Diagnóstico de la necrosis cutánea

Edith Sánchez · 10 febrero, 2019
Este artículo ha sido verificado y aprobado por el biotecnólogo Alejandro Duarte el 26 diciembre, 2018
Lo habitual es que la necrosis cutánea esté asociada a la acción de agentes externos, a infecciones y, más frecuentemente, a un proceso de oclusión vascular.

El diagnóstico de la necrosis cutánea es complejo, ya que esta no es específica de alguna patología en particular. Sus causas son múltiples y por eso, para establecer el diagnóstico, es necesario examinar con cuidado el contexto clínico de cada paciente.

Los antecedentes patológicos de la persona, así como las enfermedades asociadas y otros síntomas, junto con los datos arrojados por el laboratorio son las variables a considerar. El análisis de todos estos aspectos es lo que permite llegar a un diagnóstico concreto.

Sea como fuere, lo cierto es que la necrosis cutánea es una enfermedad muy grave. Una vez que se produce y se desarrolla, se torna irreversible. Por lo tanto, es indispensable actuar rápidamente para establecer su causa y administrar el tratamiento adecuado.

¿Qué es la necrosis cutánea?

Recreación de bacterias
La mayor complicación surge con las posibles infecciones del tejido.

La necrosis cutánea se define como la muerte de un grupo de células o de un tejido por razones patológicas. El proceso obedece a un agente nocivo que provoca una lesión lo suficientemente grave como para que sea imposible curarla.

Lo usual es que la necrosis cutánea se presente como una decoloración en tono violeta, azul o negruzco en la piel. Hay pérdida de sensibilidad en la zona, que algunas veces está precedida por un dolor intenso. También se presenta una secreción de mal olor.

Lo habitual es que la necrosis cutánea se halle cubierta por una escara. Esta es una especie de placa, de color negro, que tiene unos límites definidos. Su configuración es dura y se muestra completamente adherida a la lesión.

Este proceso puede dar lugar a que se produzca muerte tisular en un área extensa de la piel, debido a la falta de suministro de sangre. Si esto se acompaña de una infección bacteriana y de descomposición, entonces se habla de gangrena.

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Principales causas

Recreación de coágulo en la sangre
El bloqueo del riego sanguíneo es una de las causa más frecuentes de la necrosis tisular.

Las causas de la necrosis cutánea son muchas. De ahí la dificultad para su diagnóstico. Sin embargo, lo más frecuente es que obedezca globalmente a tres factores. Estos son:

  • Agentes exógenos. Se refieren a un factor externo al organismo que da lugar a la necrosis. Ese factor puede ser un elemento químico, úlceras por presión, medicamentos, quemaduras, congelación, etc.
  • Infecciones. Ciertas infecciones dan lugar a la necrosis cutánea. Algunas de ellas son la gangrena gaseosa, el ectima, la meningococemia aguda y la fascitis necrosante.
  • Oclusión vascular. Es la causa más frecuente. Obedece a múltiples orígenes como crioglobulinemias, vasculitis, fenómenos trombóticos y otras alteraciones de la hemostasia, etc.

Hay muchas otras causas que pueden dar lugar a la necrosis cutánea. Así mismo, a menudo los diferentes factores se interrelacionan y actúan conjuntamente para dar como resultado esta patología.

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Procesos que cursan con la necrosis por infección

Todos los factores que dan lugar a la necrosis cutánea son patologías que cursan paralelamente. En el caso de la necrosis cutánea por infección, los procesos asociados son habitualmente:

  • Ectima. Infección bacteriana que da origen a ulceraciones y costras.
  • Fascitis necrosante. Genera una rápida necrosis de la grasa subcutánea y de la fascia, que produce un líquido acuoso y maloliente.
  • Gangrena gaseosa. Infección del músculo que tiene un curso muy veloz y puede conducir a la muerte.
  • Meningococemia aguda. Provoca una erupción petequial aguda, que puede estar seguida de equimosis y necrosis isquémica. A veces genera lesiones ampollosas hemorrágicas.

Procesos que cursan con la necrosis por oclusión vascular

En el caso de la necrosis cutánea por oclusión vascular, es usual que se presenten estos procesos concomitantes:

  • Síndrome antifosfolipídico. Es un trastorno inmunológico en el que el organismo ataca a las proteínas de la sangre por error.
  • Crioglobulinemia. Es una enfermedad rara, casi siempre asociada con hepatitis C. El afectado presenta proteínas en la sangre que se vuelven espesas a temperaturas bajas.
  • Enfermedad por émbolos de colesterol. Es una enfermedad rara que aparece principalmente en varones mayores de 60 años con arterioesclerosis generalizada. En ella hay embolización de microcristales de colesterol.
  • Calcifilaxis. Es un síndrome poco frecuente y potencialmente mortal. Deriva de la calcificación de los vasos y se caracteriza por úlceras progresivas y dolorosas.
  • Vasculitis necrosantes. Corresponde a un grupo de trastornos que provocan la inflamación de las paredes de los vasos sanguíneos.
  • Alteraciones de la hemostasia. Comprende un conjunto de trastornos en los que se altera la normal activación de las plaquetas, lo cual afecta a las paredes de los vasos sanguíneos.

Como se aprecia, hay todo un conjunto de procesos asociados a la necrosis cutánea. Esto es lo que lleva a que su diagnóstico sea tan complejo.

  • Martorell-Calatayud, A., Serra Guillén, C., & Sanmartín, O. (2010). Necrosis cutánea como factor predictivo de neoplasia en la dermatomiositis. Actas dermo-sifiliograficas, 101(5), 455-456.