Detén las comilonas emocionales con estos 7 trucos

La mejor alternativa para evitar las comilonas emocionales en las que recurrimos a alimentos perjudiciales es no tenerlos en casa y sustituirlos por ingredientes sanos. Así no caeremos en la tentación

¿Alguna vez has experimentado el impulso de callar tus emociones con comida en lugar de procesarlas? Entonces, sabes lo que son las comilonas emocionales.

Las comilonas emocionales suceden cuando tus sentimientos están alterados. La mayoría de las veces son una respuesta a emociones negativas como tristeza, ansiedad, depresión o nerviosismo.

En este caso, la comida funciona como fuente de comodidad para evitar tratar o bien para intentar sobrellevar sentimientos difíciles.

Sin embargo, lo único que logras es sustituir un problema con otro, pues pueden ser causantes de enfermedades como la diabetes y obesidad.

Por ello, descubrir maneras de detener esto no solo te ayudará a enfrentar tus problemas, sino que mejorará tu forma de mirar, actuar y sentir la vida.

Recuerda que si el problema persiste, siempre está la alternativa de acudir con el médico.

1. Ten un horario bien definido para tus alimentos

Comer sin prisa y sin distracción

Tener una rutina de alimentación y seguirla evitará que caigas presa de las comilonas emocionales.

Reserva una hora para cada comida y evita todas las distracciones como TV, periódicos, libros, revistas, correo, tarea, computadora, etc.

En ese punto debes dejar que la comida se convierta en una práctica meditativa y darle el tiempo necesario.

Al estar plenamente presente para la comida que tienes delante lograrás degustar mejor los sabores, te sentirás saciado con mayor rapidez y con menos comida.

Tener estos horarios también te ayudará a limitar los picoteos cada pocos minutos.

Come con regularidad y no te saltes las comidas para evitar la ingesta compulsiva. Si te saltas una comida, es probable que te excedas en la próxima debido al hambre.

Encuentra tu estilo de comer y quédate con él. Para algunos funciona comer pequeñas porciones cada pocas horas, mientras que otros necesitan tres platos sustanciosos.

¿Quieres conocer más? Lee: Lo que no debemos mezclar nunca en una buena alimentación

2. Deja de usar la comida como recompensa

Muchas veces volvemos a la comida rápida para la comodidad o como una recompensa.

Los dulces y los alimentos ricos en grasa se consideran altamente gratificantes y aceptables.

De hecho, es muy probable que si de pequeño te premiaban con comida, de adulto experimentes comilonas emocionales de manera frecuente.

El problema es que cuando hacemos la conexión “comida como recompensa”, los centros de placer del cerebro se estimulan cuando comemos esos alimentos.

Por eso, cuando llegamos a casa después de un duro día de trabajo o un entrenamiento muy intenso, queremos esos alimentos para sentirnos bien.

3. Experimenta plenamente las emociones a medida que vienen

En lugar de tratar de ocultar o negar tus emociones con la comida, reconoce tus sentimientos y emociones. A partir de ahí, el proceso para evitar las comilonas emocionales es más sencillo.

Si te das cuenta de que estás por empezar a comer y tus emociones están inestables, pregúntate:

  • ¿Estoy realmente hambriento o estoy deprimido, triste, enojado, ansioso, emocionado?
  • ¿Realmente tengo hambre o necesito distraerme?

Trata de encontrar la base de tus emociones antes de recurrir a la comida.

4. Mantente hidratado

Beber agua antes de la comidas

Asegúrate de beber, al menos, de 2 a 3 litros de agua diariamente. Nuestro cuerpo es 60-70% de agua, por lo que mantenerse hidratado es muy importante.

Muchas veces, cuando pensamos que tenemos hambre en realidad estamos sedientos.

Si estás pasando por un mal momento y estás a punto de caer en las comilonas emocionales, toma un vaso de agua. Esto te hará sentir lleno y ayudará a reducir la compulsión.

En caso de que el agua no te sea suficiente, prueba con frutos secos. Elige dulces o salados en función del antojos que tengas. Verás que funciona igual de bien y no estarás provocando ningún daño.

5. El ejercicio: una gran manera de eliminar las comilonas emocionales

El ejercicio sirve de gran ayuda desde un punto de vista emocional, porque te motiva y enseña a controlarte.

Esto es importante si tomas en cuenta que una gran cantidad de comilonas emocionales son fruto de la pérdida del autocontrol.

Otro motivo para ejercitarte es que proporciona los mismos sentimientos de control que los alimentos,.

Intenta este método la próxima vez que sientas que necesitas comerte esa gran porción de helado.

6. Relájate primero, come después

Si tu día ha sido infinitamente largo, quizás desees comer algo apenas llegues a casa pero, por el bien de tu salud, te recomendamos dejar de hacerlo.

En su lugar, intenta relajarte en un baño caliente con algunos aceites esenciales de lavanda durante 20 minutos.

Si los baños no son lo tuyo, practica algo de yoga, meditación, lee un libro u ojea una revista.

Procura pensar en algunas opciones que te relajen e incorpóralas a tu plan contra las emociones negativas.

La idea es hacer cualquier cosa que te ayude a relajarte y desvíe tu atención de la nevera y de comer algo.

Visita este artículo: Efectos negativos de un mal descanso

7. Has de tu hogar un medioambiente saludable

Por costumbre muchas veces guardamos comida rápida en nuestras alacenas, sea para nosotros o para alguien más, pero esta no es la mejor práctica.

Aunque no tienes que tirar a la basura todas esas galletas, dulces y alimentos perjudiciales, debes ir sustituyéndolos poco a poco por otro tipo de productos.

Procura adquirir solo ingredientes sanos, frutos secos y vegetales.

Para los antojos puedes aprender a preparar postres como:

  • Frutas cubiertas de chocolate amargo
  • Helados de leche de soja
  • Yogur natural endulzado con trozos de fruta natural.

Esto ayudará a que, si tienes algún antojo, no puedas comer nada que sea poco sano o dañino.

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