alertan.

Otro de los claros indicativos es darte cuenta de si los resultados que buscas están cada vez más cerca o más lejos.

Resulta una paradoja pero, a veces, en vez de acercarnos a nuestro objetivo, este parece cada vez más inalcanzable. Sin duda, hay que tomar otro camino.

La tercera de las señales es darse cuenta de que tus circunstancias personales o las del proyecto que tenías entre manos han cambiado.

Puede que desees seguir como hasta ahora pero, si tienes más responsabilidades familiares o lo que querías ya no da más de sí o no es viable, lo que buscas no dará sus frutos por mucho que insistas.

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No temas en desistir tanto de una relación o de un proyecto si todo te da un claro indicativo de que no te va a llevar a ninguna parte.

A veces, debemos abrir los ojos a tiempo para evitar males mayores.