La diabetes y los problemas del sueño, una relación muy común

Valeria Sabater 9 noviembre, 2017
¿Sabías que las oscilaciones en nuestros niveles de azúcar en sangre pueden ser las que estén detrás de los problemas de sueño y de esa falta de descanso?

La diabetes y los problemas del sueño están relacionados.

Este es, sin duda, un problema del que no se habla demasiado y que, sin embargo, afecta a una buena parte de la población caracterizada por este tipo de condición.

Los trastornos del sueño son comunes en las personas que padecen diabetes tipo 2, y por lo general, se manifiesta a través de diversas alteraciones.

Estas pueden ir desde las clásicas piernas inquietas hasta la apnea del sueño o el aumento de la necesidad de ir al baño a estas horas de la noche.

Todos estos factores derivan en un mal descanso, en fatiga diurna e incluso en una intensificación de la propia enfermedad.

Es necesario por tanto tener muy presente este tipo de problemas y sintomatologías para poder consultarlo con nuestros médicos.

En realidad, el tratamiento para este tipo de alteraciones nocturnas puede ser más sencillo de lo que pensamos.

A continuación te ofrecemos todos los datos.

La diabetes y los problemas del sueño: ¿qué tipo de vínculo existe?

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Como ya sabemos, la diabetes es una enfermedad en la cual el organismo tiene dificultades para producir un nivel adecuado de insulina por sí mismo.

Esto deriva en picos de glucosa que resultan, sin duda, muy peligrosos.

Así, y mientras en la diabetes tipo 1 es nuestro páncreas quien no logra producir insulina, en la diabetes tipo 2 lo que sucede es que, aunque nuestro cuerpo sí pueda producirla, no lo hace a un nivel óptimo.

Curiosamente, es en los pacientes con diabetes tipo 2 donde suelen aparecer mayores trastornos del sueño derivado sobre todo por esas oscilaciones en los niveles de azúcar.

Veamos ahora qué tipo de problemas suele ocasionar y el origen de los mismos.

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Micción excesiva durante la noche

La diabetes y los problemas del sueño se relacionan de forma muy variada, pero las más comunes son esas donde la persona se ve obligada a levantarse entre 2 y 3 veces para ir al baño o para beber agua.

  • Los niveles altos de azúcar en la sangre hacen que sintamos mayor necesidad por ir a orinar.
  • Cuando nuestro organismo tiene un nivel elevado de glucosa en sangre suele extraer agua de los tejidos.
  • Al poco, nos sentimos deshidratados, con lo cual, necesitamos beber.
  • Al beber 1 o dos vasos de agua por la noche, sentiremos mayores ganas de ir al baño.

Asimismo, tampoco podemos olvidar que un nivel bajo de azúcar en la sangre cursa con malestar, mareos y sudoración. Ello afecta a la calidad de nuestro descanso.

Apnea del sueño

apnea del sueño

La apnea del sueño suele ser muy común en personas con diabetes.

No obstante, el origen de ello suele estar en los problemas de peso. Es común que las personas con diabetes tipo 2 padezcan obesidad.

Ello hace que el pecho tenga mayor presión y restrinja así el paso del aire durante la respiración nocturna.

Los ronquidos no son inocuos. Esto debemos tenerlo claro. La diabetes y los problemas del sueño están relacionados y, por tanto, debemos recordar que quien ronca por la noche puede estar sufriendo problemas más graves de salud.

No olvidemos que las apneas suponen un cese transitorio de la respiración y que, por tanto, lo que sufrimos es una concentración menor de oxígeno en sangre en caso de que los “ronquidos” sean frecuentes.

Síndrome de piernas inquietas

Es posible que nos cueste relacionar el síndrome de la piernas inquietas con la diabetes. Sin embargo, el vínculo es más estrecho de lo que podemos pensar.

  • Este trastorno nocturno suele cursar con varios factores, y entre ellos, está la deficiencia de hierro, niveles altos niveles de glucosa en la sangre y problemas renales.
  • Si, además, somos fumadores, la probabilidad de padecer el síndrome de las piernas inquietas aumenta.
  • Así, es imprescindible que nos sometamos a controles periódicos con nuestro médico.
  • En ocasiones, algo tan común como tener un poco de anemia puede intensificar aún más nuestros problemas con la diabetes al desarrollar este síndrome.

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Y el descanso

Toma nota sobre cómo mejorar tus hábitos de sueño con estas pautas sencillas.

Tu alimentación

  • Para mejorar la calidad de nuestro descanso y evitar, por ejemplo, el tener que ir al baño por la noche, sería adecuado que bebiésemos menos líquidos antes de ir a acostarnos.
  • Evitaremos las bebidas estimulantes como la cafeína, determinados batidos o infusiones.

Un poco de ejercicio por la tarde

El ejercicio practicado de forma regular mejora la calidad de nuestro descanso.

Evita los dispositivos electrónicos

  • Dos horas antes de acostarnos, sería adecuado que dejáramos a un lado móviles, portátiles, tabletas…
  • Estos dispositivos sobreactivan nuestro cerebro y afectan a la calidad de nuestro sueño.

Sí a cuidar nuestros horarios

  • En la medida que nos sea posible, es necesario que sigamos siempre unos mismos horarios: comer a las mismas horas, acostarnos en una misma franja horaria…
  • Estas pautas y estas rutinas nos permiten ajustar mejor nuestros ritmos circadianos y con ellos, nuestra salud y descanso lo notan.

Controles médicos periódicos

Puesto que, como ya sabemos, la diabetes y los problemas del sueño tienen una íntima relación, nunca está de más recordar la importancia de consultar con nuestros médicos cualquier duda, cualquier problema o síntoma que experimentemos.

  • Tampoco olvidemos nunca esos chequeos periódicos con los que hacer un seguimiento de nuestra diabetes y con los que atender también nuestro peso, posibles carencias nutricionales, la salud cardíaca, etc.

Todos estos factores se relacionan también con nuestro descanso, así que intentemos mejorar nuestra calidad de vida. Intentemos cuidarnos al máximo para que la diabetes no reste brillo y energía a nuestro día a día.

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