Cómo detectar la depresión

La persona con depresión puede ocultar sus sentimientos y ponerse una máscara para no mostrar a los demás cómo se encuentra en realidad

Muchas personas creen que la depresión es simplemente un sentimiento de tristeza más grande de lo habitual o un estado de descontento y frustración. Sin embargo, se trata de un trastorno del estado de ánimo que requiere ayuda profesional y mucha voluntad por parte de la persona afectada para salir adelante. De ahí, que saber detectar la depresión sea fundamental.

La depresión es una de las principales causas de incapacidad a día de hoy según la OMS (Organización Mundial de la Salud). Se trata de un trastorno que no surge de un día para otro, sino que va aconteciendo poco a poco hasta atrapar a la persona en un estado de indefensión, pesimismo e incapacidad de actuar. Además, sigue siendo una de los trastornos de salud mental más estigmatizados e incomprendidos.

A todo esto, debemos sumarle que más de un 50% de las personas que padecen depresión no reciben tratamiento o si lo tienen no es el más adecuado. De ahí que exista un gran número de personas a la deriva, sumidas en un profundo estado de inactividad, sin saber qué hacer ni cómo actuar, cuando su mundo parece estar derruido.

La detección temprana de la depresión facilita tanto el enfoque terapéutico como una más rápida mejoría de la persona afectada. Es por tanto esencial aprender a identificar cuáles son los síntomas que pueden estar indicando la presencia de la depresión. Profundicemos. 

Detectar la depresión de forma adecuada facilitará la aplicación del enfoque terapéutico.

Detectar la depresión: síntomas principales

Mujer llorando con depresión

La depresión no es estar triste, melancólico o de bajón, tampoco es síntoma de debilidad, ni cuestión de mujeres ni de adultos. Este trastorno psicológico se puede presentar de muchas formas, al igual que cada persona puede experimentarlo de una manera diferente.

Es una realidad psicológica muy compleja que afecta a casi cualquier aspecto de nuestro organismo, desde los procesos cognitivos hasta el sistema inmunitario o digestivo. A continuación señalamos los síntomas más característicos para ayudar a detectar la depresión:

  • Síntomas cognitivos: pérdidas de memoria, problemas de concentración, rumiación, distorsiones cognitivas, sensación de niebla mental y en los casos más graves, pensamientos suicidas.
  • Síntomas emocionales: tristeza, irritación, sentimientos de decepción, culpa, sensación de no ser comprendido por los demás o malhumor.
  • Síntomas conductuales: dificultad para llevar a cabo cualquier tarea o actividad que implique responsabilidad, desinterés por socializar, hipoactividad o hiperactividad, entre otros.
  • Síntomas físicos: dolor muscular, cefaleas, dificultades para dormir, aumento o bajada de peso, agotamiento, problemas intestinales, etc.

Ahora bien, esto no quiere decir que si se tienen uno o varios de estos síntomas se tenga depresión, ya que hay que tener en cuenta otros tipos de variables y aspectos. Solo un profesional especializado podrá realizar un diagnóstico adecuado. Además, hay que tener en cuenta que todos atravesamos en algún momento de nuestras vidas etapas de desgana o tristeza. De ahí que acudir a un buen profesional sea tan importante.

Cómo detectar la depresión

La depresión es una enfermedad muy incomprendida. Hay quien la trivializa, quien la asocia a cobardía o debilidad o quien simplemente la reduce a un sentimiento de tristeza. A muchas personas les cuesta ponerse en el lugar de una persona que padece depresión.

Así, con el objetivo de que la conozcáis y podáis comprender un poco más cuáles son los engranajes que la conforman, a continuación explicaremos cuáles son algunas de sus señales más evidentes y que, en ocasiones, suelen pasar desapercibidas. 

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1. El disfraz de la exigencia

Hay personas que tienden a creer que deben hacer las cosas lo mejor posible, incluso lo creen tanto que pueden llegar a límites insospechados. El problema es que esta tendencia también conlleva una gran carga de frustración. 

La exigencia y el perfeccionismo son un arma de doble filo que pueden estar ocultando una baja autoestima y tras ello, una depresión. El hecho de querer hacer todo perfecto puede estar sujeto a la obtención de la aprobación de los demás, para después conseguir aceptarse a uno mismo.

Una mentalidad que no permite errores en el fondo es un juez castigador que critica y culpa cada vez que no se consigue lo que se espera. De hecho, el perfeccionismo conlleva no solo la posibilidad de frustración sino también la experimentación de elevadas dosis de ansiedad, un cóctel peligroso que puede acabar derivando en problemas de salud tanto físicos como psicológicos.

Así, el peso de la exigencia junto a la frustración y la ansiedad pueden minar la autoestima y de esta forma atrapar a la persona en una cárcel psicológica de desgana, pesimismo e inactividad conocida como depresión.

2. Actuar como si no pasara nada

Estar deprimido puede significar quedarse en casa sin querer salir, pero también ponerse una máscara para camuflar el malestar y demostrar, a su vez, que se está bien y que se puede con todo. De hecho, existen un gran número de personas que prefieren ocultar cómo se encuentran sin saber que al hacerlo intensifican más su estado.

En estos casos es más difícil detectar el problema, ya que la persona actúa como si no le sucediese nada, incluso puede llegar a ser el alma de una fiesta o reírse a carcajadas. Sin embargo, si la observamos bien, podremos identificar algunos pequeños comportamientos delatores de esa tristeza silenciada.

3. No tener ganas de hacer nada

Mujer con desgana en el tren

La pérdida de interés por participar en actividades o realizar cosas que antes resultaban interesantes y placenteras es una señal que no debe pasarse por alto. Nos referimos por ejemplo al rechazo a hacer deporte, leer o escuchar música por parte de una persona que disfrutaba realizando ese tipo de actividades.

Esta incapacidad de sentir satisfacción es conocida como anhedonia y suele ir acompañada por una profunda apatía. La presencia de ambas suele ser clave para detectar la depresión.

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4. La presencia de traumas del pasado

Cada uno de nosotros suele soportar el peso de esa mochila emocional que llevamos a cuestas. Se trata de las cadenas que nos atan al pasado, a esas situaciones que no supimos elaborar y decidimos parchear de alguna forma para continuar. El problema es que así no solucionamos nada.

Las heridas emocionales nos recuerdan que aún tenemos grietas por las que aflora el sufrimiento, vacíos que nos atormentan y que nos impiden avanzar hacia el bienestar. Por lo tanto, si no se curan, si no las sanamos, siempre habrá posibilidades para que aparezca un profundo malestar y en ocasiones, la depresión.

5. Sabe guardar bien sus sentimientos

Hay personas que son expertas en camuflar sus sentimientos tras una máscara de felicidad y alegría. Otras incluso podemos referirnos a ellas como emocionalmente inaccesibles. La cuestión es que, tanto para unas como para otras, no les es fácil compartir sus experiencias emocionales con los demás y si lo hacen, siempre es bajo la apariencia de un falso bienestar.

A veces, este intento de “estar bien”, “no tener problemas” o “ser feliz” es una especie de maquillaje para camuflar una depresión y ofrecer a los demás una imagen de que se puede con todo. De algún modo, este aspecto está muy ligado con la exigencia y el perfeccionismo.

Un dato curioso relacionado con las emociones que aportó una investigación de la Universidad de McMaster es que las personas con depresión suelen tener grandes dificultades para imaginar el mundo emocional de las personas que no padecen este trastorno. Por su parte, estos últimos sí que podían hacerlo en relación a las personas deprimidas.

6. Aparecen los hábitos “anormales”

Dejar de comer o ingerir alimentos en exceso también puede ser un signo que ayude a detectar la depresión. Existe un vínculo fuerte entre la ansiedad por la comida y la tristeza o la baja autoestima.

Otro de los hábitos que pueden cambiar son los relacionados con el sueño. Es normal que aparezcan insomnio o pesadillas. Incluso hay personas que pueden inclinarse por fumar, beber alcohol o ingerir otro tipo de sustancias. Todos estos cambios tienen una razón: intentar dar un poco de placer a la vida.

El problema es que la mayoría de las veces este tipo de conductas son soluciones rápidas para negar un vacío o un profundo estado de insatisfacción que a la larga no hacen más que perpetuarlo en el tiempo.

Como vemos, la depresión es un trastorno que no debemos pasar por alto, ya que puede tener graves consecuencias. Lo recomendable es acudir a un profesional especializado para que pueda detectar la depresión de forma adecuada y para que junto a él, la persona pueda ir gestionando poco a poco sus conflictos emocionales y aliviar el profundo malestar que sienta.