Día Internacional del Beso: ¿cuántos has dado hoy?

Este artículo fue redactado y avalado por la psicóloga Valeria Sabater
· 30 enero, 2019
Lejos de ser un acto destinado únicamente a las parejas el beso es algo instintivo que los humanos comparten con el resto de seres vivos y con el que se demuestra un vínculo de unión.

El día 13 de abril se celebra el Día Internacional del Beso. Y aunque es muy posible que haya quien vea esta celebración con algo de ironía o sorna, ¿por qué no dedicarle un día a un acto tan positivo, saludable y enriquecedor para el ser humano?

Probablemente, a lo largo de esta jornada veamos en las noticias las clásicas imágenes de esas plazas que se llenan de gente dándose un beso. Ante estas imágenes, conviene recordar que este gesto natural y casi instintivo no se reduce solo a ese intercambio de saliva entre una pareja.

El beso que le da una madre a su hijo o el beso que un amigo le da a otro en la mejilla, en una respuesta divertida y afectuosa o para mostrarle complicidad, son gestos que a todos nos gusta ver y, por supuesto, poner en práctica. Así que, piensa, ¿cuántos besos has dado ya en el día de hoy? ¡Tal vez no sean suficientes!

El beso, un gesto universal de afecto

¿Por qué nos besamos? Si te has hecho esta pregunta alguna vez, debes saber que la ciencia, la antropología, la historia y la psicología han ahondado en esta conducta, en más de una ocasión.

Por ello, y sin que exista unanimidad en el tema, cada disciplina nos ha dado su respuesta, y te aseguramos que, en general, las conclusiones resultan muy interesantes.

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Un poco de historia…

Empecemos por la costumbre y el secreto placer de «besar en la boca». ¿Siempre lo hemos hecho? Los historiadores piensan que, efectivamente, este gesto ha sido siempre tan universal como común.

Si buscamos pruebas sobre ello, disponemos, por ejemplo, de una curiosa reglamentación impuesta alrededor del año 740 antes de Cristo en Europa, que estamos seguros de que te hará sonreír.

Rómulo, fundador y primer rey de la monarquía de Roma, dictó una ley que acabó por originar una costumbre que todo el mundo vio con buenos ojos.

La ley establecía que las mujeres no debían beber vino; debían practicar la abstinencia, incluso en sus propios hogares, y por ello, ni siquiera podían tener la llave de sus bodegas.

Para detectar si alguna mujer había violado la ley, los maridos debían acercarse a su cara y sentir su aliento. Si no estaban muy seguros, podían ser más estrictos e introducir su lengua en la boca de sus esposas para buscar ese «sabor».

Poco a poco, esta acción empezó a ser tan común que, estos »besos» pasaron del ámbito privado al público. Ya se veía el acto como algo tan común como placentero. La ley lo permitía y se puso felizmente en práctica. Aunque ello, claro está, no quiere decir que antes no se hiciera ya.

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Los besos como parte de nuestra biología

Cuando alguien que nos atrae y además lo queremos y deseamos, necesitamos establecer contacto con su boca. No lo hacemos con las orejas ni los codos ni  los dedos: es la boca quien actúa como vínculo de placer, satisfacción y como torrente de múltiples emociones capaces de complacernos.

Hay un dato que, sin duda, te va a parecer curioso. Existe una ciencia, llamada filematología, que estudia de qué manera el propio intercambio de saliva nos ayuda a escoger la pareja más adecuada.

Según un estudio llevado a cabo en la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés), las sustancias químicas que contiene la saliva nos ayudan a evaluar a una posible pareja para decidir si es o no la que más se adapta a nuestras necesidades.

Sabemos que te puede sonar a ciencia ficción, pero no todas las personas con las que nos hemos besado logran reducirnos el estrés, ni aumentar esa hormona asociada al cariño, el afecto, la compasión o el amor como es la oxitocina.

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Los animales también se besan

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Si tienes animales en casa, sabrás sin duda habrás notado que también ellos nos regalan muestras de afecto que se acercan mucho a lo que entendemos por un «beso».

Los perros o los gatos nos lamen la cara, nos buscan con la mirada y necesitan esa cercanía que tanto nos complace y nos alegra.

Helen Fisher, profesora de antropología en la Universidad Estatal de Nueva Jersey, Rutgers (Estados Unidos) y experta mundial en la biología del amor, nos dice que el beso es un mecanismo de unión y adaptación entre la mayoría de seres vivos. Tanto es así, que podemos ver, por ejemplo, cómo los chimpancés y los bonobos se besan entre sí.

También los zorros y los caballos se lamen sus hocicos entre ellos, las aves se picotean y los elefantes ponen sus trompas en las bocas de los otros miembros de sus manadas en un gesto incomparable de amor sincero.

Así que, sin lugar a dudas, merece la pena celebrar este día, porque estamos ante un gesto natural, básico y necesario para conectarnos los unos con los otros que hay que poner en práctica.