Día Mundial contra el Bullying: 3 mitos sobre el acoso escolar

01 Mayo, 2020
Este artículo ha sido escrito y verificado por el médico Leonardo Biolatto
El 2 de mayo fue establecido como Día Mundial contra el Bullying desde el año 2013. Es una jornada reconocida por UNICEF por su importancia en los ámbitos educativos y en la calidad de vida de millones de niños y adolescentes.

La jornada del 2 de mayo fue declarada como Día Mundial contra el Bullying en base a una propuesta de la organización sin fines de lucro International Bullying Sin Fronteras. Es una fecha que tiene reconocimiento oficial por parte de instituciones de renombre mundial como UNICEF.

Muchos países también se hicieron eco del Día Mundial contra el Bullying para establecer acciones en la sociedad y en las escuelas durante el 2 de mayo. En algunos lugares se denomina Día Mundial contra el Acoso Escolar.

Y es que bullying es un término inglés que se refiere, en el contexto actual, a la violencia y la intimidación que sucede en los ámbitos educativos. Es una práctica violenta entre pares, que puede ser física, verbal o psicológica.

Aunque esta violencia no sea exclusiva de las escuelas –puede aparecer durante la práctica de un deporte o en espacios públicos como plazas-, es allí donde tiene su eje. Los niños y adolescentes pasan muchas horas en clases, y el espacio se convierte en una pequeña sociedad con sus grupos de poder.

El Día Mundial contra el Bullying es una oportunidad para remarcar aquellas cuestiones que se consideran mitos sobre el acoso escolar. El problema de los mitos es que, al difundirse, retrasan la identificación de muchas situaciones violentas que pueden evitarse.

Te contamos en este artículo cuáles son 4 de estos mitos sobre el acoso escolar, y cómo se los puede desterrar.

1. El bullying es sólo físico

La misma definición de acoso escolar que se promueve en el Día Mundial contra el Bullying da cuenta de que la violencia no es sólo física. Puede ser verbal o psicológica también.

Quizás la psicológica sea la variante más difícil de identificar. Pero pensemos en las estrategias de aislamiento social que ciertos grupos de niños ejercen sobre otros. No invitar, repetidamente, a alguien a jugar, es un método de segregación, por ejemplo.

Por otro lado la violencia física es la más notable. Algunos estudios sugieren que hay un vínculo entre esa violencia en las escuelas y la que proviene de los hogares, generando un círculo vicioso del que es difícil salir.

Aunque más evidente, no siempre lo físico se detecta, ya que es común que los niños y adolescentes golpeados oculten su condición frente a los padres y docentes. Por eso se necesita mucha atención por parte de los adultos.

Niños que hacen bullying
La violencia física es la más evidente, pero también hay bullying con violencia psicológica y verbal

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2. La violencia es cosa de niños

Este mito es uno de los más peligrosos y más difundido. Para muchos adultos, las peleas entre niños son normales, tanto como el uso de la violencia física para resolverlas.

Si un pequeño cuenta en su casa que ha sido golpeado y recibe hasta una reprimenda por parte de sus padres, obligándolo a defenderse y a devolver la violencia, se está ocultando el bullying. En definitiva, este mito sepulta más la posibilidad de abordar el problema, puesto que lo alimenta.

El Día Mundial contra el Bullying plantea estimular el diálogo constructivo de niños y adultos para avanzar hacia formas menos punitorias del tratamiento de estos temas. Es decir, debatir entre todos modalidades para que no sea normal el hecho de dos niños peleando.

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3. Los problemas de niños se resuelven entre ellos

día mundial contra el bullying y depresión
La normalización de la violencia y la falta de diálogo aislan aún más a los niños y adolescentes que sufren acoso escolar

Otro error muy habitual es que la normalización del bullying se acompaña de una extraña propuesta para que los niños resuelvan solos sus problemas. Nada más alejado de la realidad. Los adultos tienen más herramientas para acercarse a la problemática de la violencia, y así ayudar a zanjar la situación.

Cuando los adultos actúan como meros espectadores, no se diferencian en nada de los otros niños y adolescentes que también miran la violencia sin intervenir. Los sujetos pasivos alimentan el acoso escolar, y es peor en el caso de los adultos, quienes tendrían la obligación de actuar acorde a su edad.

Las instituciones educativas deben tener un protocolo de actuación frente al bullying. Mientras más temprano se detenga un proceso de acoso escolar, mejores son los resultados, y se evitan bolas de nieve que crecen con el problema.

Responsabilidades en el Día Mundial contra el Bullying

La jornada del Día Mundial contra el Bullying puede ser un puntapié para establecer comunidades de contención y tratamiento en los establecimientos educativos. Hay una oportunidad que los adultos pueden asumir frente la problemática para brindar herramientas que los niños y adolescentes no tienen. No es un problema de ellos, sino de las comunidades como un todo.

  • González, Rodolfo Sergio Castro. "La violencia familiar y su influencia en la violencia escolar (bullying) activa, pasiva y testigo en alumnos de secundaria." (2015).
  • Enríquez Villota, Maria Fernanda. "El acoso escolar." (2015).
  • Sampson, Rana. "Bullying in schools." (2016).
  • Graham, Sandra. "Victims of bullying in schools." Theory into practice 55.2 (2016): 136-144.