¿Qué hacer después de una noche de insomnio?

Para que el insomnio nos afecte lo menos posible es importante que sigamos con nuestras rutinas habituales y que esperemos a la noche para dormir para así recuperar el ciclo normal

El insomnio es un problema con el que conviven multitud de personas. Pero no debemos subestimarlo, ya que no solo afecta al estado de ánimo y energía, sino también a la salud, al desempeño laboral y la calidad de vida. Sus causas son variadas: preocupaciones, estrés, medicamentos o depresión, entre otros. 

Las horas de sueño que necesita cada uno varían de persona a persona. La mayoría de los adultos necesita de 7 a 8 horas de sueño por noche. En España, según datos de la Sociedad Española de Neurología, entre un 10 y un 15% de la población adulta sufre de insomnio crónico, mientras que el insomnio transitorio afecta a un 25-35%.

Por eso, si tuviste una mala noche de sueñotal vez te sientas cansado y sin fuerzas. Te ofrecemos distintas pautas para recuperar la energía y minimizar los efectos de una noche de insomnio. 

Levántate cuando la alarma suene

levantate a tiempo

Imaginemos una mala noche, en la que nos hemos despertado muchas veces y no hemos conseguido dormir bien. Nos sentimos destrozados cuando suena el despertador. Es normal que el cuerpo nos pida tiempo extra y queramos quedarnos un poco más en la cama, pero, aun así, es preferible levantarse.

Quedarnos remoloneando o tratando de arañar un par de horas más al día tras una noche turbulenta es uno de los peores errores que se pueden cometer tras una noche de insomnio. ¿Por qué?

Dormir hasta más tarde que lo habitual afecta a tu reloj interno. El cuerpo tiende a acostumbrarse a los horarios. Por eso, notará cualquier cambio que hagas. Por eso, generalmente, cuanto más tarde nos levantemos, más tarde nos acostaremos y más difícil será dormir correctamente la siguiente vez. 

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Procura mantener la rutina después de una noche de insomnio

Como decimos, nuestro reloj biológico siente los cambios abruptos en la rutina. Para quien tiene dificultades a la hora de conciliar el sueño nada mejor que mantener la regularidad de los horarios y comportamientos habituales.

Después de levantarte de la cama en tu horario habitual, prepárate para tu día como lo haces normalmente. Realiza ejercicios y estiramientos suaves y come saludable y ligero. 

No olvides mantenerte hidratado a lo largo del día. Es mejor que elijas agua, vegetales frescos y fruta en lugar de bebidas edulcoradas.

No consumas bebidas alcohólicas o sustancias estimulantes

Drogas y toxinas

El alcohol y la cafeína no son los más indicados en estas ocasiones. E incluso, paradójicamente a lo que se tiende a pensar, pueden inducirnos sueño. El problema es que este adormilamiento produce un sueño de mala calidad, superficial y nada reparador. Además, puede empeorar problemas como los ronquidos y la apnea.

Asimismo, después de una noche de insomnio debes evitar consumir en exceso estimulantes como la cafeína presentes en el café, refrescos y bebidas energéticas o chocolates. Se ha demostrado recientemente que la ingesta de este tipo de estimulante puede llegar a retrasar el sueño hasta 40 minutos. 

Puedes dar una pequeña caminata

¿Sabes los minutos que te quedan libres en el horario del almuerzo? Úsalos para pasear o caminar a un ritmo suave. Al entrar en contacto con la luz natural nos llenamos de energía y mejora nuestro estado de ánimo.

Así lo corr0bora un estudio realizado en la Universidad de California. El cual concluye que andar durante 10 minutos aumenta la energía y estos efectos duran hasta dos horas. Además, en palabras de Robert Thayer, profesor y líder del estudio, caminar “tiene un efecto psicológico muy real e inmediato que una persona puede experimentar todos los días”. 

Respira rápidamente

respira profundo

Antes de entrar a la reunión del trabajo o comenzar con alguna clase de la universidad que pueden aumentar tu estado de somnolencia, ¡recarga energías! Aprovecha esos últimos minutos para hacer una técnica de respiración acelerada y regenerar tu energía. Basta con inhalar y exhalar rápida y constantemente a través de la nariz.

Respirar de esta forma te dejará más alerta y revitalizado, igual que si acabaras de despertar de una buena noche de sueño. Además, estimulará el sistema nervioso central, aumentará el ritmo metabólico y desintoxicará el cuerpo.

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No te obsesiones y…. ¡sé realista!

Todos tenemos malas noches. Y, lamentablemente, suelen ocurrir de vez en cuando. Sin embargo, si te obsesiones y constantemente piensas en lo mal que has dormido, es posible que tu estado se vea doblemente afectado. Si has tenido insomnio, es bueno que seas conocedor de que tu rendimiento no va a ser el mismo ese día.

Puedes optar por realizar acciones menos físicas y que te requieran menos esfuerzo cognitivo; ejecutando tareas más automáticas. Por ejemplo, en el trabajo puedes dejar para otro día aquellos documentos para los que necesitas estar más concentrado; y tratar de hacer otras tareas como ordenar archivos, buscar documentación o contestar e-mails atrasados.

Dormir bien es indispensable para quien busca salud y calidad en su vida. Tener una buena noche de sueño ayuda a restablecer la energía física y mental utilizada en el día a día, repara las células, consolida el aprendizaje y la memoria y ajusta el sistema inmunitario.