Día de la mujer: por un presente más igualitario y por las niñas del mañana

El 8 de marzo se rinde homenaje a todas esas mujeres corrientes, artífices de la historia y se recuerda su pugna en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo

El día de la mujer no es una simple celebración. Su propósito es crear conciencia, buscar un escenario público de reflexión y dejar constancia de que aún tenemos mucho por lo que luchar, mucho por lo que alzar la voz para conseguir alianzas.

La igualdad de género es un camino constante que va avanzando día a día. Sin embargo, los baches y las hondonadas siguen muy presentes en diversas partes del mundo, donde las bases legislativas siguen cercenando derechos y oportunidades al género femenino.

Todo ello nos invita, sin duda, a ver este 8 de marzo desde diversos enfoques que van más allá de la celebración o de ese ramo de rosas que podemos regalar a nuestras madres, hermanas o parejas.

Es un momento idóneo para alzar la mirada y preguntarnos qué podemos hacer para crear no solo un presente más igualitario.

Debemos poner nuestras vistas en el mañana para preguntarnos qué tipo de sociedad queremos darles a esas niñas que serán las mujeres del futuro.

Seamos capaces de crear un escenario respetuoso abonado por la igualdad, y por maravillosas oportunidades donde todos, hombres y mujeres, podamos luchar por nuestros sueños.

Muchos avances y grandes lagunas por sortear

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Desde que Simone de Beauvoir escribiera en 1949 su célebre ensayo “El segundo sexo”, han ocurrido muchas cosas.

Para empezar, Helen Fisher, la conocida antropóloga norteamericana, publicó en 1999, cincuenta años después, “El primer sexo” para dejar constancia de algunos aspectos de interés:

  • Las capacidades innatas de las mujeres están cambiando el mundo.
  • Sus aptitudes y enfoque a la hora de abordar y resolver los problemas están mejorando nuestra sociedad, poco a poco, pero de modo imparable.
  • Las mujeres no son superiores a los hombres, ni estos, son superiores a ellas.

El movimiento internacional de la mujer aboga por ese principio de igualdad. Ahí donde la que la repartición de roles, responsabilidades y posiciones en la sociedad sean semejantes, y establecidas, a su vez, según valía.

  • Otro aspecto que señala Helen Fisher es que el mayor reto que tiene la mujer a día de hoy es compaginar el mundo familiar con el profesional. 
  • Las mujeres, a su vez, están desproporcionadamente representadas en determinadas áreas laborales a causa de los estereotipos de género.

En la actualidad, uno de los mayores objetivos es derribar el clásico esquema patriarcal de que la mujer debe responsabilizarse del hogar.

Según este, es ella quien debe coger trabajos de media jornada o posponer su carrera profesional en caso de que sea madre.

Define el éxito en tus propios términos, consíguelo por tus propias reglas y construye una vida de la que estés orgullosa.

-Anne Sweeney-

La necesidad de favorecer el empoderamiento de las mujeres

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En la 58ª sesión de la Comisión sobre la Condición de la Mujer de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en 2014 se definieron cuáles debían ser los ocho Objetivos de Desarrollo del Milenio.

Entre ellos, se enfatizó la importancia de aportar recursos para favorecer el empoderamiento de las mujeres.

Ahora bien, es muy posible que el término “empoderamiento” cause alguna confusión que es necesario matizar. Y es que empoderar no significa otorgar de recursos al género femenino para situarlo sobre el masculino.

Significa visibilizar, dar voz a la mujer a la que se ha silenciado y oportunidades a la que carece de ellas.

Para entender mucho mejor este concepto, nada mejor que basarnos en el propio texto redactado por la ONU. En este se dejó constancia de cómo alcanzar el empoderamiento:

  1. Promover la igualdad de género desde todas las instituciones.
  2. Tratar a todos los hombres y mujeres de forma equitativa en el trabajo; respetar y defender los derechos humanos y la no discriminación.
  3. Velar por la salud, la seguridad y el bienestar de todos los trabajadores y trabajadoras.
  4. Promover la educación, la formación y el desarrollo profesional de las mujeres.
  5. Llevar a cabo prácticas de desarrollo empresarial, cadena de suministro y mercadotecnia a favor del empoderamiento de las mujeres.
  6. Promover la igualdad mediante iniciativas comunitarias y cabildeo.
  7. Evaluar y difundir los progresos realizados a favor de la igualdad de género.

La mejor protección que cualquier mujer puede tener es el coraje.

-Elizabeth Cady Stanton-

El Día de la Mujer también para las niñas del futuro

técnica de la tortuga

Nuestros hijos son el futuro. Somos nosotros, los adultos del presente, quienes tenemos en nuestras manos la semilla de un mañana igualitario.

Ese en el que todos sean capaces de luchar por sus sueños y objetivos con los mismos derechos y oportunidades.

  • Eduquemos a las niñas para que sean valientes, asertivas y fuertes.
  • No caigamos en el error de valorar en ellas el aspecto físico.

Cuando nos acerquemos a una niña, en lugar de decirle lo guapa que está o el bonito vestido que lleva, preguntémosle qué libro está leyendo, qué quiere ser de mayor o qué cosas le gustan.

  • Orientemos a nuestras hijas hacia objetivos concretos, los que ellas elijan. Sembremos en sus mentes ideas de superación, de constancia. Permitamos que sean creativas, osadas y con iniciativa.

Lee también “¿y si enseñamos a las niñas a ser valientes en lugar de perfectas?

Para concluir, este 8 de marzo debe permitirnos reflexionar sobre qué estamos haciendo cada uno de nosotros desde nuestras esferas más cercanas y cotidianas para favorecer esa igualdad de género.

Crear un mundo en el que cada persona pueda desarrollarse en el ámbito que desee en libertad y felicidad es un objetivo en el que todos tenemos voz y en el que todos debemos poner nuestro granito de arena.