Día de la madre: mujeres valientes y pilares de nuestras vidas

Valeria Sabater 1 mayo, 2016
No hace falta un día especial para recordarle a nuestra madre todo lo que significa para nosotros, agradecerle todos los esfuerzos realizados y decirle lo mucho que la queremos

El día de la madre se celebra tradicionalmente durante el mes de mayo. En algunos países es el día 1, y otros ubican esta festividad solo unas pocas semanas después.

Sea como sea, algo que muchos tenemos claro es que no se necesita un día específico para recordar lo que una madre simboliza en nuestras vidas.

Tanto en nuestro papel como hijos, como en tu realidad habitual si también eres madre, sabrás sin duda lo maravilloso de ese vínculo que tanto nos define y que, de algún modo, tanta fortaleza nos aporta.

Desde nuestro espacio te invitamos a que celebres este día como un momento especial, en el cual, recordar lo importante que es esa persona para ti.

A su vez, tampoco está de más reflexionar un poco sobre el papel de la maternidad, y en todos esos cambios personales que ha podido generar en ti en caso de que tengas hijos.

Ser madre es descubrir lo fuerte que puedes llegar a ser. El lazo con un hijo trasciende nuestros sentidos, y alimenta un cordón umbilical que sigue muy presente a pesar de los años que hayan pasado desde que los trajimos al mundo…

El día de la madre: origen

Lejos de pensar que el día de la madre responde a una simple finalidad económica y de márketing, hemos de recordar, por encima de todo, el papel que la mujer y la madre han tenido a lo largo de la historia de la humanidad como entidades creadoras.

Pensemos en la diosa Gea de la antigua Grecia, o la diosa Cibeles en Roma o en Asia Menor. No obstante veamos más ejemplos.

Los aztecas

  • La maternidad era honrada y ensalzada por las culturas que poblaron Mesoamérica antes de la Conquista. Los aztecas, por ejemplo, rendían un profundo culto a la diosa Coyolxauhqui o Maztli, la cual era representada por la luna.
  • Cuenta la mitología que Coyolxauhqui fue asesinada por las estrellas, las cuales, sentían celos de ella y no deseaban que diera a luz. Sin embargo, su hijo Huitzilopochtli, llegó al mundo con gran fortaleza venciendo a las tinieblas y adquiriendo el poder del sol.

Desde entonces, los indígenas rindieron devoto culto a la diosa madre a través de preciosas esculturas de oro y plata.

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Antecedentes modernos

  • En Europa, el primer antecedente lo encontramos ya en el siglo XVII. Fue durante el cuarto domingo de Cuaresma, cuando se empezó a honrar con flores a la Iglesia porque simbolizaba a su vez la «Iglesia Madre».
  • Las mujeres trabajadoras de este siglo tenían permiso para reunirse con sus familias y celebrar este día especial.
  • Otra fecha clave para ensalzar la necesidad de celebrar este día fue cuando, en 1870, la poetisa y activista Julia Ward Howe escribió la que se conoce como la “Proclama del Día de la Madre”.
  • En esta carta ensalzaba la necesidad de defender la paz, el respeto a la naturaleza y la protección de las mujeres que eran madres.
  • Después de esta proclama, el movimiento femenino y las continuas manifestaciones en busca de derechos no hizo más que empezar. A partir de 1873 se estableció un día en que las madres podían reunirse para hablar de sus realidades personales.
  • El 12 de mayo de 1907, Ana Jervis quiso conmemorar el día del fallecimiento de su madre y con él, representar a su vez el papel que la mujer y las madres tenían en la sociedad.

Desde entonces, se celebra el día de la madre entre el 1 y el 15 de mayo en múltiples países del mundo.

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Lo que una madre necesita

Todos sabemos lo que una madre representa, pero… ¿Nos hemos parado a pensar en lo que ellas necesitan? En ocasiones, nos acostumbramos tanto a recibir que damos por sentado que su papel es, esencialmente, ofrecer, priorizarnos, atendernos…

Vale la pena reflexionar unos instantes sobre estas dimensiones.

Reciprocidad

Si para nuestras madres, por lo general, somos una prioridad y no dudan en dejar lo que están haciendo por ayudarnos, es necesario también tener en cuenta sus propias necesidades.

  • Ofréceles su espacio, propicia que puedan disfrutar de sus aficiones, de sus tiempos de descanso y ocio donde ser ellas mismas.
  • Tal vez no lo digas muy a menudo, pero las madres, antes que ese regalo que tienes preparado para este día especial, agradecerán sin duda una palabra amable, un abrazo, un “eres la mejor y te doy gracias por todo lo que haces por mí”.

Lo que ella desea

Lo que una madre desea ante todo es que sus hijos sean felices y alcancen sus sueños, aquellos que se marcan por sí mismos y por los que luchan cada día.

Ahora bien, mientras nosotros emprendemos nuestros caminos como personas ya independientes, vale la pena recordar que nuestros padres y nuestras madres entran también en otra etapa en la cual tienen que afrontar lo que se conoce como “nido vacío”.

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Es necesario que, llegada esta fase, las madres emprendan muchos de esos proyectos que, tal vez, dejaron aparcados mientras nos criaron. Seguro que les encanta apuntarse a algún curso, hacer viajes, encontrar nuevos espacios con aquello que deseen y que también le haga felices.

Nuestra madre siempre estará ahí para nosotros, pero recuerda que también nosotros debemos estar ahí para ellas. 

 

 

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